Los de Bordalás fueron inferiores tanto en lo táctico como en las disputas individuales y no encontró la forma de corregir sus defectos
GETAFE/30 MARZO 2019/ Decepción en la caseta azulona. En uno de los partidos que generaban mayor expectación en la afición de El Coliseum el equipo mostró una de las imágenes más pobres de la temporada. El Leganés se dispuso en el terreno de juego impasible ante el ambiente adverso, con la clara intención de presionar en campo contrario y desactivar el poder ofensivo del Getafe en los balones directos. El Getafe en esta ocasión sustituyó los desplazamientos verticales en largo y los cambios de orientación, de los que comúnmente se sirve para avanzar metros con velocidad por pelotazos preventivos que nunca pudieron aprovechar los delanteros para iniciar jugadas a los espacios. La superioridad numérica de los tres centrales pepineros ensombreció la participación de Mata y Molina primero y más tarde de Ángel.
En la lentitud del juego en corto de los locales, los visitantes encontraban una disposición sin fallas que les permitía vascular la defensa antes de que los laterales buscaran el cambio de sentido. Sin hacer un ejercicio ofensivo constante, cuando robó cerca del área contraria acudió a los espacios y los atacantes encontraban pronto posiciones de remate. La primera opción clara acabó en penalti por mano de Maksimovic cuando tapaba un peligroso disparo en el área. Soria leyó la intención de Carrillo y temporalmente salvó al Getafe de ver reafirmado en el marcador lo que los méritos ya apuntaban.
En la segunda parte el Getafe buscó mostrar otra imagen pero lo atisbado desapareció tras un grave error en una acción a balón parado. El Leganés vio la posibilidad de sacar en corto una jugada en el lateral de dos jugadores frente a Portillo. El 8 getafense pidió auxilio incluso instantes antes de que se pusiera el balón en movimiento y cuando Damián atendió al llamado el jugador pepinero apuraba línea de fondo y Santos se anticipaba de cabeza al primer palo.
Tras el golpe Bordalás no encontró en el banquillo el necesario plan b y los jugadores sobre el césped se encontraban ofuscados en repetitivos intentos de centro que, salvó en un córner sacado al despiste, el resto se marcharon al limbo o los ganaron los centrales rivales en una abor tan sobresaliente como monótona , de la que la poca creatividad getafense fue responsable.
Con un Getafe entregado a la búsqueda alocada del empate, el Leganés tuvo una salida limpia al contragolpe. A través de una galopada del recién incorporado Juanfran en el carril diestro alcanzó su meta en la esquina del área pequeña, donde fue preciso en su definición por raso al palo largo. El excanterano getafense pidió perdón, pero el daño ya era irreparable. No hubo más que disputar en los diez minutos restantes y el 0-2 fue definitivo.
El Getafe se fue dolido en el orgullo por fallar en el partido más emotivo de la temporada y frustrado por su incapacidad para contrarrestar los planes del rival, por haber fallado a algunos de los fundamentos básicos de su estilo de juego y por la ausencia de ideas para dar la vuelta a un partido que siempre estuvo cuesta arriba.
