‘Mascarándula’ es el nombre de la compañía de teatro del IES Las Américas de Parla. Una compañía amateur si atendemos a la definición exacta, pero que bien podría codearse con las profesionales por el nivel de sus producciones y la calidad de sus intérpretes.
Son un grupo variopinto de entre los 12 y los 18 años, como corresponde a su nivel de estudios, con una madurez y compromiso propios de adultos (responsables).
La última obra que están preparando, ‘Las que limpian’, es una creación de la compañía gallega ‘A Panadaría’ cedida al grupo de teatro madrileño por sus integrantes –Areta Bolado, Noelia Castro y Ailén Kendelman– para su adaptación a la realidad parleña.

“Todo fue casual. Estuve viendo la obra original y me pareció ideal para nuestra compañía, así que hablé con las actrices, les expliqué quiénes éramos y con muchas generosidad, nos dieron carta blanca para hacer lo que consideráramos”.
Quien así habla es el alma de ‘Mascarándula’, Raquel Hernández, la ‘profe’ de Lengua y, también, la del ‘Taller de Teatro’, que dirige a los 17 actores y actrices en escena.

300 alumnos formados en teatro
Raquel lleva ligada a la compañía desde poco después de su creación, cuando otro ‘profe’ ya jubilado, Miguel Ángel, la formara allá por 2013 y la artífice de todo lo que sucede en escena. “Por aquí han pasado hordas de generaciones, imagínate, a razón de 20 por curso, y hay mucha gente a la que esta experiencia le ha influido de manera muy positiva”, dice.
Una influencia que no se ha quedado solo en el plano emocional, sino que también ha sido el origen de que muchos se hayan dedicado profesionalmente a las artes escénicas tras dejar ‘Mascarándula’, según nos cuenta.

Un trabajo de equipo
Con Raquel, que como directora se la ve exigente y perfeccionista, pero tierna, trabaja codo con codo un equipo de profesores. Sus funciones son muchas y variadas para llevar a buen puerto la producción: conseguir el atrezzo necesario, consensuar y adaptar los textos a representar, vigilar que todas las piezas encajen para una puesta en escena perfecta y velar por que se cumpla escrupulosamente el texto de la obra durante los ensayos.
Esto ocurre mínimo dos veces por semana, los martes después de clase (sobre las 15:00) y los sábados por la mañana. Es entonces cuando el gimnasio del ‘insti’ se llena de escobas, guantes, cubos de fregar, ‘mochos’, carritos y uniformes de limpieza y todo se transforma para dar voz con monólogos, diálogos y canciones, a las cientos de mujeres que en la limpieza de los hoteles.


Comprender el valor del trabajo
“Te metes tanto en el papel que sientes cómo lo pasan esas personas al llegar a una habitación y que esté hecha un lío y no poder estar en casa con tus hijos a la hora que les han prometido hacerlo y tardar tanto para hacer un trabajo en el que no te pagan y en el que la gente te trata mal. Es un poco triste, pero a la vez hacemos que sea divertido sin olvidar que estamos representando una realidad que está pasando”.
La ausencia de ‘comas’ en el párrafo anterior define muy bien a Victoria Torres. Aunque no aparenta 12 años por cómo se expresa –de forma contundente, sin pausas, pero tranquila y apretando las palabras para que le quepan todas-, Victoria tiene conciencia de clase y muy claras las consecuencias de su comportamiento.


Las dos cosas se las debe a los tres personajes que interpreta en ‘Las que limpian’: un médico, un aparcacoches y una limpiadora. Tres formas de enfrentar la vida que le han permitido comprender el valor de todos los trabajos.
No es algo que haya calado solo en Victoria. David Tardío y Aroa, los otros dos ‘peques’ recién llegados a la compañía en este curso, han caído en la cuenta del poder de la colaboración para mantener un óptimo nivel de limpieza en cualquier ámbito y de lo crucial que es para el bienestar general. Tanto, que según nos dicen, lo ponen en práctica también en sus casas.

