La periodista Ana Pastor en la conferencia sobre desinformación y violencia de género, en Alcorcón.
La periodista Ana Pastor en la conferencia sobre desinformación y violencia de género, en Alcorcón.

La periodista, Ana Pastor, ha reflexionado sobre la responsabilidad de los políticos y los medios de comunicación en el tratamiento que se hace sobre la violencia de género y las consecuencias sociales.

Lo ha hecho junto al ex político vasco, Eduardo Madina, dentro del marco de las actividades organizadas por el Ayuntamiento de Alcorcón para conmemorar el 25N, Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El ex político vasco Eduardo Madina y la periodista Ana Pastor (derecha) durante la conferencia sobre desinformación y violencia de género.
El ex político vasco Eduardo Madina y la periodista Ana Pastor (derecha) durante la conferencia sobre desinformación y violencia de género.

Durante la charla, celebrada en el Teatro Buero Vallejo, la fundadora de Newtral se ha mostrado muy crítica con la izquierda a la que responsabiliza, en gran medida, «de echar de la conversación social sobre la violencia de género a los ‘negacionistas'».

Por ese motivo, considera que el progresismo «se está haciendo un flaco favor al dividir entre buenos y malos, porque hablar desde el ‘encabrone’ lleva a la exclusión y, como consecuencia, a ver a ‘un Trump’ a la Casa Blanca», ha rematado.

A su entender, lo importante es tratar de comprender el camino del negacionismo con el objetivo de combatirlo. Pero eso no se logra, ha explicado, si se expulsa de la conversación social a los que no piensan igual.

«Creemos que el entendimiento es darle la razón a Vox y no es así. En realidad, esa falta de entendimiento está costando vidas en lo referente a violencia de género«. Pastor hacía referencia, entre otras cuestiones, a la Ley que cumple 20 años y que, según su criterio, necesita «revisarse».

Sí hay hombres buenos

Durante el análisis sobre la información de los social media sobre la violencia de género, Pastor ha explicado que, a su entender, ese frentismo generalizado que se ha instalado en la conversación social, «no está funcionando».

«Solo hay que ver», ha detallado, «cómo está afectando a los chicos de las nuevas generaciones, señalados y obligados todo el rato a defenderse de ser potenciales violadores, y que como adolescentes se nos ponen en contra», ha puntualizado.

Momento de la conversación de Eduardo Madina y Ana Pastor en el Teatro Buero Vallejo de Alcorcón.
Momento de la conversación de Eduardo Madina y Ana Pastor en el Teatro Buero Vallejo de Alcorcón.

De ahí que esté convencida de que solo a través de un lenguaje positivo y de una actitud que permita entenderles se conseguirá que entienda que forman parte de la solución.

Esta reflexión forma parte de los motivos que han llevado a la periodista de La Sexta a reprocha las críticas de quienes piensan de ella que es una «feminista de quinta». «No soy peor por eso ni por considerar que sí hay hombres buenos y por creer que no todos los hombres son potenciales violadores».

En lugar de este planteamiento, propone hacer preguntas sobre los errores que se comenten a nivel social para que una gran parte de las mujeres sean de esa opinión y, por tanto, se sientan inseguras.

Uno de esas preguntas es, por ejemplo, pensar en por qué existe una forma diferente de juzgar a hombres y mujeres, a progresistas y conservadores, en función de cómo se exprese cada uno y de qué tipo de lenguaje emplee.

«No es lo mismo si yo como mujer hablo en masculino general a que lo haga un hombre; y no es lo mismo si el hombre que lo hace es de derechas», ha ejemplificado. «Eso no me gusta», ha insistido, «porque no nos hace mejor país».

«Los medios hemos hecho autocrítica»

En cuanto a al papel de los medios de comunicación en la forma de informar sobre la violencia de género, la periodista ha sido muy autocrítica y ha reconocido errores de base.

Eduardo Madina modera la conversación con la periodista Ana Pastor en la Conferencia sobre desinformación y violencia de género.
Eduardo Madina modera la conversación con la periodista Ana Pastor en la Conferencia sobre desinformación y violencia de género.

No obstante, también ha dicho de estos que han hecho examen de conciencia y aprendido de los errores. Tanto, que hay cosas que hoy en día no se dan por válidas a la hora de tratar este tema, como por ejemplo, los testimonios positivos sobre la personalidad del presunto maltratador que aludían a su «buena educación».

Sí reconoce que los medios son muy responsables de «a quiénes damos voz, cómo le damos voz y qué comentarios permitimos y creo que esto también forma parte de cómo somos cada uno (de los profesionales)».

«A mí, sin ir más lejos», ha puntualizado, «no me gusta que se diga Begoña a secas al hablar de la mujer del presidente del Gobierno, en lugar de Begoña Gómez, porque esas cosas no pasan con los hombres y así se lo hago ver a los equipos con los que trabajo».

Mujeres referentes

En el último tramo de la conferencia, Pastor ha recalcado la importancia de tener claros ciertos referentes en este camino contra la violencia de género.

El primero, a su entender, es Ana Orantes, una mujer quemada viva por su marido en 1997 tras denunciar en un programa de televisión que sufría maltrato y violencia física. Fue la primera en hacerlo público y su caso dio comienzo a una concienciación colectiva.

El segundo, Nevenka Fernández, «una política de derechas, acosada por un político de derechas», que en el año 2000, puso en el foco mediático y social el concepto de acoso. «En su momento, defendieron con manifestaciones al Alcalde (el acosador) aunque fue condenado; hoy, ya sabemos que eso hoy es impensable».

Y, por último, Carmina Ordóñez. Habitual del mundo del corazón, Ordóñez también tuvo la valentía de denunciar ante un juzgado que era una mujer maltratada. Ese mismo juzgado le dijo que «su perfil no podía ser el de una mujer maltratada por ser famosa».

«Es muy importante que las nuevas generaciones conozcan sus historias, bien por la producción de películas como ‘Soy Nevenk’a, de Icíar Bollaín o bien por incluirlas en los libros de texto», ha concluido. Este último es el caso de Orantes en Andalucía, cuya historia es estudiada por los alumnos andaluces de Primaria.