Antigua Solagua
La antigua Solagua (Foto: RRSS/Vecinos de Leganés)

Hay pocos proyectos en Leganés que hayan marcado tanto la vida política y vecinal de la ciudad como Solagua. Lo que durante décadas fue el gran referente del ocio de verano acabó convirtiéndose, tras su cierre, en un símbolo del abandono, pero también en una de las reivindicaciones más persistentes de los vecinos y de buena parte de la oposición municipal.

Ahora, 17 años después de bajar la persiana, las máquinas han vuelto a entrar en el recinto. Pero esta vez no para tapar la piscina, sino para construir el nuevo complejo deportivo que devolverá a la ciudad uno de sus espacios más emblemáticos. 

Niños en una imagen antigua de la piscina Solagua
Niños en una imagen antigua de la piscina Solagua.

De la piscina más popular al abandono

Durante años, Solagua fue mucho más que una piscina municipal. Miles de vecinos de Leganés y de otras localidades del sur de Madrid llenaban cada verano sus instalaciones, especialmente atraídos por su piscina de olas, una de las pocas existentes entonces en la región.

Su cierre supuso un duro golpe para la ciudad. El recinto quedó abandonado y, con el paso de los años, el deterioro se hizo evidente: instalaciones vandalizadas, piscinas vacías y vegetación invadiendo un espacio que había formado parte de la infancia de varias generaciones.

Vecinos en una movilización en la antigua piscina Solagua en 2016.

El día que las excavadoras encontraron resistencia

Uno de los capítulos más recordados llegó en enero de 2016.

El entonces Gobierno municipal (PSOE) decidió rellenar con tierra los vasos de las piscinas alegando motivos de seguridad. La decisión provocó una fuerte reacción vecinal y política. Concejales de ULEG y Leganemos llegaron a protagonizar una sentada frente a las excavadoras para impedir que continuaran los trabajos, mientras la Asociación de Vecinos de San Nicasio inició una recogida de firmas para reclamar la recuperación del recinto.  

Días después, la movilización fue aún más allá. Decenas de vecinos acudieron con palas para retirar parte de la tierra con la que se estaban cubriendo las piscinas en un acto simbólico que bautizaron como el “desentierro de Solagua”.  

Aquellas imágenes convirtieron la antigua piscina en uno de los grandes símbolos del enfrentamiento político en Leganés.

La antigua piscina de Solagua, cerrada desde 2009, dará paso a un nuevo complejo deportivo con piscina de olas, spa, gimnasio y cinco piscinas.

Una promesa que atravesó varias legislaturas

La recuperación de Solagua no desapareció del debate municipal.

Durante años, diferentes partidos plantearon alternativas para el recinto, pero fue ULEG, con Carlos Delgado al frente, quien mantuvo de forma constante la reconstrucción de la piscina como una de sus principales reivindicaciones políticas.

La formación llevó iniciativas al Pleno, reclamó estudios de viabilidad y convirtió Solagua en una de las propuestas más repetidas de sus programas electorales. En 2023, Delgado incluyó su recuperación entre las diez promesas electorales firmadas ante notario, comprometiéndose públicamente a impulsar el proyecto si llegaba al Gobierno.  

Tras el acuerdo de Gobierno entre PP y ULEG, Delgado asumió la Concejalía de Obras y la recuperación de Solagua pasó a convertirse en uno de los proyectos prioritarios de la legislatura.

El alcalde de Leganés, Miguel Ángel Recuenco, y el primer teniente de alcalde y concejal de Obras, Carlos Delgado, durante la firma del acta de replanteo que marca el inicio oficial de las obras del nuevo Solagua.

De las promesas a las obras

Después de años de anuncios, estudios y proyectos que nunca llegaron a ejecutarse, esta semana las obras han comenzado oficialmente.

El nuevo complejo supondrá una inversión cercana a 13 millones de euros y contará con tres piscinas exteriores —una de ellas de olas—, dos piscinas cubiertas, gimnasio, spa, sauna, jacuzzi, baño turco, zonas de restauración, aparcamiento y espacios verdes, además de reservar terreno para futuras ampliaciones. 

El final de una reivindicación histórica

El inicio de las obras pone fin a uno de los episodios más prolongados de la política municipal de Leganés.

Durante casi dos décadas, Solagua fue escenario de promesas electorales, mociones plenarias, manifestaciones vecinales, recogidas de firmas e incluso protestas para impedir que desapareciera definitivamente.

Hoy, aquellas mismas excavadoras que hace diez años simbolizaban el posible final de Solagua han regresado con un objetivo muy distinto: devolver a la ciudad uno de los espacios más recordados por varias generaciones de leganenses.

Periodista. Directora de Noticias para Municipios y miembro de SML