Funcionarios de prisiones llevan meses avisando de un problema que, según denuncian, sigue sin resolverse. De hecho, el sindicato CSIF ha hecho público un comunicado en el que describe las condiciones de seguridad en el Centro Penitenciario Madrid III-Valdemoro como insuficientes y peligrosas, con carencias que afectan directamente al día a día de los trabajadores del centro.
El foco de la denuncia se concentra en cuatro módulos concretos que son el 6, el 7, el 8 y el 9. Según el sindicato, estos espacios reúnen una combinación especialmente delicada, porque en ellos conviven internos trasladados desde otros centros penitenciarios y ya progresados a segundo grado, junto a reclusos con patologías psiquiátricas y enfermedades mentales.

El resultado, denuncian, es un ambiente laboral tenso, con faltas de respeto hacia los funcionarios que, a su juicio, quedan sin consecuencias por lo que califican de «políticas de buenismo de la dirección».
Sin luz y sin cámaras de vigilancia
A ese clima se suma un problema físico muy concreto: la iluminación. CSIF detalla que buena parte de las luminarias de los techos está cubierta de polvo y residuos, lo que reduce la visibilidad en galerías y plantas donde se ubican las celdas. El sindicato llega a describir zonas donde los funcionarios trabajan «prácticamente a oscuras».
Frente a esto, reclama actuaciones urgentes que incidan sobre la limpieza y sustitución de las luminarias defectuosas, mejora de la iluminación general y la instalación de nuevos puntos de luz y focos en los patios.
La petición no se detiene ahí. CSIF exige también renovar el sistema de videovigilancia del centro, que considera obsoleto. Por eso, pide sus sutitución por uno «moderno, eficaz y acorde con las necesidades reales» de una prisión, con especial atención a los módulos más conflictivos.
El sindicato CSIF denuncia falta de médico, iluminación deficiente, un sistema de videovigilancia obsoleto y faltas de respeto constante hacia los funcionarios por parte de los presos.
No hay médicos en el turno de mañana
Hay un tercer frente en la denuncia sindical, ajeno a la seguridad física pero con consecuencias directas en la gestión diaria. Se trata de la falta de médicos durante las mañanas de sábados, domingos y festivos. CSIF califica esta situación de «insostenible» y advierte de que puede generar dificultades para gestionar a determinados internos, provocar incidentes regimentales e incluso retrasar la aplicación de sanciones.
El sindicato insiste en que ninguno de estos problemas es nuevo y que llevan meses trasladándolos a la dirección, sin que hasta ahora se hayan adoptado medidas eficaces.
«Resulta incomprensible que, pese a las reiteradas denuncias y a la gravedad de los problemas expuestos, la dirección y la subdirección de Seguridad no hayan adoptado las medidas necesarias para garantizar unas condiciones mínimas de seguridad para los trabajadores del centro», critican.
