Maricarmen ha pasado su primera noche fuera de casa en una habitación del Hospital Gregorio Marañón. Allí sigue en observación y con un cuadro de agotamiento severo, según fuentes del Sindicato de Inquilinas de Madrid. Los médicos le han diagnosticado un agotamiento derivado de la ansiedad y el estrés del desalojo, y permanecerá ingresada los próximos días porque aún deben hacerle varias pruebas.
El desahucio se ejecutó el miércoles 23 de septiembre en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro, aunque Maricarmen llevaba batallando contra el desahucio desde hacía siete años. El de ayer fue el cuarto intento de lanzamiento y el definitivo.
A las 13:00 horas, Maricarmen salía en camilla atendida por un equipo del Samur Social y trasladada al hospital.

Una salud frágil
Vecinas, vecinos y activistas pasaron la noche al raso frente al portal para tratar de impedirlo. Entre ellos había figuras de la cultura como la cantante Ana Belén, los actores Juan Diego Botto y Carlos Bardém o el periodista radiofónico Ángel Carmona.
Según han explicado tanto desde el Sindicato como su abogada, la salud de Maricarmen ya era frágil antes del desalojo, ya que tiene reconocida una discapacidad del 50%. Según su abogada, padece numerosas patologías que desde hace un año le impiden caminar sola y ahora necesita silla de ruedas.
Desde el hospital, ha trasladado su agradecimiento a través del Sindicato de Inquilinas, que la han acompañado a largo de todo el proceso. Una portavoz aseguró que está muy contenta y agradecida por la ola de solidaridad.
Sobre a dónde irá Maricarmen tras su salida del hospital no está claro. Sí, que ella no no quiere ir a un geriátrico, sino tener una casa donde vivir, tal y como ha manifestado su abogada. Tampoco está cerrado que se vaya a la casa de un primo suyo en Segovia, un inmueble de 50 metros cuadrados, donde residen cuatro personas, según ha explicado la letrada.

El relator de la ONU reprocha a la jueza
El desalojo se produjo pese a que Naciones Unidas había pedido detenerlo. Hace unos meses, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU dictó medidas cautelares y exigió a España parar el desahucio. Además, dio al Estado de plazo hasta diciembre para informar de lo que había hecho para evitar que Maricarmen fuera desalojada sin alternativa habitacional.
Un gran tenedor no debería poder cambiar por su cuenta las condiciones del alquiler, según el relator de la ONU.
Un día después, el relator de la ONU para el derecho a la vivienda, el español Koldo Casla, ha reprochado a la jueza no haber suspendido el lanzamiento. En su perfil de Bluesky, sostiene que debería haberlo parado temporalmente para evitar un «daño irreparable» y para que España cumpliera de buena fe sus obligaciones internacionales en derechos humanos.
Casla recuerda que, según el criterio del comité, cualquier desahucio que pueda dejar a alguien en la calle debe paralizarse hasta que el Ayuntamiento o la Comunidad autónoma ofrezcan una alternativa viable. También considera que un gran tenedor no debería poder cambiar por su cuenta las condiciones del alquiler como paso previo para expulsar a una inquilina.
