Castillos, torres, atalayas y fortalezas emblemáticas de la Comunidad de Madrid para viajar a la Edad Media

Visitar los muros y torreones de los castillos que aún perviven en la Comunidad supone un viaje al pasado de la región, a entender parte de la historia de Madrid en espectaculares enclaves. Con un recorrido de 251 km por toda la zona oeste de la Comunidad es posible visitar castillos, torreones, fortalezas y atalayas y volver a la Edad Media.

A estos que hoy recorremos se unen las impresionantes construcciones en Buitrago del Lozoya, Villarejo de Salvanés y otras localidades en la zona este de la Comunidad, que podrán ser protagonistas de otro futuro reportaje. Comencemos viaje.

Los dos castillos de Manzanares El Real

El Castillo del Duque del Infantado en el Real de Manzanares es una de las grandes joyas de la arquitectura medieval del Reino de Castilla e indudable imagen del municipio en el que está, Manzanares el Real. No solo sus características ‘tachuelas’ en las torres, su singular galería gótica o la disposición defensiva bajomedieval hacen de él un edificio histórico único en España. Es, también, el castillo mejor conservado de toda la Comunidad de Madrid y fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931.

Fue mandado a construir por Diego Hurtado de Mendoza y finalizado por su hijo, Iñigo López, a quienes no importó que el cerro ya estuviera ocupado por una iglesia, que terminó integrada en la capilla del castillo. El Castillo de Manzanares terminó por ser un cómodo palacio, pero con todos los recursos defensivos propios de una fortaleza de la época.

La fortaleza puede visitarse por 5 euros la entrada general. Los niños de entre 3 y 13 años y mayores de 60 disfrutan de entrada reducida a 3 euros. Los adultos de familias numerosas y poseedores del carné joven pueden entrar al castillo por 2,5€ y los niños de familias numerosas tienen la entrada por 1,5€. Desempleados, profesores y personas con discapacidad disfrutan de entrada gratuita al recinto.

El castillo ofrece una experiencia única ya que es visitable casi en su totalidad y ofrece un recorrido también por la reconstrucción de las estancias privadas de los señores, de modo que los visitantes pueden hacerse una idea perfecta de cómo era la vida en él. Como curiosidad de este castillo se puede decir que fue el lugar elegido para la celebración del acto de constitución de la Asamblea de Madrid en 1982.

Para la visita a los jardines y a la parte exterior del Castillo de Manzanares El Real no se necesita entrada y se puede recorrer todo el entorno de forma gratuita. Periódicamente se realizan, además, exhibiciones de combates medievales que atraen muchos visitantes al Castillo.

Lo curioso de Manzanares es que, muy eclipsado por el castillo principal, existe otro en el mismo municipio. Lo que queda del castillo ‘viejo’ está junto a la salida de la localidad hacia Cerceda. Era un recinto sencillo cuadrado, con torres cilíndricas, y desde la Comunidad de Madrid avanzan que tuvo que estar rodeado por un foso y una barrera exterior, aunque no queda huella ninguna. De este castillo se mantienen dos muros en pie.

También esta fortaleza perteneció a los Mendoza, enemigos de don Álvaro de Luna, protagonista de otro de los capítulos de este reportaje a cuenta de su propio castillo. Se desconocen los motivos por los que se prefirió levantar un castillo nuevo en lugar de seguir usando uno que, en el mejor de los casos, tenía solo 75 años de antigüedad, pero se especula que pudiera ser por razones defensivas, pero sobre todo simbólicas, al querer ponerse a la altura del creciente poder que alcanzaba la familia y como un establecimiento más residencial.

La atalaya que dio nombre a un pueblo: Torrelodones

La conocida como Torre de Los Lodones es uno de los atractivos visuales que se pueden disfrutar cuando se circula por la A-6 a su paso por Torrelodones y tiene su origen, según las últimas investigaciones, en la época islámica medieval. Está datada entre los siglos IX y XI y se encuentra totalmente reconstruida.

