El Congreso de los Diputados ha vivido este miércoles una monumental bronca después de que una diputada de Vox, Carla Toscano, haya afirmado en la tribuna que el único mérito de la ministra de Igualdad, Irene Montero, es «haber estudiado en profundidad» a Pablo Iglesias, su pareja y fundador de Podemos.

El enfrentamiento ha tenido lugar durante el debate sobre los Presupuestos del Ministerio de Igualdad, momento en el que Toscano ha censurado las críticas de Irene Montero a las sentencias que rebajan condenas a raíz de la aplicación de la Ley de Libertad Sexual, conocida como la ‘ley del sólo Sí es Sí’.

Durante el debate, Toscano ha insistido en que hay que tener la cara «de cemento armado» para tachar a la judicatura de machista cuando el «único mérito» de la ministra es «haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias.

Esta referencia a la relación personal de la ministra con el exdirigente de Podemos ha hecho estallar la ira en las filas de Unidas Podemos, que han empezado a gritar «vergüenza, vergüenza», «no es no» y «no vale todo». Al coportavoz de Podemos y secretario de la Mesa del Congreso, Javier Sánchez Serna, se le veía encarándose con la diputada de Vox, que estaba a dos metros en la tribuna contemplando la bronca en el hemiciclo.

En la bancada de otros grupos como PSOE, ERC o Ciudadanos se veían expresiones de gravedad y de mudo estupor mientras los compañeros de Toscano se ponían en pie aplaudiendo entre risas. Eso sí, en el hemiciclo no estaban ni su líder Santiago Abascal, ni su portavoz Iván Espinosa de los Monteros, ni tampoco Javier Ortega Smith.

«Libertad, libertad», gritaban los de Abascal. «Libertad para insultar es lo que queréis», les respondían desde Unidas Podemos. «Deja a la ministra», espetó Rafael Mayoral a un diputado de Vox que estaba sentado una fila de escaños por encima de Montero.

Posteriormente, el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en este momento presidía la sesión plenaria, ha optado por dejar expresarse a los diputados unos minutos y luego ha intervenido para llamar al orden a Carla Toscano y para anunciar que esa expresión se retiraría del Diario de Sesiones.

Se quedará en el Diario de Sesiones

Sin embargo, la ministra Montero, que estaba en el banco azul aguantando la diatriba de Vox, tomó la palabra para pedir que no se quitara nada del Diario de Sesiones y así dejar constancia de la «violencia política» habida en la sede de la soberanía popular y de «quien la ejerce».

«Para que después de mí no venga ninguna otra», ha enfatizado Montero, visiblemente emocionada, para, a continuación, prometer que las feministas y las demócratas van a parar los pies a «esta banda de fascistas», en alusión a Vox, con «más derechos».

Su respuesta no sólo desató los aplausos de Unidas Podemos, sino que también fue respondida con una cerrada ovación por parte de la izquierda del hemiciclo, con los diputados del PSOE, Esquerra, Bildu y otros partidos puestos en pie.

Tras el debate de los presupuestos de Igualdad, Montero abandonó el hemiciclo sin hacer declaraciones y conteniendo las lágrimas, tras recibir el apoyo de los miembros de su equipo. Antes se habían acercado a su escaño a transmitirle su solidaridad, entre otros, los portavoces de ERC, Gabriel Rufián, y de Bildu, Mertxe Aizpurua.

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