El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista (PP), ha reafirmado su rechazo a la okupación tras conocerse el aplazamiento del desalojo de La Casika, previsto inicialmente para este martes 6 de octubre. El regidor ha asegurado que el Ayuntamiento respetará la decisión de la Justicia, pero ha dejado claro que el Gobierno municipal mantiene su posición de «okupación cero» en Móstoles.
«El juez ha decidido lo que ha decidido y nosotros, respeto absoluto a una decisión judicial», ha señalado Bautista, que inmediatamente después ha reivindicado la posición que mantiene su Ejecutivo: «Okupación cero en Móstoles. Lo tenemos claro, lo hemos dicho por activa y por pasiva, y de ahí no nos vamos a mover».
Las palabras del alcalde llegan después de que el desalojo de La Casika de Móstoles haya sido aplazado por decisión judicial. El lanzamiento, que estaba previsto para el 6 de octubre, queda así en suspenso mientras continúa el procedimiento judicial y la defensa del centro social dispone de un nuevo margen para plantear sus actuaciones.
Bautista: «La propiedad privada es inviolable»
El alcalde ha aprovechado su valoración del aplazamiento del desalojo para volver a defender la propiedad privada como uno de los principios sobre los que sustenta su posición política frente a la okupación.
Bautista ha definido la propiedad privada como «un bien que asegura una democracia sana» y ha asegurado que, mientras permanezca al frente del Ayuntamiento de Móstoles, trabajará para evitar que se produzcan okupaciones en la ciudad.
«Por encima de todo, la propiedad privada es inviolable y lo tengo clarísimo», ha afirmado. El regidor ha diferenciado así entre el respeto a la decisión de los tribunales y la posición política del Gobierno municipal. Aunque el Ayuntamiento acatará lo que determine la autoridad judicial respecto a La Casika, Bautista sostiene que el aplazamiento no modifica su postura respecto a la okupación.

El desalojo de La Casika queda aplazado
La decisión judicial de aplazar el desalojo ha evitado, por el momento, el lanzamiento del inmueble que estaba previsto para este martes. La medida supone un nuevo giro en el conflicto que desde hace años rodea a La Casika, uno de los espacios vinculados a los movimientos sociales de Móstoles.
El aplazamiento permite a la defensa continuar con sus actuaciones judiciales y mantiene abierto el procedimiento. Por el momento, por tanto, no se produce el desalojo, aunque tampoco supone el cierre definitivo del proceso.
El futuro del inmueble queda pendiente de las próximas decisiones judiciales, mientras las posiciones políticas en torno a La Casika continúan enfrentadas.
El próximo paso quedará ahora en manos de la Justicia, que deberá determinar cómo continúa el procedimiento y cuándo podrá retomarse, en su caso, el desalojo de La Casika.