Precisamente ese tipo de aprendizajes son objetivos base de ‘Mascarándula’, que el equipo de ‘profes’ de la compañía refuerza con otro tipo de actividades inmersivas y paralelas.
Una de ellas, las ‘charlas’ que han dado las trabajadoras de la limpieza del centro educativo en las aulas de las actrices y de los actores. Estos encuentros con la realidad, además de activar la empatía, proporcionan referentes interpretativos y ponen rostro al compromiso, la responsabilidad y el esfuerzo.
Obras con mensaje e interpretaciones con premio
‘Me llamo barro’, de Miguel Hernández; ‘Macbeth’, de William Shakespeare, ‘La dama boba’, de Lope de Vega o ‘Todas hablarán de nosotras. Las Sin Sombrero’, de Cristina de Tena y Lara Gil son algunas de las obras con las que se ha atrevido ‘Mascarándula’ en los últimos cinco años.
En 2022, la compañía quedó finalista de los premios de teatro escolar que concede la Comunidad de Madrid y un año después logró el primer puesto de los Premios Buero Vallejo de Coca Cola por la dramaturgia, coreografía y trabajo grupal.

David, Cristina, Neo, Susana y Antonio actuaron en alguna de esas obras. Son de los más veteranos (entre 17 y 18) y la mayoría dejará la compañía en junio para dar el salto a estudios superiores.
Teatro para la vida
Todos reconocen su pasión por el teatro, el valor que le ha dado a sus vidas la interpretación y el gran aprendizaje que se llevan de la actividad en las relaciones personales y en el autoconocimiento. Sin embargo, en sus planes futuros no entra dedicarse a la actuación.
“Para mí”, nos cuenta Cristina, que lleva cuatro años formando parte de ‘Mascarándula’, “el teatro siempre ha sido un hobby. Sí que es verdad que me llena mucho y es algo que no quiero dejar nunca y hace que al final me evada un poco del mundo, pero siempre como afición”.

Igual se expresa Cristina (18) para quien el teatro es una parte de su vida “sin la que no podría vivir”. “Es una forma de expresarme y de estar con mis compañeros que recomiendo muchísimo, porque es una herramienta para desarrollar habilidades que puede que en otros campos no las desarrolles. Es una experiencia única”, remata.
La ayuda mutua para afianzar los textos y los personajes, los ensayos en solitario en casa, sentir cómo el escenario les transforma en alguien mejor, son expresiones comunes de estos veteranos de la escena.
Sergio, el músico autodidacta de ‘Mascarándula’
Le pasó también a Sergio, el músico de la compañía. Autodidacta y «multiinstumentalista», como se define, Sergio lleva 10 años ligado a ‘Mascarándula’. Primero como alumno del Instituto tras ficharle un profe que “ya no está” y pasado el tiempo, porque “la compañía me hace muy feliz”.
De momento, no se dedica profesionalmente a la música, «pero todo se andará», apostilla. Mientras, vuelca su entusiasmo y talento en el grupo parleño con el que obtuvo el premio a mejor composición musical el pasado año en el XXXI certamen de Teatro Escolar de la Comunidad. Una canción para la obra ‘Todas hablarán de nosotras’, fue la responsable.

“El premio es colectivo más que mío, porque en la interpretación de la canción colaboraron también Paula al piano, Jimena con la guitarra y Reina con la voz. Son tres máquinas que me dejaron con la boca abierta. Y también intervino para producirla un amigo mío que se llama Sergio también, así que hay mucha gente detrás”, nos cuenta el músico.
A un ensayo general para el estreno
A ‘Las que limpian’ ya le queda muy poco para poner lo ensayado durante estos meses sobre las tablas. Apenas quedan dos semanas para el gran ensayo general que ofrecerán en abierto a sus compañeros de Instituto el próximo 28 de marzo para pulir las últimas aristas.
El resto va sobre ruedas: tienen el cartel oficial diseñado por una de las alumnas de 2º de Bachillerato, Jimena Rabaneda, y también las camisetas que venden por 10 euros para financiar los futuros proyectos.
El trabajo de ‘Mascarándula’, pues, está hecho y listo para su estreno el próximo 7 de abril, a las 19:00 horas en el Teatro Jaime Salom de Parla, dentro de la XXIII Muestra de Teatro IES del municipio madrileño.
