El Getafe se lleva un empate que sabe a poco, dado que en el global del encuentro fue el único equipo que buscó la victoria

GETAFE / 8 MARZO 2020 / El estilo del Getafe fue repelido por un Celta consciente de a qué equipo se enfrentaba. Los de Óscar García realizaron una planificación específica del partido para minimizar las cualidades de los azulones, primando blindar su portería por encima de generar peligro en la contraria. Los de Bordalás intentaron adivinar el código de la caja fuerte, pero se quedó sin tiempo y el partido finalizó sin goles.

La propuesta de José Bordalás, fija salvo indisposiciones, obligaba a mover jugadores de sitio para cubrir la ausencia de Olivera, ausente por molestias. Nyom caería en su lugar y Etebo repetía acostado a una banda. Lo demás igua,l con la pareja escogida de Mata y Molina.

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El transcurso del partido fue regular y continuo en su ritmo. Los vigueses abandonaron su registro combinativo, para el que no podían utilizar a Denis Suárez e Iago Aspas, por lo que situó tres centrales en defensa, protegido más todavía por el desempeño de dos especialistas como Okay y Bradaric. Se negaron a caer en la trampa azulona de verse acorralados con balón en su propio campo y devolvió con un pelotazo cada balón en largo que el Getafe servía sobre sus delanteros.

Una mano prodigiosa evitó el gol azulón

Aún así el Getafe encontró sus instantes de lucidez, quizás demasiado efímeros como para resquebrajar el muro rival. En la primera parte las oportunidades claras fueron dos: Arambarri recibió escorado en la frontal y golpeó de rosca, obligando a Rubén Blanco a salvar a los suyos con una estirada sin adornos y decisiva. Más tarde, en el único centro en el que asistente y rematador getafense conectaron, Mata en área pequeña no acomodaba su gesto para dirigir el balón a portería, mandándolo por encima del poste previo bote.

Tras el medio tiempo, el partido fue el mismo: los azulones no eran capaces de canalizar sus continuos intentos de generar peligro y el Celta esperaba a que el talento de Rafinha conectase con unos delanteros abandonados a su suerte. Tocaba que Bordalás mirase al banco para buscar nuevas opciones y tiró pronto del hombre gol.

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El nueve generó nuevas esperanzas

Ángel levantó a la grada con su ingreso y puso un ímpetu que revitalizo al equipo, pero en sus remates no acabó de ser certero y la mecha que encendió quedó demasiado corta; los vigueses se rehacían y sentaban orden para complicar de nuevo la tarea ofensiva local. Llegó a mandar un balón a gol recogiendo una peinada de Mata a centro de Nyom en el segundo palo, pero su posición ligeramente adelantada, invalidaba el tanto.

Los minutos goteaban sobre la frente de un Getafe cada vez más entregado al orgullo. Buscó para el tramo final poner calidad en los costados con Kenedy y Jason, pero cuando el segundo se preparaba para entrar, Arambarri veía la segunda amarilla por llegar tarde a un balón por alto, produciéndose un choque violento. Bordalás tuvo que cambiar la sustitución para corregir el vacío en el centro del campo y la última intentona quedó abortada, ya que el Celta no se estiró ni en superioridad numérica.

El empate final trunca la posibilidad de volver al tercer puesto y ganar en distancia con sus perseguidores inmediatos, puesto que todos ellos jugaron y ninguno de ellos ganó. En el esfuerzo del Getafe faltó creatividad para encontrar mejores situaciones de gol, pero se vio mucho de la esencia del equipo, por lo que no debe cundir ninguna preocupación.

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