La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sufrido un escrache este martes por activistas del movimiento por la vivienda, mientras intervenía en The District, el mayor encuentro internacional de inversión inmobiliaria, que se celebra en IFEMA, con cerca de 20.000 directivos, 360 empresas y más de 400 expertos.
Los activistas interrupieron con gritos y lanzamiento de pasquines la visita de la presidenta a la que preguntaron directamente si iba a hacer algo por evitar el desahucio de Maricarmen. Se trata de la vecina de 87 años de Retiro que se enfrenta este miércoles a un cuarto y definitivo intento de lanzamiento tras siete décadas viviendo en la misma casa.
Poco después, en el discurso de inaugurción, Ayuso defendió en su intervención no intervenir el mercado del alquiler, advirtiendo de que «apretar» su regulación no soluciona la falta de oferta de vivienda.

Denuncia a los grandes fondos
El escrache formó parte de una protesta más amplia convocada por decenas de colectivos y organizaciones sociales de Madrid —entre ellos varios sindicatos de vivienda y la PAH—, que denuncian que en la feria se dan cita grandes fondos y rentistas como Blackstone, Brookfield o Nestar.
Así, cerca de un centenar de personas irrumpieron en los accesos al recinto de los que cincuenta bloquearon con sus cuerpos la puerta norte de IFEMA, donde fueron identificados y desalojados por la Policía.
Mientras, otro grupo cortaba el tráfico en la plaza frente al recinto con pancartas y proclamas como «Fuera rentistas de nuestros barrios» y «Madrid será la tumba del rentismo». En los accesos a la feria aparecieron también carteles con los rostros de responsables de los principales fondos presentes en el evento, bajo el lema «especuladores no bienvenidos», entre los que los colectivos incluyeron el de la propia Ayuso.

De fondo, el ático de Chamberí
El contraste entre ambos hechos —el discurso de la presidenta contra la intervención del mercado y el desahucio inminente de una vecina de 87 años— fue precisamente el argumento central de los colectivos convocantes. El Sindicato de Inquilinas de Madrid, uno de los organizadores, señaló que «mientras fondos como Blackstone o Brookfield se reúnen en IFEMA para hablar de inversiones y rentabilidad, en Madrid tenemos a Maricarmen».
Para el sindicato, ambas realidades «no son dos realidades desconectadas, sino las dos caras de un mismo modelo que convierte la vivienda en mercancía». El sindicato añadió que, mientras la Comunidad de Madrid «encuentra 6,3 millones de euros para comprar un ático vinculado a la polémica de Ayuso», sigue sin ofrecer una solución habitacional a la vecina de Retiro.
