La brecha salarial de género en España no es un residuo del pasado ni un simple desfase estadístico. Es una fotografía nítida de la desigualdad estructural que atraviesa el mercado laboral.
En 2024, las mujeres cobraron de media un 20% menos que los hombres, una diferencia que se traduce en 5.158 euros anuales y que, lejos de cerrarse, muestra síntomas de estancamiento.

Así lo concluye el informe ‘La brecha salarial de género, síntoma de la desigualdad estructural‘, elaborado por el Gabinete Económico y la Secretaría de Mujeres e Igualdad del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) que ha presentado hoy.
30.000 euros para ellos, 26.000 para ellas
Según los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), el salario medio anual del empleo principal fue de 31.116 euros para los hombres y de 25.958 euros para las mujeres.
Para igualar ingresos, el salario femenino debería incrementarse un 20%, una cifra que CCOO utiliza como referencia porque refleja con mayor fidelidad la dimensión real de la desigualdad, frente a otros cálculos que diluyen el problema al medir salarios por hora o excluir a los empleos más precarios.
La tasa de actividad femenina se situó en el 72,4%, frente al 80% masculina, y la tasa de paro de las mujeres continúa siendo superior.
El informe subraya que la brecha salarial no se explica por una única causa, sino por una cadena de desigualdades que se acumulan antes, durante y después de la vida laboral. Y esto sucede porque la inserción de las mujeres en el empleo sigue produciéndose en peores condiciones.
Es decir, con menor tasa de actividad, mayor temporalidad, más interrupciones de la carrera profesional y una fuerte concentración en sectores feminizados y peor remunerados. De hecho, en 2025, la tasa de actividad femenina se situó en el 72,4%, frente al 80% masculina, y la tasa de paro de las mujeres continúa siendo superior.
Las mujeres interrumpen su vida laboral para cuidar
Uno de los factores más determinantes en esta desigualdad es la jornada parcial. El 22% de las mujeres asalariadas trabaja a tiempo parcial, frente a solo el 7% de los hombres. Esta diferencia explica por sí sola el 55% de la brecha salarial total.
Si las mujeres trabajaran a jornada completa en la misma proporción que los hombres, la brecha se reduciría del 20% al 9%. Además, tres de cada cuatro mujeres con empleo parcial lo hacen de forma involuntaria o por motivos de cuidados, una realidad que apenas afecta a los hombres.

Sin opción a los complementos salariales
El informe también pone el foco en la estructura del salario. Aunque el salario base explica el 54% de la brecha, los complementos salariales —plus de disponibilidad, nocturnidad, responsabilidad o criterios discrecionales— concentran casi el 40% de la diferencia mensual.
Solo en 2022, los hombres cobraron de media 371 euros más al mes, de los cuales 145 euros procedían exclusivamente de complementos, un terreno donde persisten sesgos de género difíciles de detectar sin auditorías retributivas.
Con todo, CCOO destaca que la acción sindical y las políticas públicas han logrado avances, especialmente a través de la subida del Salario Mínimo Interprofesional. Y es verdad que desde 2018, el SMI ha aumentado más de un 60% y ha beneficiado de forma directa a las mujeres.
CCOO estima que harían falta al menos 16 años para cerrar la brecha.
Medidas radicales para frenar la brecha salarial
De hecho, el 57% de las personas que vieron incrementado su salario en 2025 fueron trabajadoras, y la incidencia del SMI en ellas casi duplicó la de los hombres. Sin embargo, el informe advierte de que estas medidas ya no son suficientes para seguir reduciendo la brecha.
Sin reformas estructurales sobre la parcialidad, la corresponsabilidad y el sistema de cuidados, la desigualdad salarial seguirá cronificándose. Incluso con políticas activas, CCOO estima que harían falta al menos 16 años para cerrar la brecha. Mientras tanto, millones de mujeres continúan trabajando “a medias” y cobrando menos por un mercado laboral que sigue sin contar, del todo, con ellas.
