Los arrestados conseguían captar fondos de inversores internacionales y entidades de crédito españolas con los que adquirir empresas en problemas simulando interés por reflotarlas, aunque Policía cree que perseguían descapitalizarlas y desviar el dinero hacia otras sociedades bajo su control para estafar a inversores, trabajadores y proveedores
REGIONAL / 15 ENERO 2019 / Agentes de la Policía Nacional han detenido a once personas en el marco de la investigación del Juzgado Central de Instrucción número 5, que investiga la gestión fraudulenta del grupo iDental.
Así, agentes de la UDEF han procedido a la práctica de detenciones y registros en Madrid, Alicante, Murcia, Granada y Gerona, tras descrubirse otros hechos presuntamente delictivos vinculados a los últimos administradores de esta compañía.
De esta manera, los agentes han constatado que se creó una estructura societaria que, en principio, estaba destinada a la inversión en empresas, negocios y explotaciones de distintos sectores económicos y ciudades de España con el fin de solventar los problemas económicos por los que pasaban.
Sin embargo, según las mismas fuentes, su “objetivo principal era el enriquecimiento personal de los investigados a costa de los fondos desembolsados por diferentes inversores nacionales y extranjeros”, aun con el conocimiento de la inviabilidad económica de las inversiones y en perjuicio de trabajadores, proveedores y clientes.
El dinero defraudado podría superar los 60 millones de euros y contaban con la connivencia de empleados de entidades de crédito encargados de la concesión de los préstamos que solicitaban.
Al mismo tiempo se hacía uso de testaferros, sociedades pantalla y cuentas puente, controladas por la organización, para progresivamente descapitalizar las empresas y ocultar el destino final de los importes estafados.
Engaño a pacientes
En el caso de IDental también se conseguían fondos para el enriquecimiento personal mediante el engaño a los pacientes, a quienes se les hacía contratar préstamos para la financiación de tratamientos dentales con supuestos descuentos, que podían alcanzar el 80% de un presupuesto inflado a propósito en base a pretendidas subvenciones de organismos públicos estatales que en realidad no existían y a políticas muy agresivas de marketing.
Se pretendía por tanto obtener la mayor cantidad posible de dinero en efectivo, sin importar los métodos, a sabiendas de que no se iban a completar los tratamientos y de que la calidad del material odontológico era muy deficiente y de carácter provisional.
