Parque Natural El Soto
Parque Natural El Soto/ Ayto. Móstoles

El Ayuntamiento de Móstoles ha anunciado la reapertura de la zona de pinares del Parque Natural El Soto, que fue clausurada la semana pasada para realizar tratamientos de control y eliminación de la oruga procesionaria, cuyos pelos son tóxicos tanto para humanos como para mascotas.

En estas zonas de pinares ya se llevaron a cabo tratamientos preventivos con endoterapia para evitar la proliferación de esta oruga, concretamente en octubre, en el periodo en el que el insecto está en su fase larvaria, según ha señalado el Consistorio en una nota.

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Además, se aplicaron tratamientos de endoterapia en unos 2.900 ejemplares de pino y cedro ubicados en las zonas públicas de la ciudad, por lo que estas nuevas actuaciones se están centrando en eliminar las orugas que hayan podido desarrollarse en los árboles.

La oruga procesionaria es un insecto muy tóxico para seres humanos y mascotas, ya que sus pelos pueden provocar reacciones como dermatitis, lesiones oculares, reacciones alérgicas, urticaria, sarpullidos, problemas respiratorios…

A pesar de las labores de control y de eliminación de estos insectos, desde el Consistorio se recomienda a las personas que visiten estos días estos parques que «respeten los precintos de seguridad y no accedan a las zonas de pinares en las que se ha procedido a los tratamientos«.

«Es recomendable también, evitar pasear con perros o niños por las zonas en las que se detecte la presencia de este insecto y que, en este caso, se informe al Ayuntamiento para que proceda a su eliminación», añaden desde el Consistorio.

Una operaria inicia los tratamientos de control de la oruga procesionaria/ Ayto. Móstoles

Endoterapia

El método usado principalmente para eliminar estas orugas ha sido la endoterapia, «una técnica que consiste en el inyectado de los productos insecticidas directamente a los pinos y cedros, de manera que afecta solo a los insectos que parasitan a estos árboles y no al resto de la fauna, ni a la población ni a las mascotas».

En los casos de grandes masas arbóreas, como en el Parque Finca Liana, se usó fumigación masiva. La procesionaria debilita los árboles a los que afecta al alimentarse de los brotes más tiernos.

Junto a los grandes parques, la campaña de control de las orugas alcanzó también a los árboles que se sitúan en espacios públicos como colegios, parques y arbolado ubicado en las calles del municipio.

En cuanto a las comunidades de vecinos, el pasado otoño se instó al compromiso de los propietarios de zonas arboladas con presencia de pinos y cedros para que se realizaran los correspondientes tratamientos, ofreciendo desde el Ayuntamiento asesoramiento técnico.

El objetivo es «minimizar los riesgos y evitar la proliferación de esta oruga en primavera», llegando a tratar más de 2.900 ejemplares de pino y cedro, que son el hábitat natural de la procesionaria.