Adolescencia
Portada de la serie 'Adolescencia'.

‘Adolescencia’, una de las series más recientes de la plataforma de streaming Netlix, ha llevado a los salones de las casas lo que se oculta tras la puerta de las habitaciones de los más jóvenes: cómo el neomachismo está calando en ellos y cómo se hace más estructural y natural el odio hacia las mujeres. Y todo, a través de una pantalla.

Es un pequeño y poderoso cristal tras el que se fragua, en virtud de los algoritmos, una particular pero muy extendida forma de entender el mundo, donde domina la visión heteropatriarcal más arcaica sobre el feminismo.

A este espacio donde se promulga el sexo obligado para la mujer y la vuelta de esta a la cocina, al hogar y a los valores tradicionales’ se le denomina ‘manosfera’. Todos los mensajes que se lanzan a través de estas redes o ‘blogs’ son misóginos y, desde luego, antifeministas.

Adolescencia

Menores ‘incels’, menores desinformados

La ‘manosfera’ está formada solo por hombres. Según los expertos, estos pueden tener entre los 13 y los 55 años, que, o bien generan ideología de odio hacia las mujeres o, bien, la reciben, como es el caso de preadolescentes y adolescentes. Con el tiempo, ellos se adhieren a la propagación.

Los profesionales que siguen y combaten esta desinformación de género explican que estos menores están igual de expuestos a la manosfera como a la pornografía, muy ligada a esta problemática. Los niños, en general, tienen acceso a un tipo de material en el que se encuentran dominantes como hombres, pero que les muestra una realidad perjudicial y completamente distorsionada sobre el sexo.

‘Célibes involuntarios’

Precisamente, sobre la relación con la mujeres va el término incel construido con las palabras inglesas involuntary celibate, célibe involuntario, en español. Es decir, incel describe a aquellos hombres que se sienten incapaces de mantener relaciones afectivo sexuales con las mujeres y a quienes culpan de ello.

Como consecuencia, están resentidos hacia ellas, lanzan mensajes de odio hacia el género femenino e, incluso, incitan a la violencia. Es el caso de Alek Minassian, quien en 2018 arrolló a los transeúntes con una furgoneta en 2018, en un ataque misógino en Toronto. Pero también es el caso de S. C., español, a quien la policía detuvo en 2023 tras 15 casos de violencia contra varias mujeres, uno de ellos, asesinato, por que las odiaba.

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Imagen de la furgoneta del atropello multiple en Toronto que protagonizó en 2018 Alek Minassian, calificado como atentado ‘incel’. Foto: rtve.es

El año pasado, en Sídney, J. C. atacó con un cuchillo a mujeres de un centro comercial, a las que apuñaló indiscriminadamente. Según publica CTXT, la investigadora Laura Bates, en su estudio Los hombres que odian a las mujeres (Capitán Swing, 2023), hizo una labor de recopilación de atentados incel para el libro. En él recoge 118 víctimas de este tipo de ataques, 50 mortales y 68 heridas, en los último 5 años.

Un derechos natural al sexo con mujeres

Esa ‘atrofia’ emocional para mantener relaciones con mujeres y, probablemente, en general, es el origen, del impulso y del odio de los incesl. Sus ataques, verbales y materiales, están basados en la creencia de que, moralmente tienen derecho a mantener sexo con las mujeres y que es el feminismo quien se lo niega.

Pero, además de a las mujeres, los incels también odian al colectivo LGTBI y a los hombres que sí tienen éxito y para los que tienen sus propios mensajes de odio. Con todo, la propagación de esta ideología maligna por la red se produce a velocidad supersónica, pero lo peor, sin supervisión ni filtro.

Así de cruda llega a ideología a los menores quienes, en su mayoría, ya han tenido contacto con el porno, tal y como publica FAD Juventud en su último estudio. De esta forma, refuerzan lo que ya han visto en él: que el trato que debe darse a las mujeres está basado en su supuesta superioridad y en la posesión.

Un lenguaje propio

De forma ancestral, el ser humano ha empleado el lenguaje para distinguirse y crear identidad. Es, lógicamente, el caso de los incel. En su particular lenguaje, por ejemplo, convertirse a la causa o ‘despertar a la realidad’ tiene el nombre de ‘píldora roja’.

Esta expresión está tomada de la película Matrix, en la que, dentro de la trama, quien elige la píldora roja se encuentra con la realidad, mientras que quien elige la azul, se mantiene engañado en Matrix. Machismo (realidad/verdad) versus feminismo (mentira).

De todo ello habla ‘Adolescencia’, la serie. Algunos expertos opinan que ha sido un bofetón de realidad para muchas familias y que, gracias a ella, madres y padres ajenos al mundo virtual que está formando a sus hijos han pulsado el botón de alarma.

Porque lo que retrata ‘Adolescencia’ es a una familia estructurada que sufre la detención del menor de sus hijos, de 13 años, por el asesinato de una compañera de instituto. Esta ficción también alerta de ‘un nuevo tipo de machismo’ más peligroso por irreconocible que se ha colado en el ADN de nuestros hijos a través del mundo digital.