Miguel Recuenco ya tiene enfrente su primer gran reto, conseguir que los vecinos de Leganés sepan quién es. El secretario general del PSOE local será el candidato socialista a la Alcaldía en las elecciones municipales de mayo de 2027, después de ser el único aspirante presentado al proceso interno.
Llega, además, en un momento complicado para su partido. Cuatro miembros de la Ejecutiva local, entre ellos la concejala Sara Oviedo, dimitieron tras su proclamación como candidato alegando una «profunda y total pérdida de confianza» en su proyecto. Todos los demás, se quedaron y le apoyaron.
Recuenco habla en esta entrevista con Noticias para Municipios de esa crisis interna, pero también del pasado y del futuro del PSOE de Leganés. Reconoce que los socialistas perdieron «el pulso social» antes de dejar la Alcaldía en 2023, carga contra la gestión de Miguel Ángel Recuenco y afronta una de las cuestiones que le ha acompañado políticamente durante los últimos años, su condición de adjudicatario de una de las 134 viviendas públicas en venta de EMSULE en Solagua.

«Es positivo que la gente joven acceda a las instituciones»
—Miguel Recuenco, eres muy joven. ¿Por qué quieres ser alcalde de Leganés?
—Porque creo que Leganés merece una nueva generación de personas que oxigenen el municipio. Tengo tres ideas en la cabeza. La primera, que Leganés vuelva a estar en el mapa, y no solamente por el fútbol cuando al CD Leganés le va bien. Que recuperemos ese orgullo de ser el sur de Madrid, que parece que ahora interesa a la derecha cuando durante muchos años lo han maltratado.
Quiero también un Leganés donde vivir y para vivir, donde demos oportunidades a la gente en vivienda y medio ambiente; una ciudad más habitable y más sostenible.
Y, en tercer lugar, quiero que haya justicia intergeneracional. Creo que es muy positivo que la gente joven acceda a las instituciones y se sienta partícipe del desarrollo de su ciudad, del progreso y del futuro. Esas serían las claves por las que quiero ser alcalde.
«Perdimos el pulso social»
—Te has remontado bastante en el tiempo, prácticamente a la época de José Luis Pérez Ráez. Pero el PSOE gobernó Leganés durante las dos últimas legislaturas antes de perder la Alcaldía en 2023. ¿Qué hizo mal para perder el Gobierno?
—Creo que la última etapa de gobiernos socialistas, con Santiago Llorente al frente, fue una etapa en la que se hicieron inversiones muy importantes en la ciudad. Hubo una apuesta importantísima por la educación pública, algo que no vemos a día de hoy. Vemos cómo se deteriora, cómo el mantenimiento de los colegios brilla por su ausencia o el estado en el que están las escuelas infantiles, tanto en personal como en mantenimiento.
También se finalizaron proyectos que fueron vitales para transformar la ciudad. Hablo, por ejemplo, de la Biblioteca Central, de la reforma integral del Manuel Cadenas o de un nuevo centro de mayores en El Carrascal.
Pero creo que durante el último tramo del mandato se perdió un poco el pulso social y la conexión con las necesidades de la gente. Hubo mucho ruido social y no supimos vender suficientemente bien qué estábamos haciendo desde el Gobierno y cuál era nuestro proyecto de ciudad de futuro.
Por unos 3.000 votos no fuimos la primera fuerza y sí lo fue el PP, que es quien gobierna ahora junto con ULEG.

