Francisco Javier Bronchalo es un «sacerdote del montón» -como se define- que trabaja en un barrio «obrero del Sur de Madrid», en Leganés. Asegura que, en su día a día, «no hay focos ni maquillaje».
«Aquí -sintetiza- la vida es muy auténtica. Me dedico a estar con gente que sufre mucho, a escuchar a quien no duerme por la ansiedad de los problemas, a consolar a quien ha perdido a alguien querido y a dar esperanza a quien ya no ve salida. Como mis compañeros, trato de ayudar a todo el que lo pide».
Regístrate para continuar leyendo
Lee sin límites y disfruta del Contenido Premium ¡Gratis!
¿Ya tienes una cuenta? -> Iniciar Sesión
¡Gracias por registrarte!
