estado de las paternidades 2026
Las mujeres siguen siendo las que renuncian a sus trabajos o reducen sus jornadas laborales para cuidar a los hijos, según el informe 'Estado de la paternidad en España 2026'.

El título lo dice todo, y lo dice mal. ‘Estado de las paternidades en España 2026’, el informe que CONVIVE Fundación Cepaim ha hecho público este miércoles con financiación del Ministerio de Igualdad, se presenta como un retrato de los padres -desde el punto de vista genérico- que cuidan.

Pero basta leer sus propios datos para advertir la trampa del nombre: quienes siguen cuidando, en abrumadora mayoría, son las madres. Y quienes siguen pagando el precio económico de esos cuidados también son ellas.

El dato más contundente del estudio, elaborado a partir de encuestas y entrevistas en profundidad a padres y madres con menores a cargo, es que el 40% de las madres ha dejado de trabajar para hacerse cargo de la crianza, frente al 26% de los padres. No es la única cifra que dibuja esa brecha.

estado de las paternidades 2026

El 55% de las madres ha reducido su jornada laboral, frente al 47% de los padres. El 46% ha retrasado o suspendido su formación profesional, frente al 37% de los hombres. Y el 19% de las madres trabaja a tiempo parcial, frente a solo el 4% de los padres.

Ser madre penaliza

El informe llama a esto «penalización de los cuidados en la vida laboral», una fórmula aséptica para un fenómeno muy concreto. El de las mujeres que interrumpen sus carreras, quienes posponen sus estudios, quienes aceptan empleos precarios para conciliar.

Una de las madres entrevistadas para el estudio lo resume sin rodeos: abandonar el puesto de trabajo que tanto le costó conseguir «como mujer» no es algo que pueda romantizar. Otra describe la renuncia laboral como una derrota que pesa, después de haber peleado por esa carrera.

Mientras tanto, el impacto en los padres tiene una naturaleza distinta. El estudio señala que un 40% de ellos ha aceptado un segundo trabajo y un 55% ha asumido horas extra, frente al 37% y el 49% de las madres respectivamente. Es decir, cuando los cuidados presionan la economía familiar, los hombres tienden a intensificar su presencia en el mercado laboral y las mujeres, a salir de él.

El informe lo plantea con cautela («parece que los cuidados para los padres se siguen entendiendo en gran medida como responsabilidad de proveer económicamente»), pero el patrón es el de siempre: ellas cuidan, ellos proveen.

Desigualdad económica y carga mental excesiva

A esa desigualdad económica se suma la carga mental, esa dimensión invisible que el propio informe reconoce como determinante. Porque aunque los padres estén presentes en los cuidados, son las madres quienes asumen la planificación, la anticipación y la supervisión cotidiana.

Traducido en porcentajes significa que el 88% de los padres cree que existe apoyo mutuo en las tareas de cuidado, pero en el caso de las madres esa percepción es solo del 76%.

Así las cosas, el informe no documenta solo desigualdad persistente, sino retroceso activo. Por ejemplo, entre los hombres de 18 a 25 años, el 82% considera que cambiar pañales, bañar y alimentar a los hijos es responsabilidad exclusiva de la madre. Y, lo que resulta más inquietante, casi la mitad de las mujeres jóvenes de esa misma franja de edad —un 47%— comparte esa idea.

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A esta situación, el estudio le pone el calificativo de «retroceso simbólico» que «pone en riesgo los avances logrados». Según los resultados, el 41% de los padres y el 35% de las madres ya cree que la única responsabilidad de un padre es aportar dinero. Cuando el informe compara estos porcentajes con los de su edición de 2023, confirma que la opinión ha subido en ambos sexos, pero sobre todo entre las mujeres: 17 puntos más en tres años.

Avances en las leyes para la igualdad

El informe sí recoge avances reales, como la ampliación del permiso por nacimiento o adopción a 19 semanas en 2025, y reconoce el valor de las redes comunitarias de apoyo. Redes, por cierto, sostenidas también mayoritariamente por mujeres —abuelas, en particular y avances en leyes conseguidos por la reclamación de las mujeres de cara a la corresponsabilidad.

Sin embargo, ninguna medida normativa, por sí sola, ha bastado para mover lo esencial y es quién deja su empleo, quién reduce su jornada, quién carga con la planificación invisible del hogar. Como lo es llamar «paternidades» a un fenómeno que sus propios datos describen como sostenido por las madres no es solo una cuestión semántica.

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