Mañana, domingo, 8 de marzo, aunque las calles volverán a llenarse de pancartas violetas, el Día Internacional de la Mujer llega este 2026 atravesado por un clima especialmente tenso. Marcado, en primer lugar, por una violencia machista extrema que se ha cobrado la vida de 10 mujeres y dos menores.
Pero también por la desconfianza que han generado los sistemas de protección a las víctimas y los nuevos debates políticos y sociales acerca del cambio de la palabra asesinato por la de homicidio machistas, la prostitución o la prohibición o no del burka
Así las cosas, la agenda feminista está repleta de parches y cuestiones sin resolver, mientras la ‘manosfera’ avanza hacia el pasado y obliga a diversificar los frentes a favor de la igualdad.

Mujeres asesinadas con denuncias previas
En los primeros meses del año, diez mujeres han sido asesinadas por violencia de género, según los datos que ha ido dando el Ministerio de Igualdad. Se llamaban Pilar, Czarina, María Isabel, María del Carmen, Victoria, María Belén, Ana María, María José, Petronila y Tatiana. Una más está en muerte cerebral en el hospital y aun no forma parte de la estadística mortal.
De las primeras, seis habían denunciado previamente a su presunto agresor y cuatro contaban con medidas de protección en vigor en el momento del crimen, que se han producido en Andalucía (3), Comunidad Valenciana (2), y Canarias, Extremadura, Galicia, Madrid y Navarra (con uno en cada una).
Andalucía, Valencia, Canarias, Extremadura, Galicia, Madrid y Navarra son las comunidades donde se han producido los 10 asesinatos machistas de este 2026.
No obstante, esta no es la única violencia machista registrada en lo que va de 2026. Durante estos primeros meses, la violencia vicaria ha dejado a dos menores asesinados también presuntamente por su padre. Uno en Canarias y otro en la Comunidad Valenciana. Solo en uno de ellos existía una denuncia previa contra el presunto agresor.
Eso en cuanto a la cifras que arroja la violencia machista extrema. La del día a día suma A estas cifras se suma 103.461, que es el número de mujeres que viven bajo seguimiento policial y que están monitorizadas por las fuerzas de seguridad dentro del sistema VioGén, dependiente del Ministerio del Interior. De estos casos, 53.716 corresponden a mujeres con menores a su cargo.
Fallos en la protección
Precisamente, VioGén y sus sistemas de seguimiento y protección se han colocado en el punto de mira tras dos fallos masivos en días distintos y ha generado desconfianza por el funcionamiento de las pulseras telemáticas que se utilizan para controlar a agresores con órdenes de alejamiento.

De hecho, la Fiscalía General del Estado ya alertó en su memoria correspondiente a 2024 de diferentes fallos en estos dispositivos. Fueron unas pocas líneas en el texto lo que provocaron, junto al resto de advertencias, un cambio de las condiciones del contrato y de la contratación de una nueva empresa para la gestión del denominado Sistema Cometa.
En las últimas semanas, además, el Ministerio de Igualdad, que dirige Ana Redondo, ha señalado al de Interior de varias situaciones que, según su análisis, dificultan el funcionamiento óptimo del sistema. Entre ellas, el mal uso de los dispositivos por parte de algunos inculpados o el incumplimiento de las obligaciones vinculadas a esta medida judicial.
El burka y la guerra de Irán se han colado en la agenda feminista y han evidenciado nuevas diferencias ideológicas en el movimiento.
El burka y la guerra
Pero además de la violencia machista, el debate público en torno a este 8M también se ha ampliado en los últimos meses hacia otras cuestiones. Entre ellas ha cobrado visibilidad la discusión sobre el uso del burka y de prendas que cubren total o parcialmente el rostro.
La polémica se reavivó tras una iniciativa presentada por Vox en el Congreso para prohibir esta indumentaria y que, finalmente, fue rechazada por la Cámara Baja. Aunque el debate no es nuevo, y ahora con la guerra iniciada por Estados Unidos contra Irán cobra relevancia, su presencia en la agenda política ha vuelto a situarlo en el centro de la discusión sobre derechos, libertad y feminismo.

Hay quienes consideran que la lucha por la igualdad de las mujeres iraníes es una burda excusa para justificar intereses bélicos de los señores de la guerra. De hecho, esas mismas voces ponen en contexto la preocupante situación de las mujeres en Afganistán, a las que la comunidad internacional ha dejado de la mano.
Leyes pendientes
En paralelo, el feminismo sigue a la espera de varias reformas legislativas que aún no han salido adelante. Una de las más necesarias es la futura ley contra la violencia vicaria, en la que trabajan los ministerios de Igualdad, Justicia y Juventud e Infancia y que el Gobierno prevé llevar próximamente en segunda vuelta al Consejo de Ministros.
La ministra Ana Redondo ha reconocido recientemente que la tramitación de esta norma se ha encontrado con “algún escollo”, aunque ha defendido la necesidad de que el texto sea técnicamente sólido antes de su aprobación definitiva.
Las leyes contra la trata, la violencia vicaria y la abolición de la prostitución son tres normas reclamadas por el feminismo.
Otras dos leyes, igual de polémicas que la anterior, siguen igualmente abiertas dentro del propio movimiento feminista: la ley contra la trata y la ley de abolición de la prostitución.
En estos dos casos, Igualdad ha planteado recientemente que las entidades que soliciten subvenciones públicas para programas de prevención e investigación sobre las violencias contra las mujeres reconozcan explícitamente que la prostitución constituye una forma de violencia contra las mujeres.
Otra propuesta que ha vuelto a evidenciar las diferencias dentro del feminismo, porque mientras algunas organizaciones la consideran una condición lógica, otras la ven como una imposición ideológica.

El vientre de alquiler y la ley trans
El feminismo se enfrenta también con el cambio en la calificación sobre los crímenes machistas que, por sorpresa, ha hecho el Ministerio de Igualdad.
Si hasta el 23 de febrero, Igualdad calificaba las muertes de mujeres por violencia de género de asesinatos, ahora son «homicidios», hasta que encuentre una denominación más adecuada jurídicamente.
Y para remate de frentes abiertos, sobre la mesa están también latentes las diferencias casi irreconciliables sobre la ‘ley trans’ o el vientre de alquiler.
Dos manifestaciones el mismo día
Con todas estas cuestiones sobre la mesa, parece lógico que sean dos las manifestaciones convocadas para celebrar este Día de la Mujer en Madrid. Las dos tendrán lugar a las 12:00 horas, pero harán trayectos distintos.
Por un lado, la del Movimiento Feminista de Madrid marchará desde Cibeles hasta Plaza de España bajo el lema ‘Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista’ y el sublema ‘Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas’.
Al mismo tiempo, la Comisión 8M recorrerá el trayecto entre Atocha y el metro de Sevilla con el lema ‘Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes‘.
