Madrid ha comenzado el otoño con una situación especialmente complicada en materia de movilidad, condicionada tanto por el cierre parcial de la línea 6 de Metro como por las múltiples obras que afectan al tráfico rodado.
En el interior de la ciudad, destacan tres grandes intervenciones: el soterramiento de la A-5, la transformación de la M-30 para levantar el Parque Ventas y el proyecto de la Castellana a la altura de las Cinco Torres. A estas se añaden otras de menor escala, como las obras en Conde de Casal para conectar las líneas 6 y 11 de Metro.
En una capital donde el transporte público es el recurso más utilizado, las alteraciones en el suburbano y en la circulación en superficie están provocando atascos, circulación lenta y la extensión de las horas de mayor congestión.

Según los últimos datos oficiales, en septiembre de 2024 se contabilizaron más de 99,95 millones de viajes: 59,82 millones en Metro y 40,13 millones en autobuses de la EMT. Al extrapolar la situación a este 2025, se puede deducir que casi 100 millones de trayectos se pueden ver afectados por los cortes de estas últimas semanas, que no solo afectan a los coches particulares, sino también a la flota municipal de autobuses.
Las entradas a Madrid por las principales autovías también se han visto saturadas, con especial incidencia en la M-40 y en la M-30, que soporta cerca de un millón de desplazamientos diarios.
El inicio del curso escolar, especialmente desde el día 8, ha acentuado la presión sobre la movilidad, con atascos más largos y una hora punta que se prolonga más de lo habitual.
El impacto del cierre de la L6 de Metro
El mayor problema lo genera estas semanas el cierre del arco este de la línea 6, entre Moncloa y Legazpi, que se mantendrá hasta el 31 de diciembre. Con más de 143.000 usuarios habituales, el recorte ha derivado en un trasvase masivo hacia otras líneas del suburbano y ha generado importantes aglomeraciones, especialmente en las horas de entrada al trabajo o a clase.

Actualmente, la L6 registra unas 133.000 entradas, 268.000 menos que antes del cierre. Según Metro, la mitad de estos viajes —aproximadamente 135.000— han pasado a otras líneas, sobre todo a la 1, 2, 3, 4, 5, 9 y 10. El resto de viajeros opta por otras formas de transporte o por los autobuses alternativos, que realizan alrededor de 130.000 trayectos.
Los usuarios del Metro coinciden en que sus recorridos se alargan, sobre todo a primera hora, con andenes abarrotados y trenes llenos hasta los topes. Además, el cierre coincide con el comienzo del curso universitario, afectando directamente a Ciudad Universitaria, donde se concentran facultades de la Complutense y la Politécnica. Muchos estudiantes cuestionan por qué no se programó el corte durante el verano.

El consejero delegado de Metro, Ignacio Vázquez, recordó en sede parlamentaria que las incidencias «más relevantes» se han dado «casualmente» en la línea 10 y apuntó que en el caso de Metro «por cada millón de kilómetros que recorren los coches de Metro de Madrid se producen 1,4 incidencias», mientras que en Cercanías «este mismo dato comparado… se multiplica por cinco con los ratos proporcionados por Renfe».
El servicio especial de autobuses de la EMT, habilitado como alternativa a la L6 clausurada, también acumula críticas por la espera y las colas, aunque más de 50 vehículos circulan a diario y la ocupación supera el 70%. Entre el 6 y el 16 de septiembre, el SE6 trasladó a más de un millón de pasajeros; el SE5 superó los 48.000, y el servicio nocturno entre Moncloa y Legazpi transportó a más de 11.000 usuarios.
La oposición ve «caos» en el transporte público
La problemática de la movilidad de la capital ha provocado numerosas críticas por parte de los partidos de la oposición durante las últimas semanas.
El ministro Óscar Puente denunció hace unos días en redes sociales el «colapso» del Metro, sumándose así a las críticas de PSOE y Más Madrid, que hablan de «caos permanente y atascos interminables» y de falta de planificación por parte del Gobierno de Almeida.

Desde la Comunidad de Madrid se han pedido disculpas y paciencia, insistiendo en que se trata de obras necesarias para modernizar la ciudad. También han señalado que se evalúa la situación cada día para aplicar refuerzos en las líneas que lo precisen. El alcalde José Luis Martínez-Almeida ha puesto el foco en que en diciembre la ciudad pueda «dar un primer respiro» con el fin de varias intervenciones, incluidas las de Delicias, el entorno del Bernabéu o el cubrimiento nocturno del Arco Este de la M-30.
Por su parte, el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz-Pache, ha responsabilizado al mal funcionamiento de Cercanías de los problemas del transporte y las aglomeraciones en la capital tras el verano. «Cuando los madrileños dejan de confiar en un modo de transporte, se produce un desplazamiento a otros incluyendo el coche, lo cual perjudica para los atascos, y el Metro, que también afecta a la saturación», ha lanzado.
Por su parte, el PSOE-M ha propuesto que el abono transportes sea gratuito hasta que finalice el «colapso de movilidad». Más Madrid ha exigido explicaciones parlamentarias al consejero de Transportes, mientras que Vox ha criticado que los ciudadanos soporten «servicios públicos tercermundistas y colapsados» mientras los políticos viajan en sus coches oficiales.
Más Madrid exige una comparecencia a Transportes por el «caos»
Al hilo de todo esto, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Manuela Bergerot, ha anunciado este lunes que su grupo ha activado una comparecencia a la Consejería de Transportes del Gobierno regional para que dé explicaciones por el «caos que sufre la movilidad madrileña desde que empezó el mes de septiembre».
Bergerot ha acusado al Gobierno autonómico de cerrar la línea 6 de Metro a su paso por Ciudad Universitaria precisamente al inicio del curso, una situación que además viene acompañada de «incidentes y esperas multitudinarias» en otras líneas, lo que se traduce en un «martirio diario» para los madrileños.
«Ante el caos del transporte, el Partido Popular tiene que hacerse responsable y tiene que ofrecer soluciones. Porque aunque a Ayuso se le olvide, entre insulto e insulto, gestionar consiste en eso, precisamente, en mejorar nuestra ciudad, nuestra región», ha remachado.
Almeida: «está funcionando razonablemente bien la movilidad»
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha reconocido que es «indudable» que las obras que se están acometiendo en la ciudad tienen afección en la movilidad pero «se está funcionando razonablemente bien».
«En diciembre ya van a poder volver a utilizar la línea 6 y si esto lo hubieran hecho en Cercanías a lo mejor no teníamos los problemas constantes porque yo todavía no he visto a nadie ir por las vías de Metro, como hemos visto tantas veces ir por las vías de trenes, con tantas aglomeraciones en Atocha», ha contestado Almeida a la prensa.

El alcalde tiene claro que la izquierda «lo único que pretende es desviar la atención de lo que está pasando con Cercanías y con los trenes en general en España». De nuevo ha insistido en que «está funcionando razonablemente bien la movilidad en la ciudad de Madrid» y que si de verdad se produjeran esos «atascos gigantescos» anunciados desde la izquierda «estarían todo el día haciéndose fotos delante».
«Hay retenciones, es cierto, pero está claro que hemos conseguido con nuestros planes de movilidad minimizar esas afecciones y que la ciudad, dentro de lo complicado, se pueda mover», ha defendido.