Pablo Schnell Quiertant, de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, cuenta en un artículo publicado en la web del Ayuntamiento de Torrelodones que es una atalaya similar al resto del conjunto presentes en la vertiente madrileña de la Sierra. Hueca y de forma circular, cuenta con más de 10 metros de altura, está construida con mampostería concertada y presenta zarpa de cimentación.

Torre de los Lodones, en Torrelodones

Abandonada durante siglos, la torre fue reconstruida con su aspecto actual sobre 1930, añadiendo, explica el experto, las ventanas, una escalera y una chimenea en el interior. La última obra en la atalaya, recuerda, «fue en 1979 para tapar un hueco que había producido una bomba colocada en las primeras elecciones generales de la Transición». Recorriendo el monte sobre el que está situada, en la zona de Las Marías, es posible contemplar de cerca la atalaya, aunque no se permite su visita al interior.

Castillo de Aulencia, implicado en la Batalla de Brunete

Las primeras referencias de esta construcción datan del año 1450. Se trata del Castillo de Aulencia, conocido también como Castillo de Villafranca, ya que está situado en los alrededores de la urbanización Villafranca del Castillo (Villanueva de la Cañada), dentro del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama.

Un torreón en el centro reina en un área rectangular rodeada por un doble recinto de murallas con seis torres cilíndricas unidas por un muro de un metro y medio de grosor y seis de altura. La construcción seguía el modelo de las residencias señoriales fortificadas de la época.

Situado sobre un pequeño cerro en el que confluyen los ríos Aulencia y Guadarrama, esta fortificación señorial mudéjar castellana «pudo ser residencia del rey árabe que gobernaba esta región», detallan desde el Ayuntamiento. Con el paso del tiempo, pasó a manos de Álvarez de Toledo y sus descendientes, los Núñez de Toledo, edificaron muros alrededor del castillo en prevención de posibles ataques.

Castillo de Aulencia (Foto: Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada)

En la Guerra Civil, la edificación sirvió como fortín en la Batalla de Brunete, dando refugio a una compañía republicana que participó en la lucha en una de las principales ofensivas de las tropas franquistas en torno a la capital. El impacto de la artillería vino a agravar su ruinoso estado.

Por su situación sobre un cerro, el Castillo de Villafranca ofrece un impresionante contraste frente a la estación de seguimiento de satélites de la Agencia Espacial Europea, cuyas modernas antenas se encuentran muy cercanas al recinto del castillo. Actualmente sólo se conservan ruinas de esta fortaleza y es de titularidad privada, por lo que no se puede acceder a ella.

El refugio de los poderosos: Palacio de Villena

Pocos sitios pueden presumir de haber alojado en algún momento de su historia a Isabel la Católica o haber sido residencia de verano de Don Álvaro de Luna, el hombre más poderoso de la España medieval. El Palacio de Villena, en Cadalso de los Vidrios, puede hacerlo. Construido en el siglo XV por el Marqués de Villena, llegó a ser regalo de dote al Duque de Frías con motivo de su boda con Juana de Aragón, hija de Fernando el Católico.

Palacio de Villena (Foto: Ayuntamiento Cadalso de los Vidrios)

Inicialmente construido en estilo romántico, el complejo palaciego ha sido durante los últimos siglos sometido a diversas reformas, consiguiendo un aspecto más renacentista en su última etapa, con columnas jónicas y una galería con mirador.

En el siglo XVI, explican desde el Ayuntamiento de Cadalso de los Vidrios, «se construyó el jardín y un gran estanque de piedra» decorado con cenadores y miradores y con aspecto muy similar al de El Escorial. Tanto el palacio como los jardines de Villena, que se han convertido en un parque municipal, están declarados Bien de Interés Cultural (BIC). El palacio es actualmente de propiedad privada.

La heredera de Castilla en el Castillo de la Coracera

En pleno casco urbano de San Martín de Valdeiglesias se alza el castillo de la Coracera, construido en 1434 por Álvaro de Luna, aquel enemigo de los Mendoza de Manzanares El Real que antes mencionábamos, y que fue el todopoderoso valido de Juan II. Esta construcción de 588 años de historia es visitable y disfruta de un magnífico estado de conservación. No en vano, el Castillo de la Coracera recibe unos 15.000 visitantes al año.

