La participación de las mujeres en la construcción de la democracia suele ser un elemento de la memoria histórica de nuestro país a menudo completamente olvidado. Por ese motivo y con el objetivo de visibilizar su aportación y mantener vivo ese legado, el ‘Club de las 25’, la Unidad de Igualdad de la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación Internacional Baltasar Garzón (FIBGAR) han creado la ‘Red de Mujeres por la Memoria y la Democracia (REDMEM).
En el acto, que tuvo lugar en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), han participado destacadas expertas y activistas feministas, en el que han reflexionado sobre la igualdad y la justicia.

Entre ellas, la delegada del Rector para la Igualdad de la UCM, Isabel Tajahuerce, quien se encargó de abrir la jornada. En su intervención, Tajahuerce destacó la importancia de esta red en el contexto actual, ya que «los derechos de las mujeres», advirtió, «son los primeros que se pierden en cualquier crisis». Y añadió también que la «historia será historia solo incluyendo a todas las partes implicadas», aludiendo al olvido que se ha producido en la recuperación de la memoria democrática en el caso de las mujeres.
Mujeres en la resistencia
De la misma opinión, las participantes en el primer panel de discusión titulado «Movimiento feminista y memoria democrática: Justicia, verdad y reparación». En él, han intervenido la cantante y socióloga, Lourdes Pastor; la historiadora, Blanca Calvo; la presidenta de colectivos de víctimas por Desapariciones Forzadas, María Bueno; la doctora en género, Amalia Rosado, y la creadora del podcast ‘La caja 198. Una historia rural de silencios’, Rosan Sáez.
«Las mujeres rurales se quedaron en los pueblo y tuvieron que convivir con los asesinos de sus maridos» Rosa Sáez.
Esta última puso el foco, precisamente, en las mujeres rurales y en su desaparición de la historia, de quienes dijo «se quedaron en los pueblos, se les negó el derecho al luto, sacaron a sus familias adelante y tuvieron que convivir con los asesinos de sus maridos”.
En la misma línea, Rosado destacó la necesidad de reivindicar figuras femeninas de resistencia como Neus Català, «para entender nuestro pasado.”

El feminismo como herencia
El segundo panel, titulado ‘Democracia y el papel de la mujer: retos y avances en la igualdad de género’, contó con la participación de la comisionada para la celebración de los ’50 años de España en Libertad’, Carmina Gustrán; la periodista de El País, Natalia Junquera; la presidenta del ‘Club de las 25’ y política, Cristina Almeida; la fundadora y presidenta del Movimiento por la Paz, Francisca Sauquillo; la politóloga, Emilia Graña, y la abogada feminista Nuria González.
Todas coincidieron en la obligación de las diferentes generaciones de pasar el legado feminista para «poner a las mujeres en su lugar en la historia». Y aunque la visión del mudo ha sido la misma que la de los hombres, añadió Almeida, «a las mujeres no se nos veía en él».
En este sentido, Junquera recordó el papel esencial que han desempeñado las mujeres como guardianas de la memoria a través de la custodia de fotografías y textos que nos han permitido conocer el pasado. «A pesar de ello», afirmó, «han sido las grandes olvidadas de la memoria”. Una afirmación que ratificó también la presidenta de FIBGAR, María Garzón, al finalizar el acto, quien defendió a las mujeres como transmisoras de las memoria.
Por último, las participantes realizaron un espacio de trabajo colaborativo en el que sentaron las bases de las actividades de la red recién creada.
