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Los agentes de la Policía Nacional y Municipal continúan con su trabajo, ahora de vigilancia, para que no vuelvan a okupar el edificio desalojado de La Quimera, en Lavapiés.

En el día de ayer los agentes de los dos cuerpos de Policía desalojaron por orden judicial a 76 personas que residían de forma ilegal en este edificio. Tras la desokupación quieren impedir que nuevas personas intenten entrar a vivir allí.

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Las labores de vigilancia se extenderán hasta que se tapien los accesos al edificio, varios operarios ya trabajan en estas labores, se prevé que los trabajos conlleven un tiempo considerable debido a la dimensión del inmueble. Los dueños quieren venderlo en cuanto les sea posible, de esta manera han incorporado seguridad privada.

Ayer se procedió a la detención de 13 individuos, 9 acusados de un delito contra la salud pública por portar o vender droga y los otros 4 por infracción a la Ley de Extranjería. Los agentes, además, han identificado al resto de desalojados, 63 personas, entre ellas tres mujeres y un niño.

Tras el desalojo, y según fuentes policiales, los policías explicaron a las personas que residían en el inmueble que podían solicitar ayuda en las oficinas de servicios sociales, el Samu Social ya había atendido a alguno de los residentes. La mayoría de ellos se habrían quedado en las inmediaciones para intentar regresar.

Una mujer frente a un agente de Policía Nacional durante el desalojo del edificio okupado ‘La Quimera’, en el barrio de Lavapiés. Cézaro De Luca / Europa Press 21/9/2022

Trapicheos de drogas y peleas

‘La Quimera’ localizado en la plaza Nelson Mandela esquina con la calle Amparo, al parecer, pertenece a unos hermanos, muy mayores, que quisieron venderlo en los años 80 para construir viviendas. Sin embargo, varios imprevistos legales se lo impidieron y se desentendieron del inmueble.

Tras muchos años sin actividad ni nadie viviendo en el lugar, pasaron por allí asociaciones y colectivos sociales que accedieron a él y crearon el ‘Centro social reokupado y autogestionado, La Quimera de Lavapiés’, lo utilizaban para hacer asambleas o para actividades culturales, así como comedores del Sindicato de Manteros y Lateros, fiestas interculturales, y muchas más propuestas.

Pero los vecinos explican que con la pandemia sus usuarios habituales se marcharon y el edificio pasó a ser okupado por indigentes y pequeños traficantes de drogas, dejando atrás su función social.

Al trapicheo de drogas se le sumaban las peleas y los problemas derivados de estas acciones. Los agentes pudieron detectar restos de heroína y metanfetamina en el edificio. Ante esta situación vecinos y comerciantes se unieron para acabar con esta problemática del barrio.

Alejandra Perez Navarro

Periodista en construcción, apasionada de la Historia Antigua y sus civilizaciones posee un blog propio donde escribe sobre ello. El ámbito periodístico que más ha trabajado ha sido la comunicación...

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