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El Consejo de Gobierno de la Universidad Rey Juan Carlos ha aprobado en su última reunión un nuevo protocolo de prevención y actuación frente a casos de acoso en toda la comunidad universitaria, incluidos estudiantes, personal docente e investigador y el personal de Administración y Servicios.

En el nuevo protocolo se establecen los diferentes tipos de acoso, como el acoso entre estudiantes, psicológico o moral, sexual, por razón de sexo, por la orientación afectivo-sexual, por razón de identidad o expresión de género y por origen racial o étnico, procedencia, creencias religiosas o discapacidad, entre otros.

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Además, se detalla que la conducta debe ser «sistemática y reiterada en el tiempo», aunque también se tienen en cuenta los hechos aislados y, en el caso del acoso sexual, «no hará falta la reiteración y bastará un incidente», según ha destacado la universidad en una nota.

La conducta hostil debe ser intencionada y dirigida a presionar u hostigar a una persona concreta y se puede producir «por medios verbales, presenciales o electrónicos, como el correo electrónico o redes sociales».

El protocolo protege a toda la comunidad universitaria, incluyendo estudiantes en prácticas externas, y será de aplicación también para las personas trabajadoras de empresas contratadas por la URJC que ejerzan su actividad en las dependencias de esta, siempre y cuando resulte implicado algún colectivo de la URJC.

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La universidad podrá actuar cuando la conducta de acoso se realice tanto en las instalaciones de la URJC, como en eventos y servicios externos realizados por la universidad. Así mismo, el texto establece una completa serie de garantías para proteger a la comunidad universitaria y sus derechos y libertades.

URJC

Plan de prevención

Por otro lado, el protocolo establece un detallado plan de prevención de las conductas de acoso con el objetivo de velar por la consecución de un ambiente adecuado de trabajo y estudio, libre de comportamientos indeseados.

Para reforzar esta línea, la Universidad diseñará un programa con el objetivo de facilitar a la comunidad universitaria formación adecuada para la prevención de todos los tipos y modalidades de acoso.

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Cualquier persona incluida en el ámbito de aplicación del protocolo, que se considere receptora, perciba o sea conocedora de actuaciones que pudieran constituir situaciones de acoso moral, sexual, por razón de sexo y cualquier otra forma de discriminación, lo pondrá en conocimiento de la Defensoría universitaria.

El documento determina dos caminos para la resolución de los casos de acoso: la mediación y la instrucción, siendo este último el cauce para la investigación y esclarecimiento de los hechos denunciados, a los efectos de la constatación o no de la situación conflictiva.

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