Un total de siete víctimas de la violencia de género han puesto cara al dolor. Adriana, Azahara, Asha, Begoña, Esperanza, Maite y Pilar son los nombres de las siete mujeres que han plasmado su experiencia en el proyecto ‘Supervivientes’, publicado por la directora de Social Media Local y Noticias para Municipios, Sonia Baños, para demostrar que de esta lacra «se sale».
La Casa de la Juventud Pedro Zerolo de Parla acogió a las siete protagonistas, y a expertas para dialogar y analizar, desde dentro, varios aspectos de la violencia de género. A través de varios vídeos, las siete mujeres narraron el horror de sus experiencias como víctimas de la violencia machista, todas ‘machacadas’ y humilladas pero que han logrado recomponer sus vidas.
«Vuestro coraje servirá para que otras mujeres den el paso»
Ramón Jurado, alcalde de Parla
El evento sirvió para demostrar, según Baños, que de la violencia «se sale» y que los «corazones rotos» pueden prosperar. También el alcalde de Parla, Ramón Jurado, destacó esta vertiente del proyecto. «Vuestro coraje servirá para que otras mujeres den el paso», resumió.


Relatos estremecedores en ‘Supervivientes’
En la Casa de la Juventud se escucharon relatos estremecedores. Todas ellas llegaron a perder su identidad. «No sabes qué hacer», explicaba Azahara, una de las mujeres maltratadas en su momento. «Llegas a normalizar los malos tratos», esgrimía.

Desde el escenario, la psicóloga Ana Martínez, del Punto Municipal del Observatorio contra la Violencia de Género, ofreció varias claves, entre ellas, el hecho de que son los maltratadores los que «eligen a sus víctimas», a mujeres vulnerables.
Uno de los relatos más escalofriantes lo ofreció Asha Ismail, víctima de la mutilación genital en su África natal. Definió lo que es este horror y cómo se vengó. Cuando tuvo a su hija, decidió que «nadie la tocaría». «Esa fue mi venganza», esbozó. Actualmente, unos 230 millones de mujeres han sufrido ablación genital, según recordó Baños.


Trabajar la culpa
Begoña es otra de las protagonistas de ‘Supervivientes’. «La primera vez que pasa, intenta pararlo porque si no vienen años y años». Fue su mensaje. Martínez relató tras ello cómo funcionan los servicios municipales. No se juzga a nadie, se escucha y se trabaja «la culpa», un rasgo distintivo en todos los casos de violencia de género. «Es un trabajo largo, de meses o incluso años», sentencia.
«No dejen que ningún mamarracho venga a quitarles la vida»
Esperanza, víctima de violencia de género
En este contexto, la concejala de Igualdad, Marina Morcillo, aclaró las ayudas que pueden recibir las víctimas: subsidio durante 30 meses a través del SEPE, acceso a servicios sociales, vivienda… Estas ayudas permiten a las mujeres romper la dependencia económica que tienen con sus agresores.

Pilar, otra de las protagonistas, asegura que no recuerda cuándo recibió la primera «torta» de su maltratador, mientras Maite se vio obligada a cerrar todas sus redes sociales por el constante acoso que sufría de su pareja.

Una lluvia de puñetazos
A Adriana le llovían puñetazos continuamente. Su trayecto vital desembocó también en la prostitución en un momento de su vida.
«Ser prostituta es lo peor que te puede pasar. Aún me siento sucia», explicaba en el vídeo. Hoy, Adriana está en paradero desconocido. No la localizan. Sonia Baños aprovechó para recordarla a la mujer que «no está sola».


Esperanza, por su parte, ha sido un icono de la transexualidad. Su vida ha sido un camino difícil. Sufrió malos tratos y se vio obligada a prostituirse para salir adelante. Sobre el escenario de la Casa de la Juventud, abogó por que se enseñe desde la escuela que «somos una sociedad diversa», pero que «todos somos iguales».


En este punto, lanzó su rotundo mensaje al resto de mujeres: «No dejen que ningún mamarracho venga a quitarles la vida».
Todas ellas, manifestó Sonia Baños, son «valientes» y «un ejemplo de que la vergüenza tiene que cambiar de bando».
(Reportaje fotográfico: Ilde Sandrin)
