El Ayuntamiento de Madrid espera un aluvión de licencias a partir de hoy. Y es que este lunes, 27 de noviembre, entran en vigor las nuevas normas urbanísticas de la ciudad de Madrid, una vez aprobadas por el Consejo de Gobierno.
La publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) está prevista para este lunes y tendrán efecto desde hoy mismo, tal y como ha informado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.

Tal y como señala el delegado de Urbanismo, «muchos promotores y muchas iniciativas urbanísticas están esperando al 27 de noviembre para poner en marcha muchas obras». Ahora, desde el Consistorio van a comenzar a analizar aquellas licencias que han sido solicitadas con las normas urbanísticas antiguas «viendo cuáles son viables o cuáles tienen que desistir», ha indicado el edil.
Sumado a todo esto, el Consistorio «intensificará los esfuerzos para ser más ágiles teniendo en cuenta que el número de solicitudes de licencia a lo largo de las próximas semanas se va a incrementar de una manera notable porque hay muchos promotores que están esperando a la aprobación al haber adaptado sus proyectos a estas nuevas normas urbanísticas».
Tamaño de viviendas, cocinas industriales y pisos turísticos
Las normas que hoy entran en vigor regulan aspectos claves de los últimos años como las cocinas industriales o los pisos turísticos, además de otras realidades en la ciudad como el ‘cohousing‘, el ‘coliving‘. Junto a estas innovaciones, la normativa incluye la flexibilización de usos, la agilización de los trámites administrativos, la simultaneidad de las declaraciones de impacto, las tramitaciones de impacto ambiental o, la mejora de las declaraciones responsables.
Viviendas de 40 metros cuadrados como mínimo
El cambio en la normativa urbanística limita el tamaño mínimo de los hogares en la capital: las nuevas viviendas no podrán ser inferiores a 40 m2. Se incorpora un programa mínimo de vivienda para adecuarla a la realidad actual, suponiendo un importante progreso en la calidad según destacan desde el Ayuntamiento, ya que establece unas condiciones mínimas más adecuadas y contemporáneas, desplazando a la Orden Ministerial de 1944 de aplicación hasta el momento.
En cuanto a la disposición y tamaño de las casas, la nueva norma establece que las terrazas y los cuartos de instalaciones en plantas de piso no computen a efectos de edificabilidad, potenciando los balcones y balconadas tanto en las construcciones nuevas como en las existentes. Al no contar en edificabilidad los cuartos de instalaciones, se liberan de las azoteas de los edificios, para que sean transitables y utilizables.

Se mejora la regulación de las zonas comunitarias y los tendederos, así como de los trasteros que ya no computarán a efectos de edificabilidad. No será necesaria la separación física entre cocina y tendedero respetando las superficies mínimas de ambas. Se permiten, además, los miradores con persiana.
Una de las novedades, que no se contemplaba de manera expresa en la normativa actual, es la transformación de local a vivienda para facilitar el empleo de locales abandonados y garantizar que las viviendas resultantes respeten las condiciones de habitabilidad, confort, seguridad, accesibilidad y salubridad exigibles a las viviendas de nueva construcción.
Pisos turísticos y otros usos terciarios
Las Viviendas de Uso Turístico (VUT) no experimentan cambio alguno, tal y como explican desde el Ayuntamiento. Quedan sujetas y quedan sujetas al Plan Especial de Hospedaje, actualmente en vigor y avalado por los tribunales, que exige acceso independiente a la vivienda, un aspecto que la Comunidad de Madrid, competente en esta materia, también ha solicitado mantener.

