Rivas Vaciamadrid se convirtió en el centro de una operación de la Guardia Civil que ha permitido desarticular una presunta organización criminal especializada en el robo de cobre. Los agentes detuvieron en el municipio a siete personas, seis hombres y una mujer de entre 19 y 41 años, a quienes atribuyen once robos con fuerza cometidos en empresas y plantas fotovoltaicas de distintas provincias españolas.
Según la investigación, el grupo habría sustraído alrededor de 85 toneladas de cobre, provocando unas pérdidas que alcanzan los 922.000 euros entre el valor del material robado y los daños ocasionados en las instalaciones afectadas.
Robos en empresas y plantas solares
La denominada operación Viroga permitió relacionar a los detenidos con asaltos cometidos en empresas de Huesca, Zaragoza y Lleida, así como en plantas fotovoltaicas de Toledo y Albacete.
La investigación fue desarrollada por el Equipo ROCA de la Guardia Civil de Fraga, con la colaboración del Equipo ROCA de Illescas, la Policía Nacional de Albacete y el apoyo de la USESIC de la Comandancia de Madrid.
Los siete arrestados, todos ellos vecinos de la Cañada Real, están investigados por once delitos de robo con fuerza, un delito de robo o hurto de uso de vehículo y otro de pertenencia a grupo criminal.

Así actuaba la banda
Las pesquisas comenzaron a principios del pasado mes de mayo tras varias denuncias presentadas por empresas del Bajo Cinca (Huesca) que habían sufrido importantes robos de bobinas de cobre.
Los investigadores comprobaron que todos los asaltos seguían un patrón muy similar. Los autores actuaban principalmente de noche, durante fines de semana y festivos, cuando las instalaciones registraban una menor actividad.
Para acceder al interior de las empresas escalaban los cerramientos, forzaban cerraduras o rompían las vallas perimetrales. Posteriormente cargaban el cobre sustraído en un vehículo de apoyo con el que abandonaban rápidamente el lugar.
El análisis de los indicios permitió vincular esos robos con otros cometidos en plantas fotovoltaicas de Castilla-La Mancha, donde el grupo habría empleado el mismo modo de actuación.
El cobre, un objetivo cada vez más codiciado
El caso vuelve a poner de relieve el creciente interés de las organizaciones criminales por el cobre, un material cuyo elevado valor en el mercado ha provocado un aumento de los robos en instalaciones industriales, explotaciones agrícolas y plantas de energías renovables.
Además del valor del metal sustraído, este tipo de delitos suele generar importantes pérdidas económicas por los daños ocasionados en infraestructuras, maquinaria y sistemas eléctricos, así como por la paralización de la actividad de las empresas afectadas.
Con la desarticulación de este grupo, la Guardia Civil da por esclarecidos once robos, aunque la investigación permitió actuar sobre una organización que, según los investigadores, operaba de forma coordinada en varias comunidades autónomas.
