Las personalidad futbolística del Getafe se topa este sábado con un Leganés con capacidad para anular los fundamentos del juego ofensivo de Bordalás, altamente dependiente de sus dos delanteros
GETAFE/ 27MARZO 2019/ El derbi del sur de Madrid que acontece, como enfrentamiento entre vecinos, se vive en el aspecto emocional de forma muy especial y posiblemente se refleje en la actitud de los jugadores. Pero el fútbol actual requiere de un exhaustivo trabajo cerebral de las tácticas y estilos de juego propios y rivales, que serán tan imprescindibles como en cualquier ocasión para los respectivos técnicos si quieren regalar una victoria a los orgullosos aficionados.
Las formas de jugar de las dos escuadras están oportunamente integradas en sus pupilos, por lo que el tipo de partido que se va a presenciar es predecible. La gran similitud de ambos está en que sus posesiones de balón son tan rápidas como directas. Sus acciones de ataque no necesitan de una transición por centro de campo y el balón largo o el centro lateral son las vías de circulación preferentes, por lo que en ocasiones como esta serán especialmente relevantes las actuaciones de los jugadores de ambas áreas.
Centrales contra delanteros
El desafío para el cuerpo técnico de Bordalás se encontrará en un estilo de juego como el de los pepineros, que ya se le ha atragantado en algunas ocasiones en la presente campaña. La habitual propuesta de los tres centrales y dos carrileros de Pellegrino es un dibujo defensivo que en el partido de la primera vuelta supo neutralizar las rutinas ofensivas de los azulones. La predisposición de los delanteros del Getafe a la pelea en el juego aéreo tendrá una respuesta preparada, con una superioridad numérica que dificultará superar por alto y acceder a las espaldas de la línea defensiva.
En el último partido como local del Getafe, el Huesca realizó un juego que, a grandes rasgos, puede servir de ejemplo de lo que espera en el choque del fin del semana. En aquella ocasión, pese a la victoria, las ocasiones fueron escasas debido a que el Getafe se encontró agarrotado a la hora de encontrar asociaciones en los limitados espacios que concedía el rival.
El Leganés, en su rol de equipo visitante, podría presentar más cautela en su juego -algo similar a la mostrada por los getafenses en la primera vuelta o la de los propios pepineros en el último duelo en el Coliseum- y entregar la responsabilidad del balón al Getafe. En esa situación los de Bordalás tendrán que hallar soluciones creativas, que en aquel Getafe-Huesca se tradujeron en poner en el césped la sociedad entre Portillo y Molina, que suele reportar las paredes y triangulaciones más prometedoras del equipo.
Los precedentes en primera han señalado constantemente el mismo perfil de partido: Pocas ocasiones, una notoria disciplina defensiva aguando las opciones de gol rivales y excepcionales giros en el sino hacia el empate por destellos individuales. El gran momento de forma que viven los delanteros getafenses se ve igualmente correspondido por el buen hacer de la pareja rival, por lo que en un sentido reduccionista, si el Getafe consigue repetir la puntería que está exhibiendo en la presente campaña y frenar la del rival, tendrá mucho ganado.
