El tenista leganense Rafael Jódar no pudo clasificarse este martes para las semifinales de Roland Garros, segundo ‘Grand Slam’ de la temporada y que se disputa sobre tierra batida, después de caer ante el alemán Alexander Zverev, número tres del mundo, de forma clara en tres sets por 7-6(3), 6-1, 6-3 en apenas dos horas y media de partido.
El madrileño, de 19 años, puso fin a su bonita primera aventura en la arcilla roja parisina, a la que llegaba como la principal esperanza de la ‘Armada’. Lo confirmó metiéndose entre los ocho mejores, pero ante el segundo cabeza de serie y gran favorito seguramente tras las eliminaciones de Jannik Sinner y Novak Djokovic, más la ausencia de Carlos Alcaraz, no pudo hacer demasiado, pese a un inicio prometedor.

Jódar arrancó de forma espectacular, dominando sobre una Philippe-Chatrier techada por la lluvia y que pisaba por primera vez en su corta carrera, y llegó a tener saque para hacerse con el primer parcial.
No lo aprovechó y el de Hamburgo, curtido en mil batallas, no sólo se rehizo sino que elevó su tenis a un nivel casi inalcanzable para su rival, desarbolado desde entonces y, quizá, pagando algo ya el duro desgaste de estos días y dos partidos consecutivos a cinco mangas.
A merced del alemán
Salvo en ese mencionado gran inicio de partido, el tenista español estuvo casi siempre a merced del alemán, que está ante su gran oportunidad de acabar con su mal fario y conquistar su primer ‘grande’. El de Hamburgo sacó muy bien y apenas le dejó ya opciones al resto al madrileño, incapaz de aguantar ya con tanta solvencia los largos peloteos y los duros golpes del finalista en París de 2024.

Y pese a su mayor inexperiencia, Jódar saltó a la Chatrier dispuesto a apurar todo lo posible sus opciones de dar la sorpresa y mantener la racha del tenis nacional en este ‘Grand Slam’, siempre con un semifinalista desde 2017, gracias, eso sí, a Rafa Nadal y Carlos Alcaraz.
Sufrió para sacar su primer juego, pero a partir de ahí jugó con desparpajo y sorprendiendo a un Zverev que todavía trataba de cogerle el pulso al choque.
