Como no te asegures de que puedes, mañana mismo se te denuncia por violación, y tú vas preso, y es que es así, y no tiene ni porque llevan pruebas, ya la noche o el día en el calabozo te lo has pasado. (Fer, triunfadores de
la noche y del gym).
Se le da prioridad a la mujer en el testimonio y eso ha acarreado que mucha gente haya abusado de ello. (Fran, votantes de partidos de derechas).
Uno de cada cinco hombres jóvenes en España cree que la violencia de género no existe, sino que es un invento ideológico. Esta es una de las conclusiones más alarmantes del estudio ‘Jóvenes en la manosfera. Influencia de la misoginia digital en la percepción que tienen los hombres jóvenes de la violencia sexual‘, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación FAD Juventud, en el que se incluyen los testimonios anteriores.

Sus autoras, las investigadoras Elisa García-Mingo y Silvia Díaz Fernández, analizaron en 2021 cómo operan las comunidades digitales antifeministas —conocidas como ‘manosfera’. Sus conclusiones siguen vigentes cuatro años después y aquí las recordamos, por lo preocupante de influencia en la forma en que los varones jóvenes conceptualizan la violencia sexual.
El objetivo del informe: traer al frente cómo discursos negacionistas y misóginos están calando entre chicos de 18 a 30 años.
Qué es la manosfera y cómo se configura
La manosfera —traducción del término inglés manosphere— es definida en el estudio como «un conglomerado de espacios virtuales heterogéneos que dan cabida a una multitud de movimientos masculinistas basados en la propagación de discursos misóginos y antifeministas». Aunque el fenómeno tiene origen anglosajón, el trabajo se centra en su desarrollo en España, donde se ha articulado con singular fuerza.
La investigación identifica cinco subculturas principales:
- ‘MGTOW’ (Men Going Their Own Way): promueven la retirada total de las relaciones con mujeres como forma de resistencia a una sociedad que consideran ‘ginocéntrica’.
- Activistas de los Derechos de los Hombres (MRA): cuestionan las leyes de igualdad y promueven una narrativa de victimización masculina.
- Incels (involuntary celibates): hombres que no mantienen relaciones sexuales y culpan a las mujeres de ello, promoviendo discursos de odio.
- Gurús de la Seducción (PUA): promueven estrategias manipuladoras de ligue bajo una lógica de dominación sexual.
- Youtubers antifeministas: productores de contenido que critican el feminismo desde posturas marcadamente misóginas.
Todas estas comunidades comparten como visión común el hecho de que la masculinidad está siendo atacada y necesita ser defendida. En muchos casos, esta defensa pasa por deslegitimar la existencia de la violencia de género o reinterpretarla como un fenómeno simétrico. Y hacerlo significa equiparar las agresiones a mujeres con aquellas que sufren los hombres.

Un relato de crisis masculina
El estudio contextualiza estas subculturas en el marco de lo que algunas expertas llaman «desarmar la masculinidad». Esta última idea, desarrollada por la socióloga Beatriz Ranea, alude a los procesos de desestabilización de los valores tradicionales de la masculinidad, cuestionados por el feminismo y por los avances sociales de las últimas décadas.
En este marco, la manosfera aparece como un refugio identitario para muchos hombres jóvenes. Según el informe, se trata de «espacios donde se reconfigura la identidad masculina y se regula la masculinidad aceptable a través de una vigilancia homosocial».
Es decir, son comunidades en las que los hombres comparten relatos, se legitiman mutuamente y establecen límites a lo que consideran «ser un hombre de verdad».
Datos preocupantes: una influencia que crece
El estudio se apoya en datos del Barómetro Juventud y Género 2021 de la FAD, que revelan una tendencia preocupante: el porcentaje de chicos entre 15 y 29 años que consideran que la violencia de género es un problema grave ha caído del 54,2 % en 2017 al 50,4 % en 2021. Además, un 20 % de ellos niega directamente su existencia, considerándola una construcción ideológica.
Esta percepción no es casual. La investigación revela que muchos discursos manosféricos han traspasado los límites de sus comunidades de origen y han comenzado a circular en espacios generalistas. Estos son redes sociales, plataformas de vídeo o foros como ‘Forocoches’ o ‘Hispachan’.
A este proceso lo llaman “polinización manosférica”: la expansión de un lenguaje, unas ideas y una forma de entender la realidad que se presenta como contracultural, pero que reproduce estructuras profundamente misóginas.

Un trabajo de campo exhaustivo
La investigación combina distintas metodologías cualitativas. Se realizaron entrevistas con personas expertas en masculinidades y subculturas digitales, etnografía digital en múltiples plataformas, grupos de discusión con varones jóvenes y un análisis de 760 memes antifeministas recogidos en redes sociales.
En los grupos de discusión, formados por jóvenes de diferentes regiones, niveles educativos e ideologías, afloraron expresiones que revelan la influencia de estos discursos.
Algunos participantes manifestaron dudas sobre si ciertas conductas eran o no violencia sexual; otros relativizaron las agresiones en función de la intención del agresor o cuestionaron la veracidad de las denuncias. El informe, además, concluye que «la manosfera ha contribuido a redefinir y en algunos casos diluir la percepción de la violencia sexual».
Humor, troleo y discurso de odio
Uno de los ejes más relevantes del informe es el análisis de memes difundidos en cuentas de redes sociales explícitamente antifeministas. Estas imágenes, muchas veces presentadas como humorísticas o «críticas sociales», sirven para ridiculizar al feminismo, perpetuar estereotipos de género y banalizar la violencia contra las mujeres.
En palabras de las autoras, “la guerra memética de la manosfera” ha permitido articular un discurso de odio aparentemente inofensivo, que sin embargo ejerce una enorme capacidad de influencia, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
