El tortuoso proceso para aprobar el presupuesto municipal de Leganés, de 212 millones de euros, sigue avanzando. El documento presupuestario prosperó mediante una cuestión de confianza que permitió al alcalde, Miguel Ángel Recuenco, sacarlos adelante sin necesidad de contar con el visto bueno de los Grupos de la oposición.
Una vez transcurrió el mes que tenía de plazo la oposición para constituir una moción de censura, las cuentas municipales siguieron avanzando. El regidor asegura que el Gobierno local (PP y Unión por Leganés) está pendiente de resolver las alegaciones que han presentado colectivos y sindicatos para que «entren en vigor». Esta semana será decisiva, según ha avanzado.
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