El sindicato CCOO ha denunciado este lunes del aumento de agresiones a funcionarios en las cárceles madrileñas, ante esta situación de vulnerabilidad ha solicitado que se adopten las medidas preventivas y de protección necesarias para reducir los ataques que sufre el personal penitenciario.
El último incidente ha ocurrido este pasado 20 de septiembre en la centro penitenciario de Aranjuez, un preso de nuevo ingreso ha insultado a una funcionaria que estaba de servicio en el Departamento de Ingresos.
Los jefes de servicio y un funcionario intervinieron entonces y el reo, mientras se encontraban hablando, golpeó a uno de los jefes de servicio. Procedieron a reducirle pero seguía golpeando a los demás funcionarios que intentaban ayudar.
CCOO ha indicado que este tipo de ataques «no son inevitables ni están contempladas en la nómina del personal», apuntando que se produce porque «a los gestores en los centros, y a la cabeza de ellos el secretario general de Instituciones Penitenciarias, no les preocupa éste problema porque queda muy lejos de sus despachos y no quieren cumplir la Ley de prevención de riesgos laborales».
Ante esta situación reiterada solicitan que se adopten las medidas necesarias para salvaguardar la integridad y salud del personal penitenciario de Aranjuez. Y denuncian que el protocolo contra las agresiones en Instituciones Penitenciarias solo hace que las estadísticas de las agresiones queden maquilladas y no aborda realmente las principales causas que las generan.

Un preso ‘tiktoker’ cuela un smartphone
Un preso del centro penitenciario de Aranjuez ha logrado colar un móvil smartphone en la cárcel y difundir vídeos por sus redes sociales del interior del penitenciario como su celda, el comedor y el gimnasio, según fuentes sindicales penitenciarias.
En su cuenta de ‘Tik Tok’, Danielo Dalton se dedicaba a mostrar cómo transcurren las horas dentro del penitenciario. Este recluso cumple prisión por una condena por un delito de tráfico de drogas.
En uno de los vídeos colgados, el preso muestra la bandeja de comida del comedor para quejarse del menú a base de lentejas y un filete «revenido». Fuentes sindicales indicaban que este tipo de incumplimientos suponen una sanción de restricción de actividad por lo menos durante un mes.
Esto significa que deberá estar en su celda desde las 16.30 hasta las 19.30 horas que baje al comedor a cenar. A la escuela y programas de tratamiento si que puede salir.
Según el reglamento, el introducir un móvil supone privación de permisos de salida durante dos meses, limitación de comunicaciones orales durante un mes y privación de paseos y actos recreativos comunes desude tres días hasta un mes como mínimo.