Durante toda la Edad Media, tanto el castillo como San Martín estuvieron poblados por nobles y reyes que le otorgaron el privilegio haciendo de la localidad un lugar de recreo y una villa distinguida en toda la comarca. También Isabel la Católica recorrió sus estancias, ya que fue su lugar de residencia tras ser proclamada, en la Jura de Guisando, heredera de la Corona de Castilla. Durante la Guerra de la Independencia las tropas napoleónicas ocuparon sus estancias y en la Guerra Civil la Legión Cóndor residió en el castillo.

Castillo de Coracera (Foto: Fundación Castillo Coracera)

La fortaleza, de planta cuadrada, se articula alrededor de tres grandes volúmenes de forma circular sobre los que destacan la torre del Homenaje y una torre que hace la función de albarrana, detallan desde el Castillo. En cuanto al interior, junto a diversas dependencias, sobresalen la capilla y la bodega.

Para todos aquellos que quieran visitar el castillo, tiene sus puertas abiertas durante el verano los viernes de 17 a 20 horas, los sábados de 11 a 14:30 y de 17 a 20 horas; y los domingos de 11 a 14:30 horas. Las entradas para adultos son 4 euros, para pensionistas y niños 3€ y los empadronados en San Martín de Valdeiglesias tienen entradas a 2€. Las entradas son sin cita previa solo hasta completar el aforo. Los visitantes pueden ponerse en contacto con los responsables del Castillo de la Coracera en el teléfono  670 64 03 13 o a través del email info@castillodelacoracera.com.

La gran fortaleza del Torreón de Arroyomolinos

Torre del Pan, El Torreón o Castillo de Gonzalo Chacón. Por todos estos nombres de conoce también al Torreón de Arroyomolinos, una edificación construida entre los siglos XIV y XV que es la imagen más representativa del municipio. El Ayuntamiento adquirió el Torreón a la marquesa de Villel en 1996.

La fortaleza fue construida por orden de Juan de Oviedo, aunque la culminación de la obra la llevó a cabo Gonzalo Chacón tras hacerse con el dominio de la zona. Tiene aspecto de un fortín militar, aunque desde su creación tuvo más bien carácter simbólico y emblemático.

Como los castillos de La Mota o Batres, se trata de una construcción de estilo gótico mudéjar y presenta planta cuadrada con esquinas redondeadas. «Como curiosidad decir que en el ‘Diccionario Geográfico de España’, del año 1957, pone “se cree [que] estuvo recluida doña Juana la Loca” y, además, se cuenta que “tiene una galería subterránea que enlaza con el pueblo de Batres», explican en Turismo de Arroyomolinos. La torre ha permanecido en pie hasta nuestros días por su gran fortaleza, pese al impacto visible de proyectiles como pequeñas muescas en su fachada.

Torreón de Arroyomolinos (Foto: Ayuntamiento)

Alrededor de la torre del homenaje central había un antemuro rodeado de un foso. En su interior, describen desde el Ayuntamiento de Arroyomolinos, había una plaza de armas y una barbacana con torres defensivas en las cuatro esquinas. En el siglo XVII el muro de la fortaleza fue desmantelado y colmatado el foso, pero la torre continuó utilizándose «como cárcel, calabozo, tienda, granero o taberna».

Tras unas excavaciones arqueológicas realizadas por Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid se descubrió gran parte de los restos de la fortaleza original, siendo hoy parte de la red del Plan de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid. Pueden ser visitados de forma libre, siguiendo los paneles explicativos.

Castillo de Batres: la cuna del poeta

Garcilaso de la Vega fue uno de los propietarios de este castillo, al que muchos consideran una de las fortalezas más valiosas y originales de la historia madrileña, y en el que el poeta seguro que se inspiró para sus composiciones de guerras y románticas leyendas. El castillo se encuentra a la entrada de Batres y fue construido durante los siglos XV y XVI.

El Castillo de Batres disfruta, incluso hoy en día, de un entorno lleno de árboles, arroyos y naturaleza. La parte más antigua del castillo es una esbelta torre del Homenaje, de 25 metros de altura, que destaca en el conjunto visual, «una fina y elegante arquitectura con un elevado y marcado aire marcial», describen desde el Ayuntamiento de Batres. El acceso al recinto se realiza a través de una puerta del siglo XV y del interior destaca el patio porticado.

