Una protectora de animales se ha hecho cargo este miércoles de un perro que ha pasado horas llorando con sus cuatro patas atadas al cuello en un patio de un complejo de viviendas de la localidad madrileña de Loeches.
Fueron los vecinos quienes avisaron a las autoridades, además de lanzar peticiones en redes sociales, mostraban con una foto y un vídeo, en el que se veía a un joven podenco amordazado de esa manera y ladrando, sin comida y agua, en un patio situado en la calle Vereda Carpetana número 7 de ese municipio.
La Policía Local de Loeches, por la noche comenzaron con los trámites administrativos y judiciales, con la ayuda de un centro de protección animal, donde ya reside el animal tras su rescate.
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha abierto una investigación y ha imputado ya a una persona por un posible delito de maltrato animal. El perro ha sido alimentado y se recupera de las magulladuras provocadas por las cuerdas en la protectora.

ABANDONO ANIMAL
A principios de mes se conocía que PACMA había interpuesto una denuncia contra el responsable de un grupo de, al menos, 10 perros por mantenerlos hacinados en jaulas apiladas en un almacén de Madrid.
Según han alertado, los animales conviven dentro de recintos minúsculos sin agua ni comida visibles y sobre sus propios excrementos. El espacio en el que se ubican no dispondría de ventilación más que una puerta de garaje parcialmente abierta al no tratarse de un área habitable.
PACMA afirma en su escrito que sospecha que esta persona carecería, además, de los permisos pertinentes para la tenencia de tal número de animales, y que las condiciones higiénico-sanitarias de los mismos «son deplorables al ser imposible mantener la limpieza en espacio tan pequeño».
Las imágenes muestran a un considerable número de perros de raza utilizada usualmente para la práctica de la caza, colocados en disposición de estantería dentro de jaulas similares a las de hospitalización veterinaria.
La formación animalista explica que este tipo de casos son muy frecuentes en España y que suelen provenir, especialmente, del ámbito de la caza. «Quienes practican esta actividad suelen tener muchos perros y tienden a atarlos a cadenas muy cortas o recluirlos en trasteros, casetas, sótanos y otros zulos en los que las condiciones de vida son las peores», explican.
Además, los denunciantes no perdciben presencia de comida o agua a libre disposición según la normativa vigente respecto a la tenencia de animales, independientemente de su finalidad.
