Son Andrew Tate (39 años) y su hermano Tristan Tate (38), dos de las figuras más influyentes de la llamada ‘manosfera’. Esto es, el entramado de comunidades digitales que difunden discursos misóginos y antifeministas entre hombres jóvenes.
Por fin, han sido detenidos. El pasado día 18, agentes del agentes del U.S. Marshals Service de Miami, donde se encontraban huyendo de la acción de la Justicia británica, se encargaron de ello en el marco de una solicitud de extradición presentada por el Reino Unido.
Ambos comparecerán ante un juez federal para que se determine si cumplen las condiciones para ser entregados a las autoridades británicas. Los hermanos, ciudadanos con doble nacionalidad británica y estadounidense, acumulan un total de 59 cargos combinados contra la libertad sexual.

Violación, trata y abuso infantil
Solo el mayor de los hermanos Tate enfrenta 42 cargos —entre ellos violación, trata de personas, posesión de imágenes de abuso sexual infantil y agresión—. Los 17 delitos restantes se le imputan al más pequeño de los dos, entre ellos agresión sexual, violación y trata.
Los nuevos cargos se suman a los ya presentados por la Fiscalía de la Corona (CPS) e incluyen siete cargos adicionales de violación, tres de facilitar trata con fines de explotación sexual y 19 relacionados con imágenes de abuso infantil y pornografía extrema contra Andrew Tate.
Así lo reveló la investigación tras las denuncias de cuatro mujeres más en las localidades británicas de Bedfordshire y Hertfordshire, con hechos que abarcarían entre julio de 2010 y agosto de 2017. A ello, se suma una demanda civil en el Reino Unido presentada por cuatro mujeres que acusan a Andrew Tate de violación y control coercitivo, así como una investigación penal activa por parte del estado de Florida.
Ambos hermanos tienen causas abiertas en el Reino Unido y Rumanía por abuso sexual, violación y trata y explotación sexual de mujeres.
Causas abiertas en Rumanía
Pero es que, además de en Reino Unido, los hermanos también los tienen en Rumanía, donde ambos residieron varios años. En el país europeo también tienen abiertas causas por trata de personas, formación de grupo criminal organizado, abuso sexual y blanqueo de capitales, desde diciembre de 2022.
Además, a finales de 2024, un tribunal de Bucarest devolvió la primera causa a la fiscalía por irregularidades procesales, sin que ello supusiera el archivo de los cargos. Pocos después, los hermanos abandonaron Rumanía en febrero de 2025 tras el levantamiento de las restricciones de viaje que pesaban sobre ellos, instalándose en Florida.
Al respecto, y según información publicada por el Financial Times citando fuentes anónimas, dicho levantamiento podría haberse producido por la presión ejercicio por personas del entorno del presidente Donald Trump.

Dos ‘perlas’
Los Tate, antiguos kickboxers profesionales, construyeron desde hace más de una década un imperio digital en torno a la ostentación de riqueza y un discurso sobre masculinidad en el dominio y el control sobre las mujeres.
Hasta el extremo de que Andrew Tate se autodefine públicamente como misógino y su contenido —vetado en YouTube, TikTok, Instagram y Facebook, aunque restablecido en X— ha sido señalado por Hope Not Hate (organización británica especializada en el seguimiento de discursos de odio y extremismo) como misógino, homófobo y racista, alcanzando principalmente a hombres jóvenes de entre 16 y 24 años.
Ambos hermanos están considerados como influencers abiertamente misóginos, homófobos y racistas, y muy activos en cuentas donde se difunde contenido sobre la ‘manosfera’.
Distintas investigaciones, entre ellas la de la organización Internet Matters, han documentado su influencia entre adolescentes y su papel como referente dentro de la llamada ‘manosfera’.
Los abogados de los hermanos, entre ellos Joseph McBride, han calificado reiteradamente las acusaciones de «difamación» y «vendetta mediática», y ambos han negado sistemáticamente todas las imputaciones desde que se hicieron públicas.
Un portavoz de Tate declaró previamente a CNN que su cliente «niega categóricamente estas acusaciones no probadas y no contrastadas». Por el contrario, el abogado Matthew Jury, representante de las cuatro mujeres de la demanda civil, celebró la detención.
