Los de Bordalás suman su primer punto en un partido que fue de más a menos en lo que a emoción se refiere

GETAFE / 25 AGOSTO 2019 / Ni Bordalás ni Garitano quisieron sacrificar algo de sus trabajados sistemas defensivos para hacer la diferencia en el marcador. Los disciplinados pupilos de ambos conjuntos siguieron el guión encomendado a la perfección y el talento individual no tuvo lugar. La consecuencia fue un partido donde la prudencia dibujó un encuentro feo, en el que el Getafe sumó un empate valioso ante un Athletic avalado por su reciente triunfo contra el campeón liguero y los bilbainos sacaron un empate del siempre complicado Coliseum.

Los goles llegaron en el inicio

Toda la acción se dio en los comienzos del encuentro. Primero, el Athletic aprovechó el descompensado balance defensivo azulón, del que Capa se benefició por la derecha para tomarse el tiempo de fijar su centro prolongado en la llegada al segundo palo de Raúl García. Solo corrían seis minutos de juego y seis después, sin méritos previos exhibidos, el Getafe daba su respuesta. En un rápido saque de banda, varios efectivos getafenses cocinaron la situación ideal para que Cucurella colocara un centro que Mata leyó a la perfección. Su académica anticipación al central le dio la oportunidad de poner el pie de forma sutil alojando la pelota en la red superando a Unai Simón por debajo de sus piernas.

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Maksimovic cayó lesionado

Ambos equipos también empataron en desgracias. Antes del descanso se tuvieron que marchar Maksimovic y De Marcos por sendas lesiones. Primero el serbio, con dolor en la rodilla, abandonó el campo a los treinta y nueve minutos, dando paso a Bergara, que un año después volvía a competir en partido oficial en el Coliseum. En el descuento del primer tiempo, De Marcos salía por problemas en el tobillo.

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En el segundo tiempo decayó la verticalidad en el juego de ambos equipos. La posesión se repartía casi a partes iguales entre ambos equipos y el viento, dado que la notable entrega en la disputa de balones aéreos y la ausencia de voluntad por jugar en raso así lo proponían. Las ocasiones de gol fueron contadas, siendo lo único destacable un disparo de fuera del área de Cucurella -el mejor azulón de la noche- que salió rozando el travesaño.

Las sustituciones realizadas por ambos técnicos, como la de Raúl Carnero por Nyom por Bordalás, o la de Muniaín por San José por Garitano, delataban que el empate era un gustoso botín con el que conformarse. Para los minutos finales, casuales acciones a balón parado eran las que pusieron algo de tensión en el partido.

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Mateu Lahoz puso clausura a la plomiza noche veraniega, que no fue la única prueba del momento del año que se transita. Ambos conjuntos, por lo presentado sobre el césped, demostraron que aunque la pretemporada ha terminado, todavía tienen aspectos por trabajar para alcanzar su esplendor futbolístico.

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