El informe ‘Consumos de sustancias y relaciones sexuales juveniles’, elaborado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud junto al Plan Nacional sobre Drogas, analiza con rigor el vínculo entre el consumo de sustancias y las relaciones sexuales entre jóvenes españoles de 16 a 29 años.
De una encuesta online a 1.200, el estudio revela que casi el 70 % ha mantenido relaciones sexuales tras consumir alcohol. No obstante, solo el 24,5 % lo evalúa de forma positiva.

Esta señal de alarma se intensifica al observar que, entre quienes consumen alcohol con frecuencia antes del sexo, el 33,3 % ha sufrido embarazos no deseados (frente al 4,6 % en el conjunto de la muestra). Además, el 30,2 % ha contraído infecciones de transmisión sexual (ITS), comparado con el 4,8 % general.
Los hombres admiten haber abusado
El estudio destaca además una realidad preocupante sobre el consentimiento y el abuso: dos de cada tres jóvenes rechazan haber tenido relaciones con alguien bajo consumo, pero los hombres admiten haber abusado de esa vulnerabilidad.
Este patrón refleja que el alcohol no solo facilita comportamientos sexuales impulsivos. A la vez, y cuando lo consumen los hombres, puede dar lugar a situaciones de aprovechamiento sexual, con graves consecuencias para las mujeres.
A pesar de que el 90 % de los encuestados considera tener una buena formación sexual, solo la mitad reconoce haber recibido una educación adecuada en casa o en el colegio. Esto sugiere que la información disponible no es suficiente para contrarrestar el riesgo añadido que implica la combinación de alcohol y sexo, ni para prevenir dinámicas abusivas.
El alcohol para conseguir una relación no consensuada
Desde una perspectiva de género, estos resultados son especialmente relevantes. Las dinámicas de poder y control se acentúan en el consumo. Sobre todo, cuando los hombres utilizan el alcohol como herramienta para disminuir la capacidad de decisión o resistencia de sus parejas. Lo que puede comenzar como una relación consensuada puede llegar a convertirse en abuso.

El estudio sugiere de forma clara que la vulnerabilidad inducida por el alcohol es explotada por una parte de los hombres jóvenes.
Por contra, el análisis refleja que cuando se habla de relaciones sentimentales, la población joven española muestra una abrumadora preferencia por las relaciones estables. Según esto, 8 de cada 10 tienen pareja estable o la han tenido en el pasado y una buena parte de quienes están ahora en estas relaciones lo están desde hace tres años o más (3 de cada 10).
Ellas, más sensibles que ellos al peligro
La posibilidad de ser drogados o drogadas preocupa mucho o bastante al 66,7%. Es la misma cifra para quienes les un embarazo no deseado. Por ende, para el 63,3% la preocupación principal está en contraer una infección, seguida del abuso (62,3%).
Casi un 60% de las jóvenes encuestadas reconocen haber consumido sustancias distintas del alcohol antes de mantener relaciones sexuales, frente a un 36% de los jóvenes.
Por debajo, pero también en una proporción importante, la juventud encuestada se muestra inquieta por no acordarse de lo que pasó (55,8%). En la misma medida, crear dependencia de alguna sustancia (54,6%). En todas estas preocupaciones, destacan especialmente ellas, más sensibles a los potenciales riesgos.
Igualmente, son ellas las que destacan al señalar el consumo de sustancias distintas del alcohol previo a las relaciones sexuales (58,8% por el 36,2% de ellos). Los autores desprenden de esto que el menor consumo en ellos es debido a que son más conscientes de sus potenciales riesgos para un buen desempeño sexual.
Más educación sexual y concienciación
El estudio del Centro Reina Sofía de Fad Juventud ha puesto de manifiesto, y así lo señalan sus autores, la necesidad de una respuesta decidida y coordinada para reforzar la educación sexual integral. Y hacerlo en ámbitos formales e informales, con énfasis en el consentimiento y en el consumo responsable de alcohol.
Por otro, es urgente promover campañas y protocolos de prevención del abuso sexual en entornos de ocio juvenil. Especialmente donde se dan altas concentraciones de alcohol, como botellones, festivales o locales nocturnos
En este sentido, el enfoque de género implica, por tanto, reconocer que el abuso sexual no es un resultado accidental. Es una manifestación de relaciones desiguales de poder.
