El Ayuntamiento de Móstoles ha cerrado temporalmente el Parque Natural de El Soto como medida preventiva tras la aparición de varios especímenes de ocas muertas, los cuales van a ser analizados para determinar la causa de su óbito.

Los animales fallecidos ya han sido trasladados al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Tres Cantos, mientras que el análisis de las muestras para determinar la causa del fallecimiento se realizará en el Centro de Sanidad Animal de la Comunidad de Madrid, en Colmenar Viejo.

Por cautela y responsabilidad con las vecinas y vecinos de Móstoles, el Ejecutivo Local ha decidido el cierre temporal del parque ajustándose a las indicaciones y ajustándose al informe de los técnicos del Ayuntamiento.

A la espera de determinar la causa de la muerte de las aves, los técnicos aconsejan extremar las precauciones y aplicar las medidas de prevención determinadas por el artículo 17 de la Ley 8/2003, de 24 de abril, de salud animal.

Entre estas medidas, se incluye la prohibición temporal de entrada de personas o la aplicación de las medidas higiénicas necesarias para que, en el caso de que la causa de la muerte sea un virus, se pueda contener su propagación.

Un operario procede a cerrar el Parque Natural de El Soto/ Ayto. Móstoles

Control de orugas

El propio Parque Natural de El Soto ya fue clausurado durante algunos días, solo en la parte de pinares, para realizar tratamientos de control y eliminación de la oruga procesionaria, cuyos pelos son tóxicos tanto para humanos como para mascotas.

En estas zonas de pinares ya se llevaron a cabo tratamientos preventivos con endoterapia para evitar la proliferación de esta oruga, concretamente en octubre, en el periodo en el que el insecto está en su fase larvaria, según ha señalado el Consistorio en una nota.

Además, se aplicaron tratamientos de endoterapia en unos 2.900 ejemplares de pino y cedro ubicados en las zonas públicas de la ciudad, por lo que estas nuevas actuaciones se están centrando en eliminar las orugas que hayan podido desarrollarse en los árboles.

La oruga procesionaria es un insecto muy tóxico para seres humanos y mascotas, ya que sus pelos pueden provocar reacciones como dermatitis, lesiones oculares, reacciones alérgicas, urticaria, sarpullidos, problemas respiratorios…

Además, se aplicaron tratamientos de endoterapia en unos 2.900 ejemplares de pino y cedro ubicados en las zonas públicas de la ciudad, por lo que estas nuevas actuaciones se están centrando en eliminar las orugas que hayan podido desarrollarse en los árboles.

La oruga procesionaria es un insecto muy tóxico para seres humanos y mascotas, ya que sus pelos pueden provocar reacciones como dermatitis, lesiones oculares, reacciones alérgicas, urticaria, sarpullidos, problemas respiratorios…

A pesar de las labores de control y de eliminación de estos insectos, desde el Consistorio se recomienda a las personas que visiten estos días los parques que «respeten los precintos de seguridad y no accedan a las zonas de pinares en las que se ha procedido a los tratamientos«.

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