Emilio Delgado, cabeza de lista de Frente Amplio por Madrid, ha celebrado en Móstoles un mitin junto a Ada Colau, en un acto en el que ambos dirigentes han llamado a movilizarse para defender los derechos sociales y han criticado las posiciones del Partido Popular y Vox.
El encuentro contó también con la participación de Toni Valero, referente electoral de Izquierda Unida y número tres de la candidatura madrileña, y Ana Tejero, edil de Más Madrid en el municipio. Entre los asistentes se encontraba el cómico Ignatius Farray.
Durante su intervención, Delgado aseguró que Frente Amplio ha experimentado un crecimiento del 17 % en intención de voto, aunque no precisó en su discurso los datos de la encuesta en la que se basa esa cifra. El candidato centró buena parte de sus críticas en el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, al que reprochó sus declaraciones sobre cuestiones como las pensiones y el derecho al aborto.
Delgado ironizó sobre el dirigente popular, al que describió como alguien que «no es el lápiz más afilado del estuche», y sostuvo que sus intervenciones en estos asuntos se han convertido en un «aliado inesperado» para la izquierda. «Ni su peor enemigo le hace esta hoja de ruta», afirmó.
El candidato defendió que las elecciones plantean una disputa sobre la redistribución de la riqueza y alertó de las consecuencias que, a su juicio, tendría un Gobierno de PP y Vox. En ese escenario, sostuvo que las decisiones políticas estarían condicionadas por los intereses de los grandes bancos, las empresas del Ibex y dirigentes internacionales como Benjamin Netanyahu y Donald Trump.

Colau llama a «llenar las calles»
Ada Colau centró su discurso en la importancia de la movilización ciudadana y reclamó una mayor implicación de los representantes políticos en la defensa de los servicios públicos y los derechos sociales. La exalcaldesa de Barcelona criticó a los dirigentes que, en sus palabras, tienen un «piquito de oro», pero después «no ponen el cuerpo» cuando toca defender estas causas.
Colau animó a la ciudadanía a «llenar las calles» ante unas elecciones que considera decisivas para el futuro de las políticas sociales. Entre los movimientos que reivindicó figuran el 15M, las movilizaciones feministas del 8M, las protestas contra la guerra, las manifestaciones contra el genocidio palestino y las acampadas en defensa del derecho a la vivienda.
La dirigente también advirtió de que la derecha tratará de situar en el centro del debate cuestiones como la violencia y la inseguridad, algo que, según su interpretación, puede contribuir a dividir a la clase trabajadora. En este contexto, criticó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por sus referencias al terrorismo y la violencia, y sostuvo que ese discurso puede deslegitimar las protestas por la educación pública y el acceso a la vivienda.
«Negarse a proteger a la mayoría social, eso sí genera inseguridad», afirmó Colau, que defendió el derecho a la movilización como una herramienta para reclamar mejoras en los servicios públicos y las condiciones de vida.

Críticas al PSOE por su gestión
Colau también dirigió sus reproches al PSOE y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Aunque reconoció el tono amable que el jefe del Ejecutivo proyecta en sus entrevistas y sus referencias al amor, cuestionó que los socialistas centren su balance en medidas como la subida del salario mínimo, la reforma laboral y los decretos de vivienda.
A juicio de la exalcaldesa, estos avances responden en buena medida a la presión ejercida por la izquierda alternativa. Asimismo, acusó al PSOE de limitarse a gestionar las consecuencias de la desigualdad sin abordar suficientemente sus causas ni enfrentarse a los especuladores inmobiliarios. Para respaldar esa crítica, aludió a su experiencia de gobierno compartido con los socialistas en el Ayuntamiento de Barcelona.
En su intervención, Colau insistió en que la defensa de los derechos sociales requiere algo más que declaraciones y reclamó a los responsables políticos una mayor implicación en conflictos concretos, como la defensa de los centros sanitarios, la paralización de desahucios y la protección de la escuela pública.
La dirigente concluyó con una crítica al balance del Gobierno central y bromeó con que le gustaría escuchar a Sánchez decir que está «orgulloso» de alguna medida impulsada por un ministro socialista, más allá de las iniciativas que, según sostuvo, ha tenido que arrancar la izquierda alternativa.
