En un momento en que los relatos audiovisuales moldean buena parte de nuestra percepción del mundo, la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), en colaboración con Prime Video, ha consolidado una iniciativa pionera: ‘CIMA10 – Guiones para la Igualdad’.
La premisa del proyecto es tan sencilla como transformadora: ofrecer herramientas a estudiantes de 16 a 23 años para que creen guiones con perspectiva de género. Las historias deben basarse en el Decálogo de Buenas Prácticas elaborado por la asociación para combatir el sexismo en los relatos audiovisuales. Y, de fondo, rodeando toda la acción de CIMA 10, una estructura sólida, pensada a modo de programa educativo transversal que va mucho más allá del concurso.

“La base de todo es el plan de alfabetización audiovisual con perspectiva de género dirigido a jóvenes”, explica Marta San Vicente Feduchi, coordinadora general de CIMA10. “Queríamos trabajar con la educación, con los jóvenes y sus centros, para introducir cuanto antes una conciencia crítica sobre los estereotipos que seguimos viendo en pantalla”, apuntala.
Uno de los grandes aciertos de CIMA10 es haber abierto la convocatoria no solo a escuelas especializadas en formación audiovisual, sino también a centros educativos convencionales. “Todas somos espectadoras y todas tenemos un potencial narrativo que explorar”, defiende Marta.
8 ganadores de 274 guiones presentados
Para garantizar el éxito del proceso, cada equipo de rodaje de los cortos ganadores cuenta con mentoras profesionales de CIMA que les acompaña en todo momento. Desde la escritura, la fotografía, la interpretación y, por supuesto, el rodaje.
Los ocho guiones ganadores de esta edición -de los 274 que se han presentado- han sido premiados con 800 euros para sus autoras y autores. Además, los centros educativos donde estudian han recibido una dotación de 2.000 euros, con los que han podido sufragar los gastos del corto.
El resultado final se pudo ver en la presentación de Madrid la pasada semana, cuyo acto estuvo amadrinado por la directora de ‘La virgen roja’, Paula Ortiz. También están disponibles en la página web de asociación.

«La selección de los guiones», nos dice Marta, «se ha hecho bajo criterios que combinan calidad narrativa, diversidad y compromiso ético» y el jurado ha valorado que los relatos cuestionen estereotipos de género, edad, clase, orientación sexual o identidad.
La misma diversidad que se ha podido ver en la temática de los ochos cortos premiados, también se aprecia en la diversidad territorial, ya que algunas de las historias están contadas en valenciano, catalán y asturiano.
1.00 jóvenes en un plan formativo de miradas críticas
Aunque la parte más vistosa del concurso es, lógicamente, la creación, CIMA10 pretende ir más allá y convertir esta experiencia en una enseñanza de por vida para quienes se acerquen al mundo audiovisual.
A lo largo del proceso de convocatoria que comienza a principio de cada curso desde hace tres, la asociación pone en marcha un plan formativo online que abarca todos los aspectos de la creación audiovisual. En esta edición, sin ir más lejos, la formación ha alcanzado a más de 1.000 jóvenes con contenidos como análisis crítico de películas o técnicas básicas de guion. “No son solo unos premios. Es un plan formativo muy potente que beneficia a muchísimas personas”, enfatiza la coordinadora.

La estructura del proyecto también impulsa la profesionalización temprana, porque son las y los estudiantes quienes lideran los rodajes y asumen roles de dirección, arte o fotografía.
Para todo ello, cuentan con el soporte, asesoramiento y mentoría de las socias de CIMA10. Son todas figuras destacadas del mundo audiovisual, como Alicia Luna, guionista de ‘Te doy mis ojos’, o Alicia Malo. “Los participantes han podido conocer todo el proceso, desde el guion hasta el montaje y el sonido. Para muchos, ha sido la primera vez que descubren que existen estas profesiones”, señala.
Guiados a un futuro profesional
CIMA10 abre también una puerta hacia el futuro como guía para quienes deseen plantearse dedicarse al cine. Porque la iniciativa de la Asociación de Mujeres Cineastas muestra que el talento no tiene que venir necesariamente de escuelas especializadas, al contrario. Cualquier estudiante puede ser creador o creadora si se le ofrece el entorno adecuado.
Acabada la tercera edición, CIMA10 prepara la cuarta con mejoras y más participantes. “Cada año intentamos mejorar para que no solo se beneficien quienes ganan. Queremos llegar a más estudiantes y centros, y seguir generando esa mirada crítica contra el sexismo en el mundo audiovisual desde edades tempranas”.

Y los ganadores son…
Dentro de la categoría de ‘Centros especializados en audiovisual’ los galardonados son las cintas ‘María’, de Almudena Castillero Soler, de la School Training de Málaga, que retrata con sensibilidad los cuidados y las segundas oportunidades.
‘Namasté‘ amigo’, dirigido por Mario Selvi Salvador del IES Vega del Turia (Teruel) que apuesta por un argumento en el que desarrolla las nuevas masculinidades.
‘Senyoretes tranquil·les i senzilles’, de Alba López Hernández, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en el que relata la sororidad y la amistad entre mujeres mayores, contada con mucha ternura.
Y, por último, ‘Sillas’, de Bernat Aranda Onzain, alumna de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPS) que aporta una visión desafiante sobre los estereotipos de familia.
En cuanto al apartado de ‘Centros no especializados en audiovisual’, los premios han recaído en ‘El guedeyu de Cenicienta’, de Emma Pérez Velasco y Paula de Jesús Soto, estudiantes del IES Bernaldo de Quirós (Asturias), por hacer una propuesta interseccional sobre género y clase.
‘Fragmentada’, de Claudia Infantes Sánchez, del IES Plaza de la Cruz de Navarra. La suya es una historia honesta sobre la aceptación familiar de otras realidades.
‘Giro de tornas’, de Laura Guobadia Aimufua, alumna del IES La Ería, en Asturias, por hablar del coraje de unas adolescentes frente al sexismo.
Y, para finalizar, ‘La mateixa sang’, de Lucía Fernández de la Casa del IES Font de San Lluís, en València, que ha diseccionado las relaciones familiares de forma sensible.
