La empresa responsable del servicio de cuidados de Isabel Suárez declaró ayer en el juicio que se sigue contra el actor Luis Lorenzo y su exmujer, Arancha Palomino, por un presunto trato vejatorio a una tía de ella, Isabel Suárez. Durante la vista oral, varios testigos han relatado las condiciones en las que se encontraba la mujer durante su estancia en una vivienda de Rivas-Vaciamadrid.
La Fiscalía y la acusación particular sostienen que los acusados aislaron a Isabel Suárez desde mayo de 2021 y ejercieron un control sobre su patrimonio hasta su fallecimiento, ocurrido tres meses después. Según las acusaciones, la mujer fue sometida a un presunto trato vejatorio y privada de cuidados básicos. Isabel Suárez falleció el 28 de junio de 2021 en el domicilio de los acusados sin que se haya podido determinar la causa de su muerte.
De acuerdo con la investigación, durante su estancia en la casa de Rivas del actor, la anciana habría sufrido deterioro físico que incluyó la aparición de llagas, desnutrición y deshidratación. La autopsia detectó niveles elevados de cadmio y manganeso en sangre, circunstancia que dio lugar a la apertura de una investigación judicial.

En la fase testifical, la familia de Isabel ha asegurado que la mujer gozaba de buena salud, denunciado que desde que se la llevaron a Madrid «en contra de su voluntad» no supieron nada de ella hasta que falleció. Sin embargo, una de las hermanas ha afirmado que no cree que le maltrataran.
El actor mostró ayer su confianza en la Justicia a su llegada a la primera sesión del proceso mientras mientras que su abogada denunciaba «una condena social». «¿Cómo es posible que se acuse a dos personas que contrataron a dos cuidadoras que ahora son las que dicen que ha sido maltratada o que ha sido vejada?», cuestionó la letrada.
«Estaba llena de llagas. No paraba de quejarse»
En la declaración de los testigos, un técnico de control de la empresa de cuidados describió carencias en la atención prestada a la anciana. Según explicó, en la vivienda faltaban productos y recursos básicos para su cuidado. «La señora no paraba de quejarse y estaba llena de llagas», ha aseverado, indicando que no había ni pasta de dientes para que se le limpiara la dentadura.
El testigo añadió que el coordinador del servicio le trasladó su preocupación por la situación. «Había una señora que no tenía lo básico para ser atendida ni pañales, ni cremas, ni comida ni medicamentos. Estaba llena de llagas. No paraba de quejarse«, manifestó. Era una casa conflictiva, había para todo menos para cuidar a la señora», ha denunciado.

Una de las cuidadoras declaró que la víctima le comentó que debía utilizar el baño comunitario de la urbanización, situado en el garaje, porque no se le permitía usar el baño de la vivienda. También afirmó que presentaba moratones atribuidos a caídas, dormía en una cama infantil y le había dicho que fue trasladada a Madrid mediante engaños.
«No sabíamos nada de ella»
Uno de los hermanos de la fallecida aseguró que, tras el traslado de Isabel Suárez a Rivas-Vaciamadrid en marzo de 2021, dejó de tener contacto con ella. «No sabíamos nada de ella, si estaba viva o muerta», ha expuesto, indicando que su hermana estaba como «una moza» y que se la llevaron a Madrid «en contra de su voluntad».
Según su testimonio, Luis Lorenzo le advirtió en una llamada telefónica de que le denunciaría si continuaba insistiendo. Posteriormente, la familia presentó una denuncia ante la Guardia Civil.
Otra hermana de la fallecida afirmó que Isabel Suárez no deseaba trasladarse a Madrid. «Su sobrina la volvía loca, loca, loca porque la chillaba. La llamábamos y nunca estaba disponible y nos desafiaban si volvíamos a llamar», ha narrado. «Ella sabía mucho cómo camelar a la gente», ha aseverado.

Durante el juicio también declararon agentes de la Guardia Civil que acudieron al domicilio tras recibir la denuncia de los familiares. Según explicaron, no pudieron acceder a la vivienda porque Luis Lorenzo y Arancha Palomino se opusieron al considerar que no existía una orden judicial y sostuvieron que la anciana se encontraba en buen estado.
Peticiones de entre seis y diez años de cárcel
La Fiscalía solicita para Luis Lorenzo y Arancha Palomino seis años de prisión por los delitos contra la integridad moral y administración desleal continuada. I
Por su parte, la acusación particular reclama para el actor una condena de diez años y seis meses de prisión por estafa agravada continuada, detención ilegal o coacciones y maltrato habitual en el ámbito familiar. Para Arancha Palomino solicita once años de cárcel por esos mismos delitos y por un presunto delito de falsedad en documento oficial.

La defensa, por su lado, reclama la absolución de ambos. La abogada defensora tratará de acreditar que los hechos no ocurrieron como han sido descritos durante la instrucción. «Es un procedimiento que se inicia por un homicidio. Ese homicidio o asesinato no ha quedado absolutamente probado en este procedimiento. Aquí únicamente nos encontramos ante un procedimiento que podrían ser unas vejaciones», aseveró ayer la letrada.
«En este procedimiento, como en tantos otros, ha llegado la condena social antes que la sentencia que tienen que dictar los jueces», afirmó ayer la abogada defensora.
