El Frente Amplio ha estrenado este sábado en Madrid su campaña para las elecciones generales del 29 de noviembreintentando cerrar cuanto antes una de las heridas que ha marcado las últimas semanas en la izquierda: el fracaso de las negociaciones para incorporar a Podemos a una candidatura conjunta.
La alianza, integrada por 15 formaciones y en la que participan Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns, entre otras fuerzas, ha presentado públicamente su proyecto en el Auditorio del Parque Lineal del Manzanares con Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno y Emilio Delgado como cabeza de lista por Madrid.

Colau asume que faltó Podemos
La ruptura de las conversaciones en la medianoche del viernes estuvo muy presente, aunque Colau ha tratado de dar por terminada la discusión.
“Sé que habrá gente decepcionada y lo siento”, ha reconocido, antes de defender que las formaciones del Frente Amplio mantuvieron la negociación hasta el último momento.
Sin citar directamente a Podemos, ha lanzado una de las frases que ha marcado el acto: “Si alguien no se quiere sentar a una mesa, no se le puede obligar”.
Colau ha recordado que finalmente son 15 las organizaciones integradas en la alianza, aunque ha admitido que esperaban que fueran “al menos 16”.

“Se acabó el tiempo de unir a los partidos”
Más contundente ha sido el candidato por Madrid, Emilio Delgado, que ha pedido abandonar definitivamente los conflictos internos.
“No more dramas. Se acabaron los dramas. No estamos aquí para ajustar cuentas con nadie”, ha proclamado.
Delgado ha resumido la nueva estrategia en otra frase: “Se acabó el tiempo de unir a los partidos y empieza el tiempo de unir a la gente”.
A su juicio, los ciudadanos “no necesitan culebrones”, sino respuestas sobre problemas como la vivienda, las pensiones o la desigualdad.

La vivienda se convierte en una de sus grandes banderas
El acceso a una vivienda ha ocupado buena parte de los discursos.
Colau ha reivindicado la existencia de una “mayoría social con la vivienda en la cabeza” y la coalición quiere convertir este asunto en uno de los ejes centrales de su campaña electoral.
Desde Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero ha defendido medidas para controlar los alquileres, subir los salarios y proteger las pensiones, mientras ha responsabilizado al PSOE de haber frenado parte de las políticas de vivienda que reclama este espacio político.
El propio Frente Amplio ha situado la crisis residencial como uno de los principales campos en los que pretende diferenciarse tanto de la derecha como de su actual socio socialista en el Gobierno.

“Sabemos que no estamos todas”
También la dirigente de Más Madrid Tesh Sidi ha hecho referencia a la ausencia de Podemos.
“Sabemos que no estamos todas”, ha reconocido, antes de destacar que sí hay 15 organizaciones políticas dispuestas a concurrir juntas y llamar a concentrar el voto progresista.
Desde Izquierda Unida, Tony Valero ha defendido la nueva coalición como un proyecto construido desde las luchas sociales, mientras el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha pedido movilizar a la clase trabajadora durante las próximas semanas.
El denominador común de las intervenciones ha sido presentar al Frente Amplio como una herramienta para frenar a la extrema derecha y evitar una mayoría de PP y Vox. Esa es la interpretación política defendida por los dirigentes de la coalición de cara al 29-N.

Frente Amplio y Podemos tomarán caminos separados
El mitin llega apenas unas horas después de constatarse definitivamente que Frente Amplio y Podemos concurrirán separados en buena parte del país.
Las negociaciones se prolongaron hasta el límite del plazo para registrar coaliciones, pero terminaron sin acuerdo en territorios decisivos como Madrid. Podemos concurrirá con Irene Montero como cabeza de lista por Madrid, mientras que Emilio Delgado encabezará la candidatura del Frente Amplio en esta circunscripción.

La nueva coalición intenta ahora cambiar de pantalla. Después de semanas dominadas por las negociaciones entre partidos, su mensaje este sábado ha sido claro: aparcar las disputas internas y trasladar la campaña a los problemas cotidianos de los ciudadanos, con vivienda, pensiones, salarios y servicios públicos como principales banderas.
