Los de Bordalás pusieron al borde del precipicio una ventaja de tres goles que el delantero tinerfeño puso a resguardo para salvar la primera temporada en liga

GETAFE / 22 SEPTIEMBRE 2019 / El Getafe consiguió al fin la tan necesaria victoria que les permite alejarse de la zona baja y calmar la ansiedad. Pese a que el equipo azulón no realizó una actuación impoluta en la mañana de domingo, parece seguir progresando en su nivel de juego y ahora si, parece acompañar los resultados.

Además de los méritos propios, el Getafe pudo aprovecharse de la multitud de infortunios y errores graves que el Mallorca cometió. En la primera parte acumuló un gol en propia puerta, cuando a los seis minutos Babá cabeceaba un córner en el primer palo hacia su portería, dos lesionados que tuvieron que abandonar el terreno de juego al cuarto de hora y un penalti fruto de un fallo en el marcaje, que Jorge Molina convirtió en el 2-0.

Todo parecía ir de cara para los de Bordalás. El accidentado encuentro repleto de golpes fortuitos provocó un ritmo de juego bajo, en el que lo poco que sucedía siempre se daba en favor de los locales, que tuvieron la posibilidad de hacer el tercer gol antes del descanso, pero Jason no empaló correctamente un remate casi definitivo y Mata cayó por poco en fuera de juego y quedó anulado el gol de Molina al rematar su pase de la muerte.

Incluso el árbitro pudo considerar una dura entrada del 7 del Getafe merecedora de la tarjeta roja, pero su decisión fue la de sacar amarilla. Con un Mallorca algo decaído por las circunstancias sufridas, parecía que con un correcto control de los intentos del rival el Getafe se llevaría sin apuros la victoria.

Mala gestión de la ventaja

La reanudación del partido se daba inicialmente en los términos que el Getafe imponía antes del descanso. Ritmo lento, pocos sucesos y constancia en la finalización de acciones. A falta de acierto en la conexión entre los delanteros, que no acertaron para rematar y hacer el tercer gol, aparecería como actor sorpresa Nyom para conseguir el gol agarrando a pocos metros de la portería un balón rechazado tras un saque de córner y varios intentos de disparo.

Con el tercer gol parecía que el Getafe conseguía poner a guardar los tres puntos bajo llave. Pero los bermellones sacaron orgullo y rasparon una segunda oportunidad de disputar el partido. Todo partió del primer suceso de partido que caía de su lado: Cabrera dejaba durante varios minutos a los suyos con diez para cerrar una herida con sangre. Kubo, siempre entregado a la necesidad de verticalidad de su equipo, aprovechaba la situación de defensa improvisada para encarar y servir un centro que Budimir peinaba sutilmente del primer palo al otro extremo de la portería, que a Soria le quedó muy grande.

Los baleares encontraron con el gol un rayo de esperanza. El Getafe, asustado, parecía olvidar su correcta posición en el campo y cedía metros para encerrarse en área propia ante un Mallorca vertiginoso que liberado de miedos, arriesgaba. Con otra jugada por banda derecha, volvían a apurar línea de fondo y en un segundo inspirado remate de Budimir, esta vez de espuela, encontraba el interior de la red por un un pequeño recoveco en el primer palo del portero azulón y hacía aumentar la psicosis de El Coliseum.

El banquillo anuló la remontada

Afortunadamente, el Getafe reingresó a tiempo en la realidad del partido y volvió a leer de forma adecuada la situación. Gracias a los cambios, el Getafe encontró lucidez de ideas y vio que la mejor respuesta a la oleada de juego mallorquinista era aprovechar los espacios que un Mallorca lanzado a por el empate concedía.

Portillo, a partir de su excelente capacidad para medir los espacios y tiempos oportunos en los que jugar arrastró defensores y cedió a Ángel una situación en la que el 9 pudo explotar su velocidad y definió sin piedad para poner punto final al suspense.

El Getafe replicó la falta de regularidad que le impidió ante el Betis completar unos noventa minutos de seguridad defensiva y hacer valer la diferencia adquirida. Pese a ello, el Getafe si pudo compensar sus flaquezas mostrando músculo ofensivo y capacidad para castigar el error rival, gracias a lo cual obtiene la segunda victoria en cuatro días y reconducir el rumbo en la liga.