Los amarillos cogen sitio en el infierno del descenso tras otro partido donde mostraron un fútbol raquítico y previsible.

ALCORCÓN/ 25 MARZO 2017/ Y van ocho. Ocho son los partidos que el Alcorcón lleva sin conocer las mieles del triunfo. Ocho partidos que arrancaron con pérdidas de puntos por fallos puntuales o errores garrafales y que han continuado mostrando a un Alcorcón que da la apariencia de no creer en sí mismo, previsible, sin alternativas, sin fútbol y sin capacidad de reacción. Estático en el campo y en caída libre en la clasificación. En Almería se volvió a escenificar el mismo guion que los últimos dos meses.

Con cambios en el once inicial se presentó Julio Velázquez en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo. En la defensa Elgezabal era titular por Cuenca, en la medular Tropi por Víctor Pérez, en la mediapunta Pablo Pérez por Kadir y en banda Ivi por Álvaro Giménez. Y el Alcorcón no empezó mal. Ordenado, con presión intensa en zona de tres cuartos, un Ivi rápido y metiendo atrás al Almería. Y las primeras ocasiones alfareras: en el 10´no cabecea bien Elgezabal un córner, David Rodríguez no estuvo acertado en una internada de Pablo Pérez…  Los alfareros empezaban a mostrar las carencias de falta de contundencia en área rival. Además a este Alcorcón le duran menos las fuerzas que un caramelo a la puerta de un colegio y el Almería avisó con un primer remate de cabeza de Quique que se iba fuera. Y como el que avisa no es traidor y a muchos equipos les gusta llegar y matar en el 27´ pase desde la derecha de Motta que Quique manda al fondo de la red en un gravísimo error defensivo del Alcorcón. El pichichi del Almería completamente solo en el área adelantaba a su equipo.

El riesgo a que el Alcorcón se volviera a diluir se convertía en realidad tras ese gol y aparecía otro lastre. Nos acercamos pero solo somos capaces de disparar desde muy lejos. Lo hizo hasta el descanso Pablo Pérez, Tropi que se marchó cerca del poste y Óscar Plano al saque de una falta.

Tras el tiempo de bota y bocadillo todos contábamos con la reacción del Alcorcón. Pero los alfareros son muy previsibles y les falta creación. Es verdad que lo intentaban, que estaban ordenados, intensos en la presión. Pero para remontar hace falta más. Y el Alcorcón no fluye. Casto no tenía que esforzarse demasiado por detener los balones del Alcorcón y Puertas, Motta o Fidel eran capaces de surtir de balones a los Pozo y Quique en cualquier contra. Eso sí los amarillos no habían dicho su última palabra.

En el 65´ el Alcorcón sacaba una falta latera y David Rodríguez en el corazón del área marcaba el empate. Undécimo gol para el gamonino. Eso sí poco dura la alegría en la casa del pobre y más si nos tiramos piedras contra nuestro tejado. Siguiente jugada, falta a favor del Almería que centra al área y Quique como Pedro por su casa de cabeza hace el 2-1.

Ahí se acabó el partido. De ahí al final del partido el Alcorcón buscaba la reacción con Luque y Kadir y el Almería estar bien arropado atrás y salir a la contra. Los minutos desde el segundo del Almería hasta el final del partido sirvieron para ver la impotencia del Alcorcón, la expulsión de Julio Velázquez y el tercero del Almería que marcaba Puertas a pase de Quique en un gran contra y otro error en defensa de los alfareros. 3-1 y el Alcorcón en puestos de descenso y perdiendo el golaverage particular con el Almería. Se complica mucha la situación para el Alcorcón. Tras el minuto 90 los aficionados mostraron su enfado y nervios por las redes sociales y el técnico agradeció el esfuerzo y compromiso de los jugadores. Pero eso no da para conseguir la permanencia. Bajan las aguas revueltas deportivamente hablando por Santo Domingo y vienen dos finales contra Mallorca y Mirandés.

UD Almería: Casto, Motta, Trujillo, Ximo Navarro, Nano, Joaquín Fernández, Ramón Azeez (Borja Fernández, m. 61), Antonio Puertas, Fidel (Kalu Uche, m. 83), Pozo (Corona, m. 74) y Quique.

AD Alcorcón: Dmitrovic, Fede Vega (Álvaro, m. 83), Owona, Elgezabal, Bellvís, Tropi, Toribio (Martín Luque, m. 73), Óscar Plano (Kadir, m. 85), Iván Alejo, Pablo Pérez y David Rodríguez