Castillo de Batres (Foto: Comunidad de Madrid)

Reconvertido a finales del siglo XIX en secadero de tabaco, en los años sesenta lo adquirió un famoso decorador madrileño, quien se ocupó de restaurarlo y amueblarlo. El Castillo de Batres fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1970 y actualmente se ofrece como marco incomparable para bodas y celebraciones.

De este palacio-fortaleza renacentista que se conserva en buen estado, «cabe destacar además de la torre del Homenaje, -la parte más antigua-, el portalón principal de estilo gótico isabelino, el enorme patio de armas, la doble galería plateresca del patio y la balconada de hierro del siglo XVI«, explican en la Comunidad de Madrid.

Castillo de Puñonrostro, prisión de los ilustres

Edificado entre los siglos XIV y XV, pudo ser el Obispo de Palencia, Gutiérrez Gómez de Toledo, quien mandase llevar a cabo la construcción de este castillo en Torrejón de Velasco.

Es una fortaleza de pequeñas dimensiones, pero cuenta con un patio central, donde se dispone de un sistema de captación de agua, y nueve torres semicilíndricas que sobresalen del recinto. Con el paso de los años sufrió diversas remodelaciones y ampliaciones, incluyendo una nueva torre del homenaje, muros y la modificación de las troneras de las torres para habilitar espacio a la artillería de mayor calibre.

Sufrió daños en diversas batallas, incluyendo impactos del periodo de la Guerra Civil, y fue en un momento dado de su historia, incluso, improvisada prisión de personajes ilustres o fábrica de jabones, según relatan en el Ayuntamiento de Torrejón de Velasco.

Castillo Torrejón de Velasco (Foto: Ayuntamiento)

La intervención de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid detuvo hace unos años el desmoronamiento de la torre del homenaje de este conjunto arquitectónico, que lleva unos años afrontando diversas fases de restauración con el objetivo de recuperarlo para visitas públicas.

El Castillo de Puñonrostro se encuentra situado a la salida de la población, a la izquierda de la carretera que conduce a Torrejón de la Calzada y al camino de Toledo. 

El Torreón de Pinto: la cárcel de una princesa

Este recorrido medieval por las grandes construcciones históricas de la zona oeste de la Comunidad de Madrid finaliza en el Torreón de Pinto. Situada su construcción en torno a 1360, se sabe que debió tener, al menos, un recinto amurallado y dependencias. Durante los siglos XVI y XVII fue utilizado por la Corona como prisión para nobles, como la princesa de Éboli, Ana de Mendoza, por lo que también es conocido como ‘Torre de Éboli’.

Cuando en primavera de 2019 la torre abrió sus puertas para los vecinos, lo hizo con una instalación museográfica en la primera planta de la construcción que recrea la cámara privada de la Princesa de Éboli, así como con información sobre los presos que residieron en el edificio cuando se utilizó como cárcel de Estado, recluyendo, entre otros, a Manuel Godoy durante un breve periodo.

Torre de Éboli (Foto: Ayuntamiento de Pinto)

El torreón fue abandonado a lo largo del siglo XVII y, como la Torre de Arroyomolinos, con el tiempo se usó sobre todo como palomar. Luego fue absorbido por el crecimiento de la ciudad y a su vera se construyó incluso una estación de ferrocarril.

La Torre Éboli está declarada como Bien de Interés Cultural, dispone de cuatro plantas, está rodeada por una zona ajardinada y debió tener al menos un recinto amurallado en el pasado, así como dependencias para albergar un sequito real. Con más de 25 metros de altura y una planta rectangular de 165 metros rodeada en sus esquinas, posee un gran valor monumental e histórico.

Representación del encierro de la princesa de Éboli en la Torre de Pinto (Foto: Ayuntamiento)

Olga Martín

Periodista especializada en el ámbito digital. Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional como redactora en diferentes periódicos, agencias de noticias y cadenas radiofónicas, aunque en...

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