La Policía Nacional ha intervenido 3.120 pares de zapatos presuntamente falsificados en una operación desarrollada en el polígono industrial de Cobo Calleja, en Fuenlabrada. La actuación, realizada el pasado 15 de octubre, se enmarca en las medidas judiciales adoptadas contra un mayorista investigado por la comercialización de calzado que supuestamente imitaba diseños de la marca Pikolinos.
El operativo contó con la colaboración de la Unidad 4.ª de la Comisaría de Policía Nacional de Fuenlabrada, que desplegó a 12 agentes para ejecutar la resolución judicial y proceder a la intervención de la mercancía.
La actuación se produjo a raíz de una denuncia presentada por la empresa ilicitana Pikolinos, que puso en conocimiento de las autoridades la presunta comercialización de productos que reproducían de forma ilícita la apariencia de sus diseños.
Según ha informado la compañía, la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Alicante, Plaza número 1, que actúa como Tribunal de Marca y Diseño de la Unión Europea en España, dictó un auto por el que acordó medidas cautelares y de aseguramiento de pruebas contra el mayorista investigado.

Segunda operación en menos de un año
La intervención en Cobo Calleja constituye la segunda actuación de estas características impulsada a instancias de Pikolinos durante el último año. El precedente más reciente se produjo el pasado mes de mayo en el polígono industrial de Carrús, en Elche, donde la Policía Nacional requisó otros 2.100 pares de calzado presuntamente falsificado.
La nueva operación vuelve a situar a Cobo Calleja, uno de los principales enclaves de distribución mayorista de mercancías de España y un referente comercial del municipio de Fuenlabrada, en el foco de una actuación policial relacionada con la protección de la propiedad industrial.
Pikolinos alerta del impacto de las falsificaciones
Desde la firma denuncian que la fabricación y comercialización de imitaciones puede perjudicar tanto a las empresas que invierten en el desarrollo de sus productos como a los consumidores.
La compañía recuerda que detrás de cada colección hay una inversión en diseño, desarrollo, selección de materiales, pruebas de uso, estudios ergonómicos y controles de calidad. A su juicio, las copias pueden inducir a los compradores a adquirir artículos que aparentan reunir determinadas prestaciones, pero que podrían haberse elaborado con materiales y procesos diferentes.
La mercancía intervenida en Fuenlabrada queda vinculada a las diligencias judiciales correspondientes. La presunta falsificación constituye el objeto de la investigación, por lo que la responsabilidad del mayorista investigado deberá determinarse conforme al procedimiento judicial.
La operación pone de relieve la importancia de la colaboración entre las empresas afectadas, los órganos judiciales y las fuerzas de seguridad para combatir la comercialización de productos que puedan vulnerar los derechos de propiedad industrial.
