Los trabajadores de Airbus Getafe han decidido por amplia mayoría mantener la huelga indefinida convocada en la compañía, que arranca este martes, 25 de agosto. Esto, tras confirmarse el rechazo a la oferta empresarial tanto en las asambleas del turno de mañana como en las del turno de tarde, celebradas por los sindicatos convocantes, CGT, UGT y ÚTIL.
Al de Getafe, se han unido, los centros de San Pablo y Tablada (Sevilla), Illescas (Toledo) y Albacete, la decisión ha sido mayoritaria, mientras que en el de Cádiz, la asamblea ha quedado aplazada al 1 de septiembre.

Recuparación de derechos laborales
Detrás de la movilización hay un conflicto que lleva meses gestándose y que tiene en el centro las condiciones laborales de la plantilla. Según fuentes sindicales, el detonante inmediato fue el anuncio, el pasado junio, de una reducción del teletrabajo por parte de la empresa, después de que el CEO del grupo comunicara su intención de apostar por una mayor presencialidad.
A ese recorte se sumó el deterioro de otras condiciones ya pactadas en convenio colectivo, entre ellas la reducción del complemento salarial por baja médica, que la compañía empezó a vincular a los índices de absentismo.
La huelga, por tanto, es el resultado de las demandas de los trabajadores que reclaman, en primer lugar, la recuperación íntegra del poder adquisitivo perdido en los últimos años a causa de las congelaciones salariales aplicadas desde la pandemia. Una pérdida que fuentes sindicales cifran en torno al 9%.
También exigen que las subidas salariales queden ligadas de forma automática al IPC, y no dependan de la negociación anual con la empresa. En el capítulo del teletrabajo, la plantilla pide que se mantengan los dos días semanales que existían antes del conflicto, sin las restricciones introducidas por la compañía, así como el respeto de los acuerdos individuales ya vigentes.
Los trabajadores reinvidican la recuperación de derechos laborales, como la permanencia del teletrajo, actualización salarial y mantenimiento del complento por baja, entre otras
Un conflicto laboral que escala
El conflicto no es nuevo. En julio ya se había convocado una huelga que llegó a desconvocarse después de que la plantilla lo rechazara, en un referéndum celebrado el 24 de ese mes y decidido. En ese momento sellegó aun preacuerdo entre la dirección y los sindicatos no convocantes de los actuales paros, CCOO, SIPA y ATP. Desde entonces, la tensión ha ido en aumento en los distintos centros de la compañía en España.
Ante el escalado del conflicto, Airbus recurrió a la mediación y contrató al bufete Baker McKenzie, al tiempo que acometía un relevo en la cúpula de Recursos Humanos, con el nombramiento de Soledad Muñoz en sustitución de Antonio Lasada.
En la última reunión mantenida el pasado viernes 21 de agosto en el marco del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA), Airbus se comprometió a garantizar el IPC en las subidas salariales, sumar un porcentaje adicional para recuperar poder adquisitivo, recuperar los dos días de teletrabajo semanales y retirar el recurso presentado ante el Tribunal Supremo por los complementos de baja médica.

Compromisos insuficientes para sindicatos
Quedaron, no obstante, sin concretar aspectos clave para los trabajadores, como el calendario exacto de esa recuperación salarial y la cuantía definitiva de la compensación por las congelaciones acumuladas. Para los sindicatos, ambos extremos eran insuficientes y, según fuentes de CCOO, ya estaban ampliamente cubiertos en el preacuerdo del pasado 23 de julio, que incluía una revisión salarial del 10% y un punto adicional sobre el IPC.
Con estas cuestiones todavía abiertas, la plantilla ha optado por mantener la huelga indefinida. Desde los sindicatos convocantes insisten en que se trata, ante todo, de un movimiento impulsado por las propias asambleas de trabajadores, que ha llevado a los sindicatos a mantener la convocatoria de huelga pese a los primeros gestos de la empresa.