Otro aspecto importante es que se actualizan los aforos de los locales conforme al Código Técnico de la Edificación, una norma mucho más actual que el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, y se elimina la exigencia obligatoria de dotación de aparcamiento en aquellas zonas donde no se permite llegar coches, contribuyendo a potenciar otros modos de movilidad más sostenible.
Cocinas industriales en Madrid
Las nuevas normas urbanísticas de Madrid también tratan la problemática de las conocidas como ‘cocinas fantasma’. El Ayuntamiento las menciona como «cocinas agrupadas» y asegura que con el nuevo reglamento «se prioriza su implantación en polígonos industriales y se limita su actividad en zonas residenciales, al igual que ocurre con el uso almacenaje con reparto a domicilio y la logística, marcando un criterio claro en cuanto a su posible impacto en el entorno».

Así, defienden en el Consistorio, en cuanto a las ‘cocinas fantasma‘ «se limita su implantación en ámbitos residenciales a locales de uso industrial con un máximo de 350 m2, con la obligación de que tengan en el interior del establecimiento las zonas de espera, carga y descarga y estancia de los transportistas«. El máximo de cocinas permitidas con la nueva norma será de ocho. Además, se exigirá un estudio de movilidad para conocer el impacto que tendrá en la zona.
Regulación del coliving y el cohousing
Hasta la entrada en vigor hoy de las nuevas normas urbanísticas, en Madrid solo estaban regulados dos tipos de vivienda: la colectiva y la unifamiliar. Desde ahora, en la capital están regulados dos nuevos modelos residenciales emergentes: el coliving y el cohousing.
La residencia compartida o coliving se refiere a la unión de residentes a los que, no necesariamente, les unen vínculos sociales, religiosos o similares. Para esta tipología se crean las condiciones para la convivencia entre los moradores de la vivienda mediante una importante dotación de espacios comunes, con la correlativa reducción de las unidades de alojamiento privativas de las viviendas. Éstas no podrán ser inferiores a 15 m2 para una persona, ni a 10 m2 por persona cuando esté prevista para más de una persona.

En el segundo tipo de viviendas colectivas, cohousing, prima la convivencia y relación entre los residentes, para la que los espacios comunes aumentan hasta abarcar todas las zonas de estancia y ocio. La superficie mínima de la vivienda será en este caso de 30 m2,compensando el resto hasta los 40 m2 con las zonas comunitarias.
Más vegetación y dotaciones, menos trámites burocráticos
La renovación de las normas introduce un nuevo parámetro urbanístico: el factor verde. Esta innovación tiene como objetivo mejorar la calidad del aire y reducir el efecto de ‘isla de calor’.
Se trata de aumentar de la superficie vegetal total en la edificación a través de cubiertas y fachadas verdes y, en el espacio libre de parcela, fomentar la plantación de arbolado y el ajardinamiento.
Los elementos de producción de energía sostenible o elementos constructivos de mejora de la eficiencia, así como los cuartos para guardar vehículos de movilidad sostenible como las bicicletas no computarán a efectos de edificabilidad, y se contempla que a mayor superficie ‘vegetal’ se aplicará un factor verde que permitirá optimizar el espacio libre de parcela.

La nueva normativa también permite flexibilizar usos y simplificar la implantación de equipamientos dotacionales básicos para poder instalar un centro cultural o deportivo, sin tener que redactar un plan especial.
Finalmente, para que el procedimiento fluya de una manera más veloz y sencilla, la normativa simplifica el lenguaje burocrático utilizando uno más comprensible y se unifican todos los criterios interpretativos publicados en dos décadas sobre artículos del plan general, es decir, se da seguridad jurídica.
Además, se adaptan los tiempos de la administración a los de la sociedad, eliminando trabas y trámites reiterativos como ocurre, por ejemplo, con los planes especiales de control urbanístico ambiental (PECUAU), que incluyen las mismas comprobaciones que se hacen luego en el proceso de licencia. Por eso, se elimina esta exigencia de PECUAU sin rebajar los requisitos medioambientales ni los controles que ejercía, que seguirán haciéndose. Esto supone ganar una media de año y medio de tiempo a la hora de tener el visto bueno a un proyecto.
El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) data de 1997 y 25 años después era «necesario regular la nueva realidad económica y comercial de la ciudad de Madrid«, señaló el delegado de Urbanismo.
