Encuentro Lideresas sobre la violencia mediática.
De izquierda a derecha, Francisca Granados, Natalia Torrente, Isabel García durante su intervención en el encuentro sobre 'Violencia mediática y género', en el Ateneo de Madrid.

‘No todo vale en la libertad de expresión si alimenta la violencia machista’. Esta es la frase que resume la IV edición del encuentro ‘Lideresa’, celebrado el pasado miércoles en el Ateneo de Madrid y una de las frases más repetidas durante la jornada.

Reunidas por la agencia ‘iMADES Communicatión’, destacadas periodistas, abogadas y expertas en igualdad analizaron el impacto de la violencia que los medios de comunicación ejercen sobre la mujer y cómo estos son responsables, en muchos casos, de acentuar la desigualdad y la discriminación por razón de género.

Libertad de expresión
La periodista Rosa María Calaf modera una de las mesas del encuentro Lideresas sobre la violencia mediática contra las mujeres.

Titulares como ‘Jenni deja caer a Rubiales’ o ‘Ana Peleteiro rompe con Iván Pedroso y será entrenada por su marido’ se pusieron como ejemplo de narrativas que afectan negativamente a las mujeres como profesionales y pueden suponer una «condena» para ellas.

El periodismo, una herramienta de cambio

En este sentido, la periodista de ‘Relevo’, Natalia Torrente, fue contundente al afirmar que el periodismo debe ser «una herramienta de formación social, porque bien ejercida es capaz de cambiar las cosas». Además, se mostró partidaria de «premiar» las buenas prácticas periodísticas y «castigar» las malas, para no perder la oportunidad de fomentar «una narrativa responsable».

Por su parte, la directora del programa ‘Objetivo Igualdad’, la periodista de RTVE, Carolina Pecharromán, puso el foco en la falta de autoridad de las mujeres debido a una ocupación tradicional de los puestos de poder por parte de los hombres. «Esto», añadió, «hace que a la mujer se le cuestione en los medios de comunicación”.

Una a una, todas las profesionales de la información que intervinieron en el encuentro incluidas la corresponsal Rosa María Calaf, la presidenta del Consejo de Género de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), MariA Ángeles Samperio, y la doctora en Ciencias de la Comunicación especializada en Deporte y Género, Alba Adá, compartieron los mismos mensajes.

Entre ellos, el señalar la formación en igualdad de género de los profesionales como única vía para lograr un cambio.

‘La violencia política se apoya en todos los medios’

Pero no solo la mala praxis periodística genera perjuicios a las mujeres. También sectores como la política llevan aparejados una elevada exposición mediática de las mujeres que la ejercen, independientemente de su color político. Y es, también, en las redes sociales donde se emplea contra ellas un lenguaje abiertamente despectivo, por la protección y el anonimato que brindan al agresor.

Es el caso de Isabel García, asesora en políticas de Igualdad y Diversidad y ex directora del Instituto de las Mujeres (IM), quien puso de relieve durante su intervención en el encuentro cómo la violencia política se concentra en las mujeres, siendo su objetivo perpetuar los roles del patriarcado.

Además, detalló, las mujeres tienen más posibilidades de acceder a puestos de liderazgo en contextos de crisis, porque instituciones y empresas buscan personas que funcionen en estas circunstancias, para, después, hacerlas “responsables”. Esta dinámica, conocida como “acantilado de cristal”, explica el mayor riesgo de fracaso posterior que ellas sufren.

Libertad de expresión.

Todas las violencias a la vez

De la misma manera, Francisca Granados, asesora jurídica del Centro Municipal de la Mujer del Ayuntamiento de Maracena y, por este motivo, una de las personas que trabaja en coordinación con el equipo legal de Juana Rivas, se refirió a ésta como víctima de una violencia de género extrema “en una connivencia perfecta entre violencia vicaria, violencia institucional y violencia mediática”.

Precisamente, por su cercanía a Rivas, la abogada y profesora universitaria ha sufrido en primera persona ‘violencia de género de segundo orden’. Es lo que definió como la violencia mediática e institucional que pueden sufrir las profesionales que atienden a víctimas de violencia de género, llegando incluso a ser imputadas como posibles autoras de delitos.

Granados fue víctima de una imputación al calar el falso mensaje lanzado por algunos medios sobre su falta de titulación para ejercer su profesión. «En el caso de Juana Rivas», precisó, «se juzgan muchos casos más, por eso, quienes están en contra de cambiar las cosas, no solo ‘matan’ la reputación de la víctima, sino también la de su entorno». De ahí, afirmó rotunda, «hay que ponerle líneas rojas a la libertad de expresión porque no todo vale».

La libertad de expresión para ir contra de los derechos fundamentales

Por su parte, la delegada del Gobierno contra la violencia de género, Carmen Martínez Perza, puso de relieve en la apertura institucional del encuentro la importante labor de los medios de comunicación «en el tratamiento informativo». Sobre todo, porque este no solo afecta a la imagen de las mujeres, «sino también a su desarrollo y bienestar más básico que está relacionado con derechos fundamentales de primer orden”.

De ahí, las líneas rojas necesarias a la libertad de expresión que considera necesarias. «Porque el lenguaje sexista», advirtió, «el sensacionalismo en titulares, la cosificación y la revictimización son solo algunos de los patrones» que se pueden encontrar en una cobertura informativa que distorsiona la realidad y refuerza estereotipos y prejuicios contra las mujeres.

Comunicar con perspectiva de género, una asignatura pendiente

Por último, el encuentro ‘Lideresa’, concluyó con un taller de buenas prácticas impartido por la fundadora de ‘iMADES Communication’, María Garzón Molina.

En él, Garzón puso el foco en que las mujeres tomen el espacio público para evitar que lo ocupen mensajes contrarios a la igualdad. Así mismo, planteó la necesidad de prepararse para esa exposición, ya que «la comunicación que tiene en cuenta a las mujeres es una asignatura pendiente».

Este es el cuarto encuentro de estas características organizado por la agencia ‘iMADES Communication’, dedicada a la comunicación internacional, asuntos públicos, y especializada en comunicación de crisis y reputacional con perspectiva de género.