El Museo Nacional del Romanticismo acaba de inaugurar una exposición especial con motivo de su centenario en la que presenta al público, por primera vez desde que fue adquirido por el museo, el cuadro titulado ‘La Piedad’ de Francisco de Goya (1746-1828).
Esta obra, considerada como un «periodo desconocido» y una de las temáticas menos exploradas del autor, ha sido adquirida recientemente por el Ministerio de Cultura por un total de un millón y medio de euros, y permanecerá en exhibición en la Sala del Encuentro (Sala XXV) hasta el 19 de mayo, según lo anunciado por la directora del museo, Carolina Miguel, durante una conferencia de prensa.

‘La Piedad’ representa una fase temprana en la carrera de Goya, pintada durante su estancia en Zaragoza después de su formación en Roma. Esta obra se suma a otra pieza destacada del artista en la colección del museo, ‘San Gregorio Magno, Papa’, explica la directora. Y es que el fundador del museo, el II Marqués de la Vega-Inclán, consideraba a Goya como un precursor del romanticismo, razón por la cual incluyó la representación de San Gregorio Magno desde la inauguración del museo hace un siglo.
‘La Piedad’ ofrece una visión única y poco conocida del artista, que contrasta con la imagen más familiar de sus últimas obras.
Esta obra, que anteriormente solo había sido expuesta en 2015 en el Museo Goya de Zaragoza, ha sido objeto de estudios técnicos en el Museo del Prado, revelando un dibujo subyacente que indica que Goya reutilizaba lienzos antiguos. Este descubrimiento sugiere la presencia de una figura masculina con barba, posiblemente San Joaquín, junto a un ángel, debajo de la capa de preparación rojiza de ‘La Piedad’.
Las características de ‘La Piedad’ de Goya
El cuadro ‘La Piedad’ de Goya, de dimensiones reducidas (83,5 x 58 centímetros), conserva tanto la tela como el bastidor originales. Se sugiere que pudo haber sido destinado para la devoción privada, encargado posiblemente por un individuo eclesiástico o de la clase alta de Zaragoza hacia el último tercio del siglo XVIII. De esta manera, representa uno de los temas menos comunes abordados por el pintor aragonés, la pintura religiosa.
Goya pintó ‘La Piedad’ en Zaragoza luego de su regreso de Italia en 1771, donde se puede apreciar la influencia de artistas como Carlo Maratti, Annibale Carracci o Miguel Ángel en la obra. Aunque la figura de Jesucristo recuerda más a las obras de Miguel Ángel, la representación de la Virgen, con su expresión y vestimenta, evoca otras pinturas de Goya creadas en Zaragoza.
Durante este período, Goya realizó encargos importantes como los de la basílica de Nuestra Señora del Pilar o el ciclo de pinturas murales en la Cartuja de Aula Dei. Además, produjo pequeños cuadros de temática religiosa destinados a la devoción privada, como ‘La Piedad’, que se estima fue pintada entre 1772 y 1774.

La obra, presentada recientemente, se caracteriza por su simplicidad, con una composición triangular que resalta el dramatismo. El fondo, un paisaje apenas iluminado, no tiene protagonismo, ya que el foco de atención está en las figuras, lo que refuerza el sentido de soledad y dramatismo de la escena.
La presentación de ‘La Piedad’ en la Sala del Encuentro forma parte del programa ‘El Museo Presenta’, que busca involucrar al público en las últimas adquisiciones, restauraciones y nuevas interpretaciones de las colecciones del museo. La presentación de esta obra de Francisco de Goya es una de las actividades destacadas con las que el museo invita al público a celebrar su primer centenario.
