Maricarmen ya está fuera, desde las 13:00 horas, de la casa en la que ha vivido 71 años, en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en Retiro. Desde las 20:00 horas de ayer, vecinos y activistas han apoyado a la mujer para tratar de impedir el desahucio, tras cargas policiales y desalojo de manifestantes.
Mientras esas cargas se estaban produciendo, el portavoz de la Comunidad, Miguel Ángel García Martín, aseguró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, que el Ejecutivo regional ofreció dos veces a Maricarmen una plaza en una residencia pública. Y aprovechó para responder a la ministra de vivienda que «la única que se cachondea de todos» es ella, acusándola de no haber hecho nunca nada por esta mujer.

Por su parte, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, dijo que no buscará «enfrentamientos inútiles», pero acusó a la ministra de faltar a la verdad sobre el certificado de vulnerabilidad de Maricarmen, que según él sí se emitió. También, reprochó al delegado que se quiera «quitar de en medio» en lo referente a las cargas policiales, cuando la Policía depende de él.
Maricarmen, en el Congreso
Seguía la resistencia de los manifestantes frente a la policía y el nombre de Maricarmen llenaba el Congreso de los diputados. En él, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, pidió a los grupos que apoyen el real decreto ley que el Gobierno presentó hace semanas para evitar desahucios como este. Además, defendió el trabajo de su Ministerio en este asunto haciendo «todo lo posible» para frenarlo, con el acompañamiento de Naciones Unidas, los abogados de Maricarmen y los movimientos sociales.
Desde su Ministerio, la secretaria de Vivienda, Leire Iglesias, aseguró en una entrevista en RTVE, que desde la agencia pública ‘Casa 47’ se había tratado de comprar el inmueble, pero la propiedad se negó.

«Alfombra roja a los especuladores»
Rodríguez, además, acusó a Isabel Díaz Ayuso de poner una «alfombra roja» a especuladores y fondos buitre, que, según ella, «campan a sus anchas» en la región. Sostuvo que la Comunidad, la derecha y la «ultraderecha» deben sentirse interpeladas.
El desahucio de Maricarmen también le ha servido de estreno en lo municipal al portavoz de Podemos y recién nombrado candidato a la Alcaldía de Madrid, Pablo Fernández.

Desde la tribuna del Congreso, llamó «culpables» a Ayuso, al alcalde de Madrid, José Luis Martínez–Almeida y al Gobierno central, y calificó el desahucio de «terrorismo inmobiliario». Además, pidió la dimisión del delegado del Gobierno por la actuación policial contra los manifestantes.
Pronunciados todos, el caso es que Maricarmen no dormirá nunca más en el número 46 de Sainz de Baranda. La propiedad, un fondo inversor inmobiliario, no ha aceptado ninguna de las propuestas que se le han planteado para la vecina del Retiro.
