El trayecto de agosto a mayo de los azulones fue un camino notablemente exitoso en el que hasta los tropiezos sirvieron de trampolín para alcanzar la flamante quinta plaza liguera

GETAFE / 29 JUNIO 2019 / Con la planificación deportiva de la dirección deportiva trabajando a pleno rendimiento en la planificación de la próxima temporada y a solo 10 días de que los jugadores vuelvan a calzarse las botas, las sonrisas y celebraciones de hace poco más de un mes por la clasificación a Europa League parecen ya un capítulo alejado.

Ahora que se puede observar con más frialdad en pleno descanso estival, es buen momento para reparar en los instantes clave de la construcción de la maravillosa obra de los muchachos de José Bordalás.

Ángel resitúa al Getafe en el Sánchez Pizjuán

Pese a que los números maquillaban el juego del Getafe en el inicio de campaña, la sensación de que el equipo no encontraba la marcha con la que cerró el campeonato anterior era evidente. El equipo expresó inseguridad defensiva y no era capaz de imponer su ritmo de juego en los duelos de principio de temporada ante Real Madrid, Eibar y Valladolid. 

Sin embargo en la visita al poderoso Sevilla se encontró el tarro de las esencias de antaño y se lograron tres puntos. El trabajo colectivo en está ocasión se sincronizó con la lucidez de Jorge Molina y Ángel, que con dos goles, puso los cimientos de una meritoria victoria que sirvió para demostrar que la identidad del equipo no estaba perdida.

El golpe en la mesa: goleada al Alavés

El equipo llevaba una línea ascendente a través de la regularidad. En la jornada previa sobrevivía a los infortunios y se llevaba una victoria de oro en Villarreal. Los tres puntos le dieron la oportunidad de enfrentarse a los vitorianos con buenas vibras, y así se refrendó en el resultado.

Los azulones arrollaron al que estaba siendo hasta el momento equipo revelación de La Liga. Mata y Jorge Molina firmaron un doblete cada uno, dando concepción a una pareja de ataque que más adelante daría más victorias. Situados en el ecuador de la campaña, nadie se atrevía a hablar de Europa, pero el nivel de juego señalaba el camino que luego se acabó describiendo.

El KO copero. La derrota en Mestalla despierta del sueño a los azulones

El equipo se sentía en un estado de ánimo formidable, capaz de todo ante cualquiera y con vidas infinitas para devolver cada golpe. El reto de clasificar a semifinales de Copa saliendo airoso del envite ante un grande como el Valencia se creía absolutamente posible tras la victoria 1-0 de la ida. 

Así se dieron las cosas hasta el minuto 93 de partido, que el Getafe alcanzó vivo de forma heroica tras perder por el camino a Djené por una expulsión que más tarde se demostraría injusta. El 3-1 del Valencia en el tiempo añadido sacó del camino de forma cruel a un equipo que hizo más allá de lo posible para rozar una clasificación que se llevó el que a la postre resultó campeón del torneo. Esta derrota podría haber supuesto un punto de inflexión hacia el declive, pero la respuesta fue justo la contraria.

El Getafe pone la mira en Champions. Victoria contundente frente al Sevilla

La eliminación de Copa del Rey desató la rabia azulona. De los 12 partidos posteriores solo perdería 1 y el Coliseum vería 5 victorias locales de 6 partidos. La última de ellas supondría un cambio de paradigma para los de Bordalás. El duelo directo contra los hispalenses -en posición Champions- iba a marcar a qué altura podría marcar el Getafe sus objetivos.

El Getafe cerró la victoria con un 3-0 cosechado antes de la hora de partido. Los 3 puntos servirían para auparse a la cuarta plaza a cinco jornadas del final de liga. Por tanto, lo que en otro contexto se hubiera tomado como un disparate -un Getafe de Champions League-, en aquel momento era una posibilidad real para un equipo inspirado y una grada entregada a sus jugadores.

La fiesta de Europa

El desenlace no fue el mejor de los posibles, pero no por ello dejó de ser feliz. Vivir la situación de poder entrar en Champions League en la última jornada de Liga ya era motivo de celebración, con independencia del tamaño del premio tras el pitido final.

Desde los transistores no llegaron las noticias deseadas, pero el botín de la Europa League no perdió valor para un club que se exprimió al máximo con la condición de ser el quinto presupuesto más bajo de la competición. Después de años de apatía y decepción entre la masa social, el equipo ha vuelto a visitar cotas de éxito fuera de las previsiones y la alianza entre afición y club vuelve a estar forjada en acero.

De aquí en adelante nadie sabe que sucederá, pero el capítulo de la temporada 2018/2019 queda imborrable para la historia del club como uno de los más grandes recuerdos dentro de la existencia del Getafe Club de Fútbol.