«Hay dinero para ocho monolitos por casi un millón de euros, para 20.000 euros en el Belén o para tres figuras por 70.000 euros»
Recuenco contra Recuenco
—En las elecciones de 2027 va a haber un Miguel Ángel Recuenco, del PP, y un Miguel Recuenco, del PSOE. Más allá de la ideología, ¿qué os diferencia?
—Yo intento trasladar una frescura que viene de fuera de la política profesional. Compagino mi actividad política en el PSOE de Leganés y la candidatura con mi trabajo en una multinacional energética. Creo que se están pidiendo caras nuevas que oxigenen un clima irrespirable dentro del Pleno municipal, del que el propio Miguel Ángel también es partícipe.
Creo en defender Leganés y considero que el alcalde no está defendiendo a Leganés, sino los intereses de Isabel Díaz Ayuso y de su partido. Está muy centrado en cuestiones frívolas. Hay dinero para ocho monolitos en las entradas de Leganés, con un coste de casi un millón de euros; hay dinero para autorretratarse, con 20.000 euros para vender a bombo y platillo «el mejor Belén de la historia»; o para tres figuras por 70.000 euros. Y se subió el sueldo nada más llegar.
Está muy centrado en la foto mientras vemos cómo la ciudad está más sucia que nunca, las ratas campan a sus anchas, no mejoran los servicios públicos, no se amplía el personal y se talan árboles de manera sistemática, cortando por lo sano.
Y creo que no hay ningún proyecto transformador de ciudad, más allá de esa piscina de olas que se come una parte importantísima del presupuesto.
«Hubiera sido muy positivo ir a unas primarias»
—Ya eres candidato, pero inicialmente ibas a enfrentarte a Sara Oviedo en las primarias. Finalmente no presentó su candidatura. ¿Te hubiera gustado que hubiese habido primarias en el PSOE de Leganés?
—Creo que las primarias son uno de los grandes instrumentos democráticos que tiene este partido. Soy un defensor acérrimo de ellas para resolver las diferencias que puedan surgir en cualquier organización.
También quiero matizar que realmente no ha habido una renuncia formal. El plazo establecido por el Partido Socialista para presentar las precandidaturas era del 4 al 7 de septiembre y ningún militante presentó su candidatura más allá de la que yo tuve el honor de presentar.
Yo estaba convencido, a la vista de los acontecimientos, de que íbamos a ir a un proceso de primarias. Creo que la manera de resolver esas diferencias debe ser internamente y presentando un proyecto alternativo. Ella había anunciado con tiempo suficiente su intención de presentarse, algo que me parece perfectamente legítimo.
Cuantos más militantes quieran presentarse, mejor, porque se enriquece el debate de ideas y de modelos de partido y de ciudad.
Creo que hubiera sido muy positivo ir a unas primarias, pero cada compañero toma sus decisiones. Ahora tenemos que pensar en la ciudad, en qué modelo queremos, cómo vamos a construir el proyecto electoral y cómo recuperar la confianza de los ciudadanos.
—Cuatro miembros de la Ejecutiva se han marchado junto a Sara Oviedo y han hablado de una «profunda y total pérdida de confianza» en tu proyecto. ¿Hay una fractura dentro del PSOE de Leganés?
—Creo que hay diferencias, como en cualquier organización. Las decisiones nos pueden gustar más o menos, pero en el Partido Socialista se toman en los órganos democráticamente elegidos; en este caso, en la Comisión Ejecutiva Municipal y también por los concejales del Grupo Municipal Socialista.
Creo que es muy importante respetar esas decisiones. Si alguien tiene alguna diferencia, ese es el foro para expresarla. Y si hay alguna propuesta que no es del agrado de todos, es ahí donde debemos intentar convencer a una mayoría de los miembros que representan al partido en la dirección para que esos postulados salgan adelante.

«El mensaje que lanza la derecha me parece muy peligroso: que si eres adjudicatario de una vivienda de EMSULE no puedes presentarte a unas elecciones»
—Has sido adjudicatario de una vivienda de EMSULE en el sorteo celebrado durante la última etapa del Gobierno socialista. ¿Puedes asegurar que accediste a esa vivienda exactamente en las mismas condiciones que el resto de participantes?
—Absoluta y tajantemente, sí. Yo mismo hablé con naturalidad de que tuve la inmensa suerte de ser uno de los adjudicatarios de una vivienda de EMSULE en régimen de venta.
Presentamos un escrito de la empresa que custodiaba las bolas del sorteo y una copia compulsada notarial, porque fue un sorteo público, legal, transparente y ante notario. Y, por supuesto, cumplía todos los requisitos en ese momento.
Ahora mismo el PP y ULEG tienen toda la documentación a su disposición. Ya no es una cuestión de que yo se la facilite a periodistas o a vecinos de Leganés.
La ley establece que los requisitos hay que cumplirlos en ese momento. Hay 133 familias junto conmigo, 134 en total, que fueron adjudicatarias. Decir que una persona que cumple unos determinados requisitos de renta no podría presentarse a unas elecciones supondría, a mi juicio, vulnerar su derecho al sufragio pasivo y la igualdad de oportunidades.
El mensaje que lanza la derecha me parece muy peligroso: que si eres adjudicatario de una vivienda de EMSULE porque cumples determinados requisitos de renta, no puedes presentarte a unas elecciones. Estaríamos lanzando un mensaje de que solamente los ricos pueden presentarse a unas elecciones. Eso me parece muy pernicioso y muy peligroso.
