La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha calificado este jueves como «el bulo del culo de la semana» la polémica por la alteración de las listas de espera quirúrgicas del Hospital Ramón y Cajal, durante la sesión de control celebrada en la Asamblea de Madrid.Ayuso ha defendido la versión de su Gobierno y ha insistido en que fue el propio médico que denunció los hechos quien manipuló las citas sanitarias, después de conocerse el caso de 57 pacientes cuya prioridad quirúrgica fue modificada.«Es un señor el que está manipulando las citas sanitarias, las suyas», ha afirmado la presidenta madrileña, que también ha aludido a los expedientes disciplinarios abiertos al facultativo y a los conflictos que habría mantenido con su jefe de servicio.
Ayuso carga contra el médico denunciante
La presidenta regional ha cuestionado además que el facultativo aparezca en medios de comunicación para hablar de las listas de espera y ha acusado a la izquierda de utilizar el caso contra el Ejecutivo autonómico.«Y ahora resulta que es el que tiene que ir a la televisión del régimen sanchista, pagada con todos los españoles, a darnos lecciones de listas de espera a esta Comunidad», ha reprochado Ayuso.La posición expresada por la presidenta coincide con la defendida por la consejera de Sanidad, Fátima Matute, quien atribuyó las modificaciones a la actuación de un profesional concreto y negó que respondieran a una estrategia de la Comunidad de Madrid para mejorar artificialmente las cifras de espera.

57 pacientes cambiaron de prioridad
La polémica gira en torno a 57 pacientes que figuraban como prioritarios y fueron reclasificados como pacientes normales entre febrero y marzo de 2025. Ese cambio supone pasar de una previsión de intervención inferior a 90 días a otra que puede alcanzar los 180 días.Según la información publicada por El País y recogida este jueves por otros medios, existen registros internos en los que personal administrativo dejó constancia de que algunos de esos cambios se realizaron siguiendo indicaciones de responsables del hospital. Esta documentación entra en contradicción con la explicación del Gobierno regional de que lo sucedido se circunscribe a la actuación irregular del médico denunciante.

PSOE habla de «inhumanidad»
La portavoz del PSOE en la Asamblea, Mar Espinar, ha acusado al Gobierno regional de realizar un «maquillaje de listas de espera» y ha puesto el foco en las consecuencias para los pacientes afectados.Espinar ha señalado especialmente el caso de una menor que, según ha afirmado, tenía riesgo de perder una pierna, y ha preguntado a Ayuso: «¿Cabe mayor inhumanidad?».También Más Madrid ha elevado el tono contra el Ejecutivo autonómico. Su portavoz, Manuela Bergerot, ha acusado a la Comunidad de hacer «ingeniería contable para maquillar» las listas de espera.

Más Madrid asegura que «no es un caso aislado»
Bergerot ha rechazado que lo ocurrido en el Ramón y Cajal pueda reducirse a una actuación individual y ha asegurado que «no es un caso aislado».La portavoz de Más Madrid ha afirmado que existen más de 360.000 personas pendientes de que se les asigne una cita y ha acusado al Gobierno regional de diseñar un sistema que prolonga las esperas en la sanidad pública, acusaciones que el Ejecutivo de Ayuso rechaza.
El caso del Ramón y Cajal vuelve así a situar las listas de espera sanitarias en el centro del enfrentamiento político en Madrid, con dos versiones contrapuestas: mientras el Gobierno regional atribuye la alteración de las prioridades a la actuación de un facultativo, la oposición sostiene que lo sucedido evidencia un problema más amplio en la gestión de las esperas.