El Ayuntamiento de Madrid devolverá el lunes a los conductores un carril por sentido en la calle de Alcalá, en el tramo comprendido entre Cibeles y la Plaza de la Independencia, donde se ubica la Puerta de Alcalá. A partir de ese momento, la vía contará con dos carriles de circulación general y uno reservado para autobuses en cada dirección.
Una configuración que, según ha confirmado la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, será ya la definitiva una vez concluyan los trabajos. «Va a ser cómo va a quedar la calle Alcalá una vez finalizada la obra», explicó la delegada durante una visita a la nueva Casa Familias del Ensanche de Vallecas.
La misma jornada del lunes traerá también buenas noticias para el tráfico en el sureste de la capital. En concreto, la M-30 recuperará todos sus carriles a su paso por Puente de Vallecas, tras los cortes de dos de ellos por sentido aplicados durante los trabajos de rehabilitación del puente.

«Esperemos que la movilidad ya esté normalizada también en las dos obras», señaló García Romero, quien atribuyó la coincidencia de ambas reaperturas a una estrategia deliberada del Consistorio. La de concentrar en julio y agosto las actuaciones con mayor impacto en el tráfico para «molestar lo menos posible a los madrileños».
Una reforma de 6,1 millones para recuperar el trazado histórico de Alcalá
La intervención en la calle de Alcalá, que cuenta con un presupuesto de 6,1 millones de euros, ha recibido el visto bueno de la Unesco, la Comisión Local de Patrimonio Histórico y el Consejo Cívico y Social del Paisaje de la Luz. De esta forma, el proyecto persigue recuperar el trazado histórico de la calle y mejorar el acceso peatonal al monumento mediante un paseo central de 3,8 metros de ancho.
Entre las actuaciones previstas figuran la ampliación de la acera norte, la creación de un carril bici segregado en el lado sur y la plantación de 57 árboles, con los que se busca restituir la doble alineación arbórea que desapareció a finales de los años sesenta al ampliarse la calzada.
En la Plaza de la Independencia, la reforma recuperará un trazado ajardinado propio de finales del siglo XIX.
Los trabajos incluyen además la renovación de pavimentos, alumbrado y mobiliario urbano. En la Plaza de la Independencia, la reforma recuperará un trazado ajardinado propio de finales del siglo XIX y abrirá un nuevo paso peatonal en el lado oeste para acercar la Puerta de Alcalá a los ciudadanos.
La rehabilitación de la M-30, dentro del proyecto ‘Vallecas Abierto’
Pese a la recuperación de un carril el lunes, García Romero ha advertido de que la Plaza de la Independencia mantendrá «algún carril cortado de momento» mientras continúan las obras. No obstante, ha insistido en que el objetivo es minimizar la afección al tráfico.
Preguntada por el plazo para que madrileños y visitantes puedan acceder con normalidad al entorno del monumento, la delegada ha señalado que quedan aún varios meses, si bien confía en que los trabajos estén finalizados antes de que acabe el año.
Por otro lado, los trabajos en la M-30 a la altura de Puente de Vallecas se han dividido en dos fases, con una inversión conjunta de cuatro millones de euros. La primera se centró en la parte inferior de la infraestructura. La segunda, actualmente en curso, comprende la impermeabilización y renovación del pavimento del tablero, la sustitución de las juntas de dilatación y la instalación progresiva de nuevas pantallas acústicas.

Esta actuación se enmarca en ‘Vallecas Abierto’, el proyecto presentado en mayo por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, para transformar el entorno del puente y mejorar la conexión entre Puente de Vallecas y el barrio de Retiro. La iniciativa cuenta con un presupuesto de 11,5 millones de euros y un horizonte de ejecución que se extiende hasta 2028.
En cuanto al resto de obras de su Área, García Romero ha situado en el mes de diciembre el fin de las afecciones en el Parque Castellana, coincidiendo con la puesta en servicio del túnel previsto en la zona